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viernes, 21 de julio de 2017

Hummus de remolacha

Me gustan las recetas de aperitivos y picoteos. Tener unas cuantas en el repertorio puede hacer que tus mesas suban del nivel supervivencia al nivel gourmet sin demasiado esfuerzo. No me vais a comparar unos aperitivos industriales y unas aceitunas con, por ejemplo, un hummus de remolacha... Para empezar, ya sólo con mentarlo, generaréis mucho más interés entre vuestros invitados, para bien o para mal. Aunque nos pese, siempre hay alguno reacio a la innovación.

Hoy os traigo una receta que a muchos os resultará novedosa pero muchos otros estaréis hartos de verla en todas partes. No es mi intención descubrir la pólvora aquí sino que, al igual que en otras ocasiones, sólo pretendo dejar registradas las recetas que a mi me funcionan. Recetas que he probado en varias ocasiones, en las que he realizado los ajustes necesarios para adaptarlas a mis gustos hasta conseguir el resultado óptimo -siempre bajo mi punto de vista, que no es mejor ni peor que el de cualquier otro-.


El hummus tradicional es una crema hecha con garbanzos y pasta de sésamo -tahina o tahini- aderezada con aceite de oliva, zumo de limón, ajo y especias. En esta ocasión quise aprovechar unas magníficas remolachas ecológicas que me trajo Diana de Ecoenvío para realizar esta versión un poco más llamativa y, para mi gusto, un poco menos pesada que la versión tradicional: la remolacha aligera la textura harinosa de los garbanzos, obteniendo un resultado más fresquito ideal para el verano.

La tahina la podéis conseguir con facilidad en herbolarios y tiendas de alimentación bio. En cuanto a supermercados, dependerá de la variedad de stock que tenga cada uno. En cualquier caso, cada vez es más fácil encontrar productos de este estilo.

Del cero al diez, la complicación de esta receta es menos cinco: lo más difícil es limpiar las remolachas sin que parezca que habéis cometido un crimen en vuestra cocina. Otra de las claves es una buena batidora. Hay quien prefiere el hummus con una textura un poco más basta, con trozos de garbanzos y hay quien la prefiere fina y homogénea. Yo soy de estos últimos. Vamos al lío:

Ingredientes:

200g de garbanzos
100g de remolachas (ya limpias)
100g de tahina
2 dientes de ajo
100mL de agua helada
4 cucharadas de zumo de limón
1 y 1/2 cucharaditas de sal
Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Ponemos a remojo los garbanzos en agua fría durante toda una noche: unas 8 horas. Pasado este tiempo, los escurrimos y los aclaramos con abundante agua.

Ponemos los garbanzos en una olla a fuego fuerte y los removemos para que se doren un poquito y después tengan mejor sabor. Agregamos agua fría y dejamos cocer hasta que los garbanzos estén blandos. Deben quedar suficientemente blandos como para aplastarlos con facilidad entre dos dedos, pero no tanto como para que se deshagan al tocarlos. Escurrimos y reservamos para que enfríen.

También tenemos que cocer las remolachas: lo ideal sería cortar los tallos y cocerlas enteras para pelarlas después de la cocción. A mi me resulta más cómodo pelarlas en crudo y cocerlas ya peladas. Se sacrifica un poco del sabor, pero a mi me compensa. Se cuecen en agua, sin más, hasta que se puedan pinchar con un cuchillo con facilidad. Reservamos para que se enfríen.

Ponemos en el vaso de una batidora los garbanzos, las remolachas troceadas, la tahina, los ajos, el zumo de limón y la sal. Batimos y vamos añadiendo el agua hasta conseguir una textura fina y homogénea. Debe quedar espeso pero suave: podéis añadir o restar un poco de agua para ajustar la textura final.

Reservamos la mezcla en la nevera para servirla bien fría. En el momento de servir agregamos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra por encima de la crema y podemos decorar con semillas de sésamo, garbanzos cocidos, pimentón o hierbas al gusto.

Lo habitual es tomarlo untado en pan, tostadas o verduras a modo de paté o salsa para mojar. Según lo que os apetezca.

Espero que os guste.

domingo, 14 de mayo de 2017

Tempura de verduras

Todos sabemos que no conviene abusar de las frituras en una dieta sana... pero de vez en cuando es un placer disfrutar de una como la que os traigo hoy: una tempura de verduras.

La tempura es un tipo de rebozado japonés que realmente tiene sus orígenes en los misioneros españoles y portugueses que llevaron hasta allí esta costumbre de rebozar y freír los alimentos. Evidentemente, en Japón esta fritura tuvo su propia evolución y hoy en día podemos decir que no tiene nada que ver una tempura con un rebozado clásico español.


La tempura es un rebozado irregular, fino y muy crujiente. Los alimentos se sumergen en una mezcla líquida del rebozado y después se fríen. Este liquido no debe cubrir los alimentos de manera uniforme, sino que formará una especie de encaje alrededor del producto cocinado.

La mezcla del rebozado tiene sus peculiaridades: el líquido debe estar lo más frío posible (generalmente se utiliza agua helada e incluso hielo), las harinas utilizadas no se deben batir demasiado para evitar que se desarrolle el gluten, así que la mezcla quedará algo grumosa y poco uniforme y la mezcla no se preparará con antelación para evitar que las harinas se hidraten en exceso.

Si buscáis recetas de tempura comprobaréis que existen mil variaciones; supongo que será algo así como la tortilla de patatas, que se hace de una forma ligeramente diferente en cada casa.

Las harinas más habituales para tempura son las de trigo, maíz o arroz -y todas las combinaciones posibles entre ellas-. Hay quien prepara la mezcla sólo con agua y hay quien agrega una proporción de alcohol para conseguir un rebozado todavía más crujiente (el alcohol se evapora rápido al entrar en contacto con el aceite caliente y evita que la masa absorba un exceso de grasa).

Además, hay un pequeño detalle en la elaboración, y es que una vez que el alimento rebozado está en el aceite friéndose, se le suelen verter por encima hilos de la mezcla del rebozado, de forma que se formen "barbas" alrededor del alimento y el resultado final sea todavía más impresionante.

Yo os presento mi versión que no os diré que me la haya revelado ningún gurú japonés, sino que es fruto de la investigación y mucho ensayo-error. En este caso la utilizo para rebozar tirabeques, pimientos de Padrón, pimiento rojo, zanahoria y champiñones Portobello, pero la podéis utilizar para casi cualquier alimento: langostinos, gambas, sepia, calamares, col rizada, nabo, cabalacín, berenjena...

Ingredientes:

60g de harina de trigo
60g de harina refinada de maíz (tipo Maizena)
1 yema de huevo
100mL de agua helada
100mL de vodka
5g de azúcar
5g de sal

Aceite para freír

Preparación:

Peparamos los alimentos que queramos rebozar: Los lavamos, limpiamos y troceamos en tamaños regulares. Reservamos.

En un recipiente mezclamos todos los ingredientes del rebozado evitando batir demasiado. No importa si quedan grumos. Como truco os diré que cuanto más fríos estén los líquidos, más espesa quedará la mezcla. Podéis incluso añadir unos hielos al líquido.

Ponemos el aceite al fuego. Para comprobar la temperatura vertemos unas gotas del rebozado en el aceite. La temperatura ideal hará que el rebozado burbujee y suba a la superficie con relativa rapidez, pero sin llegar a tostarse.

Vamos pasando los alimentos por la mezcla y los freímos hasta que el rebozado esté crujiente. Agregamos unos hilos de mezcla sobre los alimentos para incrementar la cantidad de rebozado que después disfrutaremos en cada bocado. Las tempuras no se doran demasiado sino que suelen ser bastante blanquecinas.

Retiramos sobre un papel absorbente para retirar el exceso de grasa y listo para servir.

A mi me gusta comerlas sin agregarles nada más, pero siempre podéis utilizar alguna salsa de vuestro gusto para acompañar la tempura.

Espero que os guste.

sábado, 4 de marzo de 2017

Ensalada de patata, tomate y atún

Ya podemos ver que la primavera se va acercando. Por Galicia todavía tenemos días de frío y lluvia, pero ya se van intercalando con algunos días de sol y temperaturas más elevadas.

Y al llegar estas temperaturas más agradables empiezan a apetecer platos frescos como la ensalada que os traigo hoy. Para mi es una alternativa a la clásica ensaladilla rusa, muy fácil de preparar y perfecta como plato único, pues contiene verduras, farináceos y proteínas. Combo ganador.


Estas recetas se pueden adaptar de forma muy sencilla según nuestros gustos o los ingredientes que tengamos en la despensa en ese momento. En el caso de la foto utilicé tomates cherry y cebolla morada porque los tenía en casa de la última cesta que recibí de Ecoenvío, pero muchas otras veces la preparo con tomate y cebolla normales.

Normalmente las ensaladas se preparan y aliñan al momento de consumirlas para que la lechuga no se estropee. En este caso, pasa lo contrario. Si la preparamos y la aliñamos y la dejamos reposar un par de horas antes de servirla estará mucho más rica, pues los sabores se mezclarán mejor.

Ingredientes:

400g de patata
100g de cebolla
300g de tomate
4 huevos
2 latitas de atún (unos 200g)
Un puñado de aceitunas al gusto

60g de aceite de oliva virgen extra
20g de vinagre de Jerez
Una pizca de sal

Preparación:

Lo primero será cocer las patatas y los huevos para que estén fríos al momento de preparar la ensalada. Este paso podéis hacerlo con antelación si queréis ahorraros trabajo después.

A mi me gusta cocer las patatas con piel porque creo que tienen mejor sabor: lavamos bien la piel de las patatas con ayuda de un cepillo y las ponemos a cocer enteras en agua hirviendo con sal y una hoja de laurel hasta que al pincharlas con un cuchillo notemos que están tiernas. Las dejamos enfriar y les retiramos la piel.

Para cocer los huevos: los ponemos en agua con sal y contamos 10 minutos desde que el agua rompe a hervir. A continuación los enfriamos en agua fría. Deben estar fríos para que al pelarlos no se rompa la clara.

En un recipiente amplio ponemos la cebolla en juliana, los tomates cortados en dados, las aceitunas, y agregamos las patatas cortadas en dados, los huevos cocidos troceados y el atún bien escurrido del aceite de la lata.

En un tarro de cristal limpio medimos el vinagre y agregamos la sal. Removemos para que se disuelva. Añadimos el aceite, lo tapamos y agitamos hasta formar una emulsión uniforme. Ya tenemos lista nuestra vinagreta para el aliño. Si utilizáis una buena conserva con un buen aceite de oliva, podéis aprovechar el aceite de escurrir el atún para preparar la vinagreta y aportar así más sabor.

Vertemos la vinagreta sobre la ensalada, removemos y la tenemos lista para disfrutar.

Como ya os comentaba, si la dejáis reposar en la nevera, estará todavía más rica.

A disfrutar!

lunes, 30 de enero de 2017

Cómo cocinar verduras de hoja verde

Con este frío que tenemos encima creo que todos estamos de acuerdo en que el mejor remedio es un buen cocido, que calienta el buche y reconforta el espíritu. Cocido gallego, por supuesto, con sus carnes, sus patatas, sus garbanzos y sus verduras. Entre las verduras clásicas del cocido gallego tenemos el repollo y las verduras de hoja verde; son éstas últimas las que motivan el artículo de hoy.


Me comentaba Diana de Ecoenvío que siempre tiene un buen surtido de verduras de hoja verde, pero que a muchas personas les resultaba complicado cocinarlas. Así que decidimos poner en marcha un estudio piloto sobre el cocimiento de la verdura. La pregunta inicial fue "¿podrían echarse todas las verduras en la olla a la vez?" y nos pusimos manos a la obra, cronómetro en mano, para descubrirlo.

Estudiamos los  cuatro tipos de verduras de hoja verde que ella cultiva en sus huertos ecológicos:

- Verdura lisa: de hojas grandes, ligeramente alargadas, con bordes lisos y tallos gruesos y largos.

- Col kale: de hoja más pequeña, alargada, muy rizada y tallos finos y cortos.

- Guichos de repollo: de hojas grandes, redondeadas, bordes lisos y tallos gruesos y cortos.

- Navicol: de hojas pequeñas, ligeramente rizadas y tallos finos y largos.

Como norma general, cuanto más fibrosos sean los tallos y más duras las hojas, más tiempo tardarán en cocerse. Eso probablemente a cualquiera se le puede ocurrir. Además, se pueden cocer simplemente en agua con sal, pero el resultado será mil veces mejor si se cuecen en un buen caldo que aporte sustancia a las verduras; por eso lo ideal es utilizarlas para preparar un buen cocido, aunque también se prestan para otros platos.

Todas se añaden en agua o caldo hirviendo. Si las agregásemos al agua mientras aún está fría lo único que conseguiríamos es eliminar de las verduras muchísimos nutrientes.

Para cocer la verdura lisa, se retiran primero los tallos, dejando sólo la hoja. Las hojas más grandes se pueden cortar en cuatro partes haciendo un corte en vertical y otro en horizontal. Las más pequeñas se pueden dejar tal cual. Esta verdura es la que más tarda en cocerse: aproximadamente 45 minutos. 

La col kale es una de las verduras más de moda; la encontraréis en todo blog modernoso y veréis que se le asignan propiedades casi mágicas. El kale es el nuevo aloe vera. Para cocinarlo apenas hay que eliminar el extremo del tallo un par de centrímetros y cortar las hojas más grandes por la mitad transversalmente. Tarda en cocerse unos 35 minutos.

Los guichos de repollo tardan en cocerse un poco menos que el kale: 30 minutos. Al prepararlo retiraremos el tallo casi por completo, hasta el interior de la hoja, pues es un tallo muy duro que tardaría mucho en quedar tierno y mientras tanto la hoja se pasaría. Para cocerlos, cortamos las hojas más grandes en cuartos.

El navicol es el más tierno de todos, apenas tarda 25 minutos en cocerse y quedar tierno. Para prepararlo retiramos la parte más larga del tallo y dejamos sólo la parte de las hojas, que podemos partir a la mitad en los casos más grandes.

Estos tiempos son aproximados, pues depende del tamaño exacto de cada hoja, pero os pueden servir de orientación. Por ejemplo, podríamos cocer a la vez los guichos de repollo y la col kale, pues tardan más o menos lo mismo. Si queréis cocer todo a la vez en la misma tartera, hay que empezar con la verdura lista, a los 10 minutos agregar los guichos y el kale y por último, tras 5 minutos más, agregar el navicol.

Por supuesto, si utilizáis un buen caldo para cocer las verduras, el resultado final será, además de unas verduras en su punto, un caldo de esos que levantan a un muerto, ideal para entrar en calor en invierno.

Espero que estas pautas os sean útiles.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Crema de boniatos

Estoy redescubriendo los boniatos, también conocidos como batatas. La Cenicienta en un mundo de patatas. Me gusta su sabor y su versatilidad. Se puede usar prácticamente igual que las patatas, aunque su sabor es más dulce: frito, asado, cocido, en puré... hoy lo vamos a preparar en una deliciosa crema que es puro otoño triturado.


Como todas las cremas de verduras, ésta es muy fácil de preparar. Sólo hay que tener un par de precauciones para que el resultado pase de lo común a lo extraordinario.

Lo primero, evidentemente, es la calidad de los productos: a mayor calidad del producto, mejor producto final. Esto aplica a todo tipo de recetas. Conste que las cremas, a mi gusto, son un plato que permite aprovechar aquellas verduras que empiezan a ponerse feas en la nevera. No me gusta tirar la comida.

Otro punto clave para preparar cremas impresionantes es sofreír y dorar las verduras antes de añadir el agua. Si cocemos las verduras directamente, el sabor será mucho más plano. A través de este primer sofrito conseguimos que las verduras desarrollen todo su sabor y aparezcan notas que de otra forma no conseguiríamos; hace acto de presencia el quinto sabor: Umami. Gracias, reacciones de Maillard.

Y por último, pero no menos importante, es el triturado. Una crema perfecta requiere un triturado perfecto. Necesitamos conseguir una textura sedosa y no un líquido lleno de tropezones. Para eso, lo ideal es disponer de un buen robot de cocina, con potencia suficiente como para reducir al máximo el tamaño de partícula de nuestras verduras. Si no tenemos un robot de estas características podemos utilizar una batidora ó incluso un pasapurés. En este caso, incluso podríamos pasar la crema a través de un colador para retirar cualquier resto de fibras ó trozos que hayan quedado demasiado grandes.

Las cantidades que os indico a continuación se refieren a verduras ya peladas y limpias para que las proporciones os salgan más ajustadas.

Ingredientes:

500g de boniato
250g de patata
250g de puerro
250g de cebolla
50g de aceite de oliva virgen extra
500mL de agua
250mL de nata
Sal
Pimienta

Preparación:

Pelamos, lavamos y troceamos las verduras y las ponemos en una olla con un poco de sal y el aceite. Sofreímos a fuego vivo durante 15 minutos removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue y conseguir un dorado uniforme.

Agregamos el agua y dejamos cocer otros 15 minutos.

Entonces pasamos la mezcla al robot de cocina y lo trituramos a máxima potencia hasta conseguir una crema lo más fina posible. Yo utilizo la Thermomix y lo trituro durante 2 minutos a velocidad 10. A continuación agregamos la nata y terminamos de batir para incorporar.

Ajustamos el punto de sal y añadimos una pizca de pimienta. Ya tenemos nuestra crema lista para servir y disfrutar.

Espero que os guste!

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Filloas de calabaza

Parece que por fin llegaron las temperaturas otoñales. No terminábamos de creérnoslo pero sí, ya está aquí; se acabó nuestro bonito sueño estival. Pero qué queréis que os diga... yo soy fan del otoño, me gusta que bajen las temperaturas, me gusta cuando hace sol y frío a la vez, me gustan los paisajes otoñales y me gustan los productos de temporada.

La calabaza es uno de los productos estrella de esta época del año. Os diré que soy adicto a estos seres anaranjados; tanto que en mi pequeño huerto planto suficientes para que no me falten en todo el año - y eso son muchas calabazas-. Pero tranquilos, está todo pensado: la calabaza combina con todo, dulce y salado. Desde una crema, hasta un bizcocho, pasando por unas lentejas. Y si abrís una y no queréis que se estropee porque no la vayáis a utilizar entera en una única receta, la podéis pelar, limpiar, trocear y congelar. Todo ventajas, oiga.


La anterior receta, aquel Ratatouille de hortalizas otoñales, también llevaba calabaza. Hoy cambiamos de tercio y la vamos a utilizar para preparar unas deliciosas filloas de calabaza; una versión diferente y original de las clásicas filloas gallegas. Además, esta receta es también mi tercera colaboración con la web de Ecoenvío.

La clave de una buena filloa es que sea fina y para eso hay que combinar destreza y una buena receta. Esa destreza ancestral la podéis absorber de vuestras madres y abuelas, que tendrán en abundancia para compartir con todos; pero con todo os tocará practicar. En cuanto a la receta sí que os puedo ayudar: la que os enseño aquí es muy equilibrada. Encontraréis otras recetas que llevan mucha harina para garantizar que la filloa sea manejable en la sartén, pero el resultado es empalagoso y grueso. Otras llevan malas proporciones y las filloas no tendrán consistencia suficiente. Como en todo, en el término medio está la virtud. Y una buena sartén antiadherente lo hará todo más virtuoso todavía.

En este caso, la receta se alarga un poquito más porque hay que cocinar la calabaza antes de hacer la masa de las filloas; pero no os preocupéis, la dificultad no aumenta en absoluto. Lo ideal es preparar la masa de las filloas y dejarla reposar de un día para otro; de esta forma las filloas salen mejor y más ricas pero si no tenéis el tiempo o la paciencia necesaria podéis hacerlas al momento con resultados más que aceptables.

Para que las proporciones sean lo más exactas posible os indico la receta con el peso de la calabaza ya cocida. Para calcular la cantidad que necesitáis de calabaza en crudo yo suelo estimar el doble y un poco más. Por ejemplo, si quiero obtener 400g de calabaza cocida pongo a cocer 900g de calabaza cruda. Esta norma se aplica para las calabazas más tiernas, con bastante contenido en agua, pues al cocinarse pierden mucho líquido. Si utilizáis calabazas más compactas no se perderá tanto peso con la cocción. Vamos al lío:

Ingredientes:

4 huevos
150g de azúcar
300g de harina
250mL de leche
250mL de agua
400g de calabaza cocida
Un chorrito de licor de anís
Aceite
Azúcar y canela para espolvorear

Preparación:

Lo primero que haremos será limpiar, pelar y trocear la calabaza en crudo y la pondremos a cocer en suficiente agua con una pizca de sal hasta que al pincharla con un tenedor la notemos muy tierna -con cuidado de no convertirla en un puré-. En ese momento la verteremos sobre un escurridor y la aplastaremos en el tenedor. Dejaremos que drene todo el líquido mientras se enfría. Esto puede tardar un par de horas. Cuando tengamos la calabaza cocida y escurrida podremos seguir con la receta.

Ponemos todos los ingredientes en un recipiente y los batimos con una batidora hasta obtener una masa fina y sin grumos. Debe quedar una mezcla líquida pero con cierta densidad. Tapamos el recipiente con un film transparente y reservamos en la nevera durante unas 8 horas.

Pasado ese tiempo de reposo volvemos a mezclar bien para homogeneizar el líquido. Ya tenemos nuestra masa lista.

Ponemos una sartén antiadherente a fuego fuerte con un chorrete de aceite y dejamos que se caliente bien. Formamos una bola con papel de cocina y retiramos el exceso de aceite, dejando la sartén ligeramente engrasada pero sin aceite "bailando". Repetiremos esta operación cada 3 o 4 filloas o cuando notemos que empiezan a despegarse de la sartén con más dificultad.

Vamos vertiendo masa y repartiéndola por toda la superficie con un movimiento rápido de la sartén. Cuando notemos que los bordes se despegan con relativa facilidad la levantaremos y le daremos la vuelta para que se haga por los dos lados.

En un plato espolvoreamos azúcar mezclado con canela y ponemos la primera filloa. Espolvoreamos azúcar con canela por encima también y de esta forma iremos apilando filloa tras filloa hasta terminar la masa. Para espolvorear el azúcar a mi me resulta muy cómodo mezclar media cucharadita de canela con azúcar en un salero.

Se pueden tomar calientes o frías, según gustos y las podéis servir tal cual con el azúcar o agregarle algún relleno a vuestro gusto.

Espero que las disfrutéis.

viernes, 28 de octubre de 2016

Ratatouille otoñal

¿Quién no ha visto la famosa película de Disney? [Si no la has visto, para de leer ahora mismo y vete a verla; no puedes vivir un minuto más con esa carencia]. Es un gustazo tanto para pequeños como para mayores, especialmente para los que nos gusta cocinar y comer. Gracias a esta película saltó a la fama la ratatouille. De repente, un plato de origen humilde pasó a ser conocido por el mundo entero. Qué poder el del cine ¿no?

Creo que cualquiera de nosotros a día de hoy cuando piensa en la ratatouille rememora aquel plato hecho con rodajas de hortalizas de colores perfectamente ordenadas en una fuente. Bien, pues en realidad eso no es una ratatouille ¡ZAS! Resulta que la ratatouille original es un plato muy similar a nuestro tradicional pisto: hortalizas de temporada troceadas y guisadas, generalmente pimiento, cebolla, cabalacín, berenjena, tomate y ajo. Lo dicho, muy parecido al castizo pisto manchego. Lo que vemos en la película es una réplica del Confit byaldi , una versión contemporánea de la ratatouille creada por el chef Michel Guérard. Así que quizás lo más apropiado sería llamar al plato que os quiero enseñar hoy Confit Byaldi otoñal, pero creo que me permitiréis la licencia: esto es mucho más fotogénico.


Estamos en plena temporada de calabazas y boniatos. Dos productos con un característico sabor dulzón y que a mi, personalmente, me apasionan. Para compensar ese dulzor natural veréis que utilizaremos un majado con un buen vinagre de Jerez, que hará que el plato quede espectacular. Como los ingredientes principales tienen sabores muy suaves, los acentuaremos usando hierbas aromáticas: tomillo, orégano, perejil, romero, albahaca, salvia... podéis probar y variar, yo os hago mi propuesta un poco más abajo.

Lo podéis utilizar como primer plato ó como guarnición de carnes, pescados o huevos. Además, como muchas otras preparaciones similares, gana en sabor cuando lo preparamos con antelación y lo dejamos reposar. Así, los sabores se mezclan y el resultado final es de un nivel superior.

Aunque penséis que es un plato complicado, no os dejéis engañar por su apariencia: es un plato muy sencillo, sólo requiere un poco de trabajo manual para colocar las hortalizas en su sitio. Lo demás va rodado. Una receta ideal para un fin de semana que queráis sorprender a los vuestros con algo diferente. Os recomiendo encarecidamente que os animéis a probarlo, pero si con todo os da reparo lanzaros, siempre podéis colocar las rodajas en filas en una fuente rectangular. E incluso, si vuestra vagancia alcanza niveles estratosféricos, podéis revolverlo todo junto, sin orden ni concierto y chimpún. No hay excusa.

Las cantidades de las que os hablo son pesadas en limpio, es decir, después de pelar y retirar las partes que no vamos a utilizar, para facilitar el trabajo a los más inexpertos. De cualquier forma, este tipo de platos se prestan mucho más a la variación y la medida libre que las recetas de repostería, que suelen ser matemática pura. Vamos al lío:

Ingredientes:

350g de boniatos
350g de calabaza
350g de patata
200g de cebolla
3 ajos
Vinagre de Jerez
Aceite de oliva virgen extra
Hierbas aromáticas al gusto (en mi caso: orégano, perejil y tomillo)
Sal y pimienta

Preparación:

Precalentamos el horno a 200ºC.

Pelamos las hortalizas, las lavamos para retirar cualquier resto de tierra que puedan tener (especialmente boniatos y patatas) y las cortamos en rodajas finas, con la precaución de dejarlas todas de grosores similares para que se cocinen todas a la vez. Las cebollas,ya cortadas en rodajas, las separamos en aros y reservamos.

En un recipiente amplio ponemos los boniatos, la calabaza y las patatas. Los salpimentamos y los regamos con un chorrito de aceite de oliva. Revolvemos bien para que todas las rodajas queden impregnadas.

En un mortero majamos los ajos con una pizca de sal. Agregamos las hierbas que hayamos elegido, un chorro muy generoso de vinagre y un poco de aceite de oliva. Mezclamos bien y repartimos la mitad del majado en la base de la fuente donde vayamos a preparar la ratatouille. Reservamos la otra mitad.

Vamos formando grupos con una rodaja de cada hortaliza y un par de aros de cebolla. Colocamos los grupos de hortalizas unos a continuación de los otros en todo el perímetro de la fuente formando un círculo. Continuamos rellenando el molde hasta terminar. La fuente que yo utilizo tiene 20cm de diámetro.

Una vez que hemos colocado todas las verduras en la fuente, repartimos el resto del majado por la superficie de las hortalizas. Cubrimos todo con una lámina de papel de aluminio y lo introducimos al horno durante 45 minutos para que se cocine en sus propios jugos.

Pasado ese tiempo, retiramos la cobertura de papel de aluminio y continuamos horneando a la misma temperatura durante unos 30 minutos más. Podéis ir comprobando con un cuchillo hasta que las rodajas estén tiernas y tengan un ligero tono dorado. ¡Y ya tenemos nuestra ratatouille lista para sorprender a nuestros comensales!

¡Espero que os guste!

sábado, 1 de octubre de 2016

Vichyssoise

Las cremas de verduras son un plato que no falta en mi casa. Las hacemos de todo tipo de verduras y durante todo el año. Nos gustan mucho para cenar, porque son muy fáciles de preparar y cuando llegas cansado de andar todo el día de acá para allá, pues como que no apetece mucho pasarse un par de horas en los fogones. Además, las puedes dejar hechas con antelación y así a la hora de sentarte a la mesa sólo tienes que calentar y listo.

Eso sí, igual que con todos los platos sencillos, los pequeños detalles marcan una diferencia abismal. Con las cremas, para mi gusto, hay dos temas que son fundamentales: el dorado de las verduras y el batido final. Para que la crema tenga buen sabor no basta con echar todas las verduras en agua, cocer y triturar. No. Hay que dorar primero las verduras con un poco de aceite y dejar que en este primer cocinado a altas temperaturas los ingredientes adquieran sabores mucho más ricos. Y no menos importante es la forma de batir la crema una vez cocinadas las verduras. Si tienes un robot de cocina muy potente -tipo Thermomix- será lo ideal: hay que triturar a la máxima potencia durante al menos 2 minutos. No es suficiente con reducir las verduras a un puré, hay que reducirlo todo a una fina crema. Si no tienes un robot de cocina con potencia suficiente, lo mejor que puedes hacer es optar por usar un pasapurés para asegurarte de que en el plato acabado no quedan incómodas fibras de los vegetales.


La receta que os traigo hoy es mundialmente famosa. De origen francés y acabado norteamericano. Se trata de la Vichyssoise, una sopa fría de puerro y patata. Sencilla y deliciosa. Si no os gustan las sopas frías, la podéis tomar caliente también; y además esta crema os puede servir como base para realizar variaciones y preparar multitud de cremas de verduras.

Conste que en general no me gusta añadir patata a las cremas de verduras porque aporta una textura cremosa que si no se tiene cuidado puede resultar poco agradable. Pero en este caso, en las proporciones adecuadas, queda extraordinaria.

Las cantidades que indico son para 6 personas. Podéis multiplicar o dividir para preparar suficiente para todos los comensales que tengáis a la mesa. Además, yo la preparo con agua pero si preferís podéis utilizar un caldo de pollo ó de verduras para darle incluso más sabor. Vamos al lío:

Ingredientes:

400g de puerros
400g de cebolla
400g de patata
600mL de agua
600mL de leche
60mL de aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta

Preparación:

Lo primero que haremos será pelar, limpiar y lavar las verduras con abundante agua, especialmente los puerros que suelen traer tierra entre las hojas. De los puerros aprovecharemos sólo la parte blanca y el principio de la parte verde; las hojas de color verde oscuro son demasiado fibrosas pero las podéis reservar en la nevera y utilizarlas para aromatizar caldos.

Troceamos las verduras finamente y las ponemos en una olla con el aceita y una pizca de sal. Ponemos a fuego fuerte y vamos removiendo para evitar que se peguen al fondo. Mantendremos las verduras al fuego durante 15 minutos.

Agregamos el agua y dejamos hervir durante otros 15 minutos; inicialmente a fuego fuerte y una vez que empiece el hervor bajamos la potencia del fuego.

A continuación agregamos la leche y trituramos lo más finamente posible con un robot de cocina ó batidora potente -o un pasapurés en caso de no tener batidora de suficiente potencia-. Una vez triturada hasta reducirla a una crema muy suave ajustamos el punto de sal y le añadimos un toque de pimienta molida.

Dejamos que se atempere la crema y la introducimos en la nevera para que se enfríe por completo.

Se sirve en platos hondos ó cuencos que podéis introducir también en la nevera ó el congelador durante un rato para que la crema se mantenga muy fría mientras la comemos. La decoración clásica de la vichyssoise es con un poco de perejil ó cebollino picados, pero podéis decorarlo a vuestro gusto.

Si queréis tomar la crema caliente os podéis saltar todo el paso anterior y servirla recién hecha.

Espero que la disfrutéis.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Albóndigas a la jardinera

En mi casa las albóndigas siempre se han hecho guisadas con cebolla y zanahoria. La versión clásica con tomate es "aquella de la que no hablamos" e intentar ejecutarla te costará caras de desaprobación. Diré en nuestra defensa, que nuestra receta de albóndigas guisadas está de cine y somos gentes de costumbres...

No, no es una receta de dieta precisamente, pero el gustazo bien vale la lorza. Acompañadas de arroz blanco, patatas fritas ó una buena barra de pan: una delicia.


La receta, aunque sencilla, es un pelín laboriosa por lo que una vez que te pones con las manos en la masa es conveniente hacer una buena cantidad y aprovechar para congelar unas cuantas raciones. Así puedes disfrutar de una comida de lujo en cualquier momento. Descongelar y listo!

En este caso las he hecho con carne de cerdo, pero podéis utilizar ternera, pollo, solas o mezcladas en diferentes proporciones... al gusto del consumidor. Para esta receta utilizo vino de Oporto porque le da un toque diferente, pero podéis utilizar un buen vino blanco y está espectacular igualmente.

Ingredientes:

800g de carne picada
100g de pan rallado
2 huevos
2 cucharadas de vino de Oporto
1 cucharadita rasa de ajo molido
1 cucharadita rasa de perejil picado
Una pizca de pimienta

Harina
Aceite de oliva virgen extra

1 cebolla grande
1 zanahoria
1/2 pimiento rojo
1/2 pimiento verde
2 tomates grandes
100mL de vino de Oporto
1 pastilla de caldo concentrado
Azafrán
Agua
Sal

Preparación:

Mezclamos la carne con el pan rallado, los huevos, el vino, el ajo, el perejil y la pimienta. Amasamos con la mano hasta conseguir una mezcla homogénea. Este paso se puede preparar con antelación, dejando la mezcla en la nevera hasta el momento en que vayamos a utilizarla.

Con la mezcla de carne formamos bolas de un tamaño un poco mayor que una nuez. Las pasamos por harina, retirando el exceso, y reservamos.

En una sartén ponemos aceite de oliva virgen extra y doramos las albóndigas por todos sus lados. Las retiramos de la sartén a una olla amplia y reservamos.

Retiramos el aceite de la sartén y lo filtramos ó lo decantamos para retirar los restos de harina que se hayan quedado, pues darían mal sabor a la preparación. Troceamos la cebolla, la zanahoria y los pimientos en cuadraditos y los sofreímos aprovechando una parte del aceite que filtramos.

Cuando las verduras estén blandas les añadimos el vino y evaporamos el alcohol durante un par de minutos. A continuación agregamos los tomates triturados, el azafrán, la pastilla de caldo y la sal y dejamos que hierva durante unos minutos.

Vertemos el sofrito sobre las albóndigas y cubrimos con agua. El agua y la pastilla de caldo se podrían sustituir por caldo casero si estáis inspirados; de cualquier forma, la pastilla hace un buen trabajo en este caso. Ponemos a fuego fuerte hasta que empiece a hervir; entonces lo bajamos a fuego suave y mantenemos así durante 30-40 minutos.

La salsa cogerá cuerpo y las albóndigas estarán tiernas. Rectificamos el punto de sal y estarán listas para servir.

Con estas cantidades salen unas 30 albóndigas; suficiente para deleitar a 5-6 paladares exigentes.

A disfrutar!

jueves, 18 de octubre de 2012

Hamburguesas de espinacas

Ya iba tocando receta salada otra vez... que yo me lío con el dulce y luego no sé parar :) 

La receta que os traigo hoy es de unas hamburguesas un poco especiales, pues llevan incorporadas verduras; que nadie me diga ahora que las hamburguesas no son sanas, eh! Todo dependerá de cómo las preparemos y con qué las acompañemos... En este caso, como las verduras ya van con la carne, simplemente con queso y pan están deliciosas; aunque si lo que buscamos es un plato sano de verdad, será mejor que el pan que utilicemos sea pan de verdad -de los que sólo llevan harina, agua, levadura y sal- y no el pan de hamburguesas comprado, que lleva grasas y demás "porquerías".


Si sois de esos padres un tanto pícaros y queréis endosarles a vuestros hijos una ración extra de verduras éste es vuetro plato: el sabor de las espinacas no se nota en exceso, sino que simplemente se nota que la hamburguesa es "sabrosa"... lo malo es que el color verde no se lo saca nadie! Así que tendréis que camuflarlo con una dosis mayor de entusiasmo para que vuestros hijos no sospechen de vuestras tretas :)

Con las cantidades que os explico salen unas 12 hamburguesas y como seguramente no os las comeréis todas de una sentada, os cuento lo que yo hago: una vez formadas las hamburguesas (abajo os explico cómo), las pongo en una bandeja y van al congelador; cuando están congeladas, las envuelvo individualmente en film transparente y luego todas en una bolsa con cierre hermético y vuelta al congelador. Así tenemos siempre a mano unas hamburguesas ricas, sanas y listas para disfrutar en cualquier momento.

De más está decir que podéis usar la carne que más os guste para hacer estas hamburguesas: cerdo, ternera,  una mezcla de ambas... al gusto del consumidor! Y dejando atrás los prolegómenos, vamos con la receta:

Ingredientes:

500g de carne picada
500g de espinacas
25g de nueces
1 huevo
2 ajos
Pimienta
Aceite
Sal

Preparación:

Lavamos las espinacas y las salteamos con un poco de aceite, sal y los ajos troceados. Cuando estén casi hechas del todo, le añadimos las nueces troceadas y dejamos que se terminen de hacer y que evaporen el máximo del agua que hayan soltado las espinacas al cocinarse. Reservamos.

Mezclamos la carne picada con el huevo y aderezamos con pimienta y un poco de sal.

Cuando las espinacas se hayan templado un poco las picaremos con un cuchillo dejándolas lo más finas posible y luego las mezclamos con la carne. Si tenéis Thermomix, podéis poner en el vaso las espinacas y trocearlas en 5 segundos a velocidad 4; luego añadís la carne y mezcláis 4 segundos en velocidad 6.

En un aro de emplatar vamos poniendo porciones de la mezcla y con ayuda de una cuchara damos la forma a las hamburguesas. Lo haremos sobre cuadrados de papel de horno, así luego nos será más fácil manipular las hamburguesas formadas. Podríais darle la forma a mano, pero con el aro de emplatar quedan perfectas, y éstos pequeños detalles de presentación hacen que los platos sencillos sean mucho más vistosos.

Una vez que tengamos las hamburguesas formadas las haremos a la plancha a fuego medio con una gotita de aceite. Se hacen en un santiamén, así que no les quitéis ojo!

Podéis servirlas con pan y todos los complementos que queráis ó en plato con una guarnición al gusto. Deliciosas de cualquier forma.

Buen provecho!!

martes, 17 de julio de 2012

Zumo integral de melocotón, naranja y zanahoria

Mi comida favorita de todo el día es el desayuno; lo disfruto mucho más que la cena o la comida... creo que es porque soy muy goloso y el desayuno es la comida que más se presta a ser dulce, aunque la merienda también escala puestos en mi ranking personal :)

Intento variar mis desayunos, en parte por aquello de la dieta variada y en parte para no aburrirme de comer siempre lo mismo, aunque he de reconocer que los días donde la rutina manda, mi desayuno habitual es leche con cereales y listo. Eso sí, cuando llega el fin de semana ó un día inspirado y aleatorio, no me resisto y siempre preparo algo diferente.

Una de las cosas que más me gusta como parte de un buen desayuno es un zumo, sobretodo cuando empieza a hacer calorcillo, pero no un zumo de bote sino un zumo recién hecho. No es que sea un sibarita y no tome zumos de bote, que los puedo tomar y no me muero, excepto el de naranja envasado, que no sé cómo tienen la poca vergüenza de comercializar ese líquido anaranjado y amargo que sabe a cualquier cosa antes que a naranja. Considero que tiene delito que haya empresas que fabriquen y vendan ese zumo, pero también es para matar a los que lo compran y, lo peor de todo, se lo beben: Señores, un zumo de naranja se hace en 2 minutos... vale que pelar y licuar una piña para tomarte un zumo de piña no es de lo más práctico, pero ¿es tan difícil exprimir 4 naranjas?


Ahora que hemos dejado claras unas cuantas cosillas en cuanto al zumo de naranja he de decir que cuando me quiero dar un gustazo no me tomo un zumo de naranja por muy recién exprimido que esté... soy más de combinar frutas y disfrutar cada vez de una mezcla diferente. De hecho, ya son varias las recetas de zumos que tengo en el blog y, con el tiempo, habrá más todavía. 

La forma de preparar estos zumos no es extrayendo el "jugo" de la fruta y retirando la pulpa como haría una licuadora, sino que se tritura la fruta (a veces hasta con la piel) muy finamente y se le añade un poco de agua y/o hielo para que no quede una papilla sino una bebida. Por lo tanto, estos zumos no son zumos "estándar" pero están deliciosos y creo que son mucho más sanos, pues al mantener toda la pulpa se conserva toda la fibra de la fruta y todos los nutrientes asociados tanto a la pulpa como a la piel. Por eso, llevan el nombre de "zumos integrales".

Y que nadie se alarme por que se le añada agua al zumo... pensad que tomarse un zumo de estos es como comerse una pieza de fruta y un vaso de agua: yo diría que es muy sano el asunto ¿no? y en cuanto al sabor no queda aguado tampoco. El hielo es para compensar el calor que se produce al triturar a velocidades tan altas; si sólo pusiésemos agua obtendríamos un zumo calentorro nada apetecible, así que añadimos unos hielos y el resultado no es un granizado ni una bebida helada, sino un zumo fresco y agradable

El que os presento hoy está inspirado en el famoso zumo Biofrutas/Bifrutas/Funciona Mediterráneo de Pascual, igual que os había enseñado ya otro inspirado en el zumo Tropical de la misma marca. Aunque en ambos casos no le añado ningún lácteo porque me gusta el zumo sin más. Además, en este caso utilicé unos melocotones y unas zanahorias de las que me envió Diana en una de sus cestas de Ecoenvio, así que os imaginaréis qué sabor tenía este zumo! Las zanahorias desprendían un aroma simplemente al pelarlas que ya lo quisieran para sí otras zanahorias... 

Ingredientes:

50g de zanahoria pelada
100g de naranja pelada (sin nada de la piel blanca ni semillas)
200g de melocotón sin el hueso (podéis ponerlo con piel o sin piel según os apetezca)
100g de hielo
250g de agua
Edulcorante al gusto

Preparación:

Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la Thermomix (o de cualquier batidora potente) y trituramos a máxima velocidad durante 1 minuto. En caso de que utilicéis una batidora diferente a la Thermomix, deberéis batir hasta que quede todo muy fino y homogéneo.

Añadiremos edulcorante a nuestro gusto: yo utilizo sacarina líquida para no cargar el zumo de azúcares gratuitamente, pero podéis utilizar el edulcorante que queráis ó azúcar. Mezclaremos bien y listo para servir y disfrutar!

Otros zumos que os pueden interesar para este verano:

martes, 19 de junio de 2012

Dip de queso

El verano es una época que se presta especialmente a las actividades de grupo, por supuesto, siempre en torno a una buena comida: las cenas con amigos, las comidas familiares, que si en la casa del pueblo, que si en el jardín, que si nos vamos de picnic al monte ó a pasar el día a la playa... las posibilidades no se acaban.

Hoy os traigo una receta perfecta para servir como picoteo ó como primer plato en cualquiera de estas reuniones. Además, podéis presentarla de diferentes formas y conseguir así platos diferentes para cada ocasión.

Un dip es una crema-salsa para mojar desde unas patatas de bolsa, nachos ó pan hasta verduras crudas e incluso frutas. Este dip de queso está muy rico con cualquiera de estas cosas; servido con patatas fritas puede ser un picoteo más "casual" y servido con bastones de verduras crudas (las famosas y refinadas crudités) nos quedará un plato mucho más estiloso, de esos de sorprender al personal ;)


Algunas de las crudités más habituales son: zanahorias, pepinos, pimientos, apio, champiñones, rábanos... incluso si os gusta experimentar podéis probar con alguna variedad de manzana ácida.

No nos vamos a olvidar de que mucha gente en verano también está preocupada por las calorías de la dieta: no os preocupéis, podéis adaptar fácilmente esta receta con ingredientes "light" y acompañarla de vegetales; así tendréis un plato con un aporte energético aceptable, además de seguir siendo fresco y original.

Ingredientes:

300g de queso de untar tipo Philadelphia
1 yogur natural
1 cebolla dulce mediana (de unos 80-90g)
1 ajo
Una cucharadita de la hierba aromática que queramos: orégano, perejil, tomillo...
Sal
Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Rallamos la cebolla y el ajo muy finamente y le añadimos media cucharadita de sal. Si no utilizáis cebolla dulce (de las que pican poco) podéis dejarla troceada en agua unas horas antes de usarla, así se le irá un poco de "fuerza" (es lo que se suele llamar "desangrado").

Añadimos el queso y el yogur y mezclamos muy bien hasta conseguir una crema lisa. Quedará espesa pero ligeramente fluida, perfecta para mojar pero con una consistencia cómoda como para ser untada en una tostada.

Finalmente añadimos la hierba aromática que hayamos elegido. Podemos ir variando y así no aburrimos al personal con la receta idéntica vez tras vez :) Una vez orégano, otra vez albahaca... Además, le suma cierto valor estético a la crema ;)

A la hora de servirlo le añadimos por encima un poco de aceite de oliva virgen extra, que le dará el toque maestro.

Ya sólo nos queda disfrutar mojando en nuestro delicioso dip :)

martes, 28 de febrero de 2012

Crema de calabaza, zanahoria y puerro

Últimamente sólo publico recetas dulces... goloso que es uno... pero ésto no puede continuar así. Hoy os traigo una receta salada, un primer plato ó incluso un plato único (ligero) si lo acompañáis adecuadamente.

Las cremas me encantan; pero las cremas bien hechas: trituradas muy finas, ni muy líquidas ni muy espesas, con los sabores bien equilibrados... y ya puestos a pedir, sin demasiado aceite, ni natas ni cosas de estas que hacen que un plato sano se convierta en una bomba para el organismo.

Sin duda, mis cremas favoritas son las que llevan calabaza, zanahoria ó ambas a la vez, como es este caso. Son verduras que tienen un toque dulzón así que la crema tendrá también ese toque, pero que nadie se escandalice, estamos hablando sólo de un ligero dulzor. Además, ésto puede ser una gran ventaja en las casas con niños, porque seguro que aceptan mucho mejor una crema de este estilo que otras cremas de verduras con sabores más fuertes.


Otra de las cosas a las que soy aficionado son las nueces. Me encantan y se las añado a todo: a los cereales del desayuno, a los yogures, a los arroces, a las ensaladas... por supuesto, las cremas no serán la excepción. Tampoco es que esté comiendo nueces todo el día, pues son un alimento muy calóricos, pero es un ingrediente muy sano que siempre recomiendo incluir en la dieta habitual. 

En el caso de esta crema, si le añadís un puñadito de nueces troceadas y unos picatostes (de pan tostado comprado ó de pan tostado en el horno en vez de fritos) tendréis un plato completo para solucionar una cena cualquier día de la semana. Y ya si le añadís un poco de queso rayado tendréis un plato digno del mejor restaurante de la ciudad.

Ingredientes:

150g de calabaza
150g de zanahoria
150g de puerro
15g de aceite de oliva
300mL de agua
300mL de leche (yo uso desnatada)
Una pizca de tomillo (si lo tenéis fresco mucho mejor)
Sal

Preparación tradicional:

Pelamos y lavamos las verduras y las troceamos en juliana.

Calentamos el aceite en una olla y añadimos las verduras, la sal y el tomillo y las sofreímos hasta que empiecen a quedar blandas. Entonces añadimos el agua y dejamos cocer unos 15 o 20 minutos, removiendo de vez en cuando para asegurarnos de que todas las verduras se hacen por igual.

Trituramos bien con una batidora ó robot de cocina. Agregamos la leche y volvemos a triturar.

Preparación con Thermomix:

Ponemos en el vaso las verduras, el tomillo y la sal y trituramos en velocidad 5 durante 5 segundos. Con una espátula bajamos todas las verduras de las paredes hacia el fondo.

Añadimos el aceite y programamos 15 minutos, temperatura varoma, velocidad 2.

Agregamos el agua y programamos otros 15 minutos a temperatura varoma y velocidad 2.

A continuación trituramos todo en velocidad 10 y mientras se tritura vamos añadiendo poco a poco la leche hasta completar los 300mL de leche. Trituraremos en total en torno a 2-3 minutos para asegurarnos de que queda una crema muy fina.

Ya está lista para servir. Esta crema se pude congelar y queda perfecta después de descongelar, así que se puede preparar en cantidad y dejar en reserva en el congelador.

Un truco en cuanto a la calabaza es que si tenéis mucha, y no queréis que se os estropee, podéis pelarla, trocearla y guardarla así en el congelador; al descongelar perderá agua y quedará un poco "fofa" como para comer de otra forma, pero para recetas donde vaya triturada sirve perfectamente. Además, si la tenéis congelada ya troceada, la crema la podréis hacer en un momento porque ya tendréis lo más difícil adelantado.

Espero que os guste :)

martes, 7 de junio de 2011

Arroz salteado con verduras

Hace unos días, hablando con mi amiga Juancha le prometí que le dedicaría una entrada del blog jejejeje así que aquí va esta receta en honor a Juancha:

Es un plato ligero y sencillo; yo lo preparo a menudo, generalmente aprovechando ingredientes de temporada: en otoño le añado setas, si tengo calabaza también le pongo... esta vez utilicé calabacines porque mi huerto está produciendo muchos y tengo que darles salida.


Ingredientes para 4 raciones:

2 calabacines medianos
3 zanahorias
1 puerro
Un puñado de piñones ó nueces
200g de arroz
Aceite de oliva
Sal
Semillas de sésamo y de lino (opcional)

Preparación:

Pelamos y cortamos las zanahorias en dados y las empezamos a sofreir con un poco de aceite de oliva y sal. Con una ó dos cucharadas soperas de aceite de oliva es más que suficiente.

Troceamos el puerro y lo añadimos pasados unos 5 minutos.

Pelamos los calabacines, les sacamos las semillas y los cortamos en dados. Lo añadimos al sofrito y vamos removiendo hasta que todas las verduras estén en su punto: hechas pero enteras, no hay que pasarse cocinándolas para que no se deshagan.

Por otro lado, cocemos el arroz con un poco de sal y lo dejamos "al dente"; lo escurrimos y lo añadimos al sofrito junto con los piñones ó las nueces. Lo salteamos todo junto a fuego vivo y lo servimos con las semillas por encima. Podemos poner las semillas mezcladas en algún cuenco y que cada comensal se ponga la cantidad que quiera, como si de queso rayado se tratase...

Espero que os guste :) Con éste mismo sofrito, pero sin arroz, podremos hacer otra receta que os enseñaré más adelante...

martes, 15 de junio de 2010

Berenjenas rellenas a la crema de calabacín

Pues hoy os traigo un plato que puede parecer complicado, pero no puede ser más sencillo! Lo único es que requiere un poquito de tiempo, pero nada más.

El sofrito del relleno se puede hacer en la Thermomix, pero yo prefiero hacerlo en una sartén o una olla normal, porque los líquidos se evaporan mejor. Así que yo troceo las cosas en la Thermomix, pero lo cocino al fuego.


Ingredientes:

3 berenjenas
200g de tomate
200g de cebolla
100g de zanahoria
200g de pimiento rojo
2 dientes de ajo
Unas ramitas de perejil
50g de aceite de oliva
400g de carne picada

20g de aceite de oliva
400g de calabacín
6 quesitos bajos en grasa
200g de leche

Queso rayado para gratinar
Sal, pimienta y nuez moscada

Preparación:

Lavamos las berenjenas y las cortamos por la mitad longitudinalmente, le hacemos unos cortes a la carne y las espolvoreamos con un poco de sal y aceite de oliva. Las ponemos en el horno a 200ºC durante unos 30 minutos.

Mientras preparamos el sofrito:
Ponemos los tomates en el vaso de la Thermomix y programamos 30 segundos, velocidad 10, para triturarlo bien. Reservamos.
Ponemos la cebolla, la zanahoria, el pimiento, el ajo y el perejil en el vaso y programamos velocidad 4-5 hasta que quede troceado.
Ahora podríamos añadirle el aceite y programar 15 minutos, temperatura varoma, velocidad 1; ó ponelo en una olla con el aceite y hacer el sofrito de la manera tradicional.
Una vez que el sofrito esté casi hecho añadiremos la carne y seguiremos sofriendo el tiempo que haga falta; añadiremos también el tomate.
En cuanto las berenjenas estén asadas, las retiraremos, y con ayuda de una cuchara las vaciamos sin romper la piel. La carne de las berenjenas la ponemos en el vaso de la Thermomix y programamos unos segundos en velocidad 4, y añadimos al sofrito.
Añadimos sal y pimienta a nuestro gusto y dejamos que el sofrito vaya evaporando para que no quede demasiado líquido.

Para preparar la crema de calabacín:
Ponemos en el vaso de la Thermomix el aceite y el calabacín cortado en dados y programamos 5 minutos, temperatura varoma, velocidad 2. Añadimos los quesitos, la leche, la nuez moscada y la sal y programamos 12 minutos, temperatura varoma, velocidad 2. Pasado ese tiempo trituraremos muy bien en velocidad 7 hasta conseguir una crema fina.

Rellenamos las pieles de las berenjenas con el sofrito, cubrimos con crema de calabacín, espolvoreamos queso y llevamos al horno a gratinar.

Si quisiéramos, podríamos sustituir la carne picada por setas troceadas y tendríamos así un plato apto para vegetarianos (o para lacto-vegetarianos, por lo menos).

Espero que os guste! :)

viernes, 14 de mayo de 2010

Crema de calabacín

Esta crema de calabacín es muy fácil de hacer y además sus ingredientes son de esos que todos tenemos en la nevera ó, al menos, no nos es complicado conseguir. Prepararla da poco trabajo y se puede dejar hecha con antelación, así que es un buen recurso para esas comidas donde no tenemos tiempo de cocinar.



Ingredientes:

450g de calabacín
200g de cebolla
200g de patatas
600g de caldo de pollo
150g de leche
1 cucharadita de sal
Una pizca de pimienta

Preparación:

Pelamos y cortamos en dados grandes las verduras. Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la Thermomix y programamos 20 minutos, temperatura Varoma, velocidad cuchara.
Pasado ese tiempo trituramos programando 30 segundos, velocidad progresiva 5-10.

A continuación, programamos 10 minutos, temperatura Varoma, velocidad 3.

Servimos con un chorrito de aceite de oliva y un poco de queso. En este caso, yo usé un aceite de oliva aromatizado de confitar ajos y usé un queso curado de vaca que había pulverizado.

Es una receta deliciosa y ligera ;)

lunes, 13 de julio de 2009

Ensalada de garbanzos

Las legumbres son una parte muy importante en nuestra dieta, pero se suelen cocinar en potajes poco apetecibles con el calor del verano... por eso, una de las mejores opciones para seguir incluyendo estos ingredientes en nuestra dieta durante la época estival son las ensaladas. Podemos hacer ensaladas tanto con garbanzos como con alubias ó lentejas... Hay quien utiliza los garbanzos y las alubias de bote para facilitar la preparación de la receta, y aunque me parece una buena opción en algún caso concreto, yo voto por cocerlos nosotros mismos en casa. De todas formas, si utilizáis los de bote no os olvidéis de lavarlos bien antes de usarlos.

Uno de los inconvenientes que presentan las legumbres como los garbanzos es que requieren planificación, puesto que hay que dejarlos en remojo antes de poder cocinarlos... y por lo tanto, no es un ingrediente con el que podamos improvisar.

Pasamos a la receta: os pongo los ingredientes para 2 personas.

Ingredientes:

100g de garbanzos secos
1 tomate pera
1 cebolla mediana
2 huevos cocidos
1/2 lechuga tipo iceberg
Aceite de oliva
Vinagre de sidra
Sal
Tomillo, Laurel, Pimienta, Ajos, Ajo molido...

Preparación:

Ponemos los garbanzos en remojo durante unas 12 horas. Pasado ese tiempo, los lavaremos y los pondremos en una olla rápida, a la que añadiremos agua (bastante), dos hojas de laurel, unas ramitas de tomillo, unos granos de pimienta, ajos, sal y alguna otra especie si queréis. Cerramos la tapa de la olla y ponemos a fuego medio durante 35-40 minutos. Pasado ese tiempo colaremos y lavaremos los garbanzos y dejaremos que se enfríen.

Cortamos el tomate en dados y la cebolla lo más finamente posible; también cortamos los huevos en dados y la lechuga en juliana. Incorporamos todo esto a los garbanzos y los aliñaremos con un una cucharada de vinagre de sidra, dos cucharadas de aceite de oliva, una pizca de sal y un poco de ajo molido.

Dejamos reposar una media hora en la nevera para que los garbanzos capten todos los aromas y podremos servir la ensalada!

Ensalada de garbanzos

Queda ligeramente picante por la cebolla, el ajo y la pimienta ;)

sábado, 11 de julio de 2009

Espaguetis salteados con pollo y champiñones

Estos días de calor y dieta (jejeje) apetecen más recetas ligeras y frescas, y este plato de pasta es uno de mis favoritos para el verano. Son bastante sencillos de preparar, pero se necesita tiempo para hacer el caldo.

Ingredientes para el caldo:

1 pollo en 6 trozos
Unos granos de pimienta
3 hojas de laurel
Un ramillete de tomillo
Un ramillete de perejil
Un vaso y medio de vino blanco
1 cebolla grande
5 ajos
3 zanahorias
Sal
Agua

Preparación del caldo:

Ponemos todos los ingredientes con agua fría y ponemos a fuego medio durante aproximadamente una hora. Pasado ese tiempo retiramos el pollo y colamos el caldo.

Ingredientes para 8 personas:

800g de espaguetis
2 tomates maduros pero firmes (de los de ensalada) ó cherrys
200g de champiñones
El pollo que usamos en el caldo
1 vaso de vino blanco
Ajo molido
Perejil
Aceite de oliva

Preparación:

Cocemos los espaguetis en el caldo dejándolos "al dente".

Salteamos los champiñones con un poco de aceite, ajo y perejil, y le añadimos el vino. Desmenuzamos el pollo y lo añadimos también. Cortamos el tomate en dados y también lo salteamos, pero dejándolo crudo.

tomate en dados

Incorporamos los espaguetis y los salteamos con el resto de los ingredientes y estarán listos para servir!

Pasta

Espero que os guste!

lunes, 6 de julio de 2009

Tortilla ultra light

Desde que mi padre es diabético, en casa tenemos que investigar nuevas formas de cocinar o de hacer los platos de siempre pero ahorrando en azúcar y en grasas...

En este caso se trata de una tortilla de patata con verduras, pero lo especial de esta tortilla es que no lleva ni una sola gota de aceite en su preparación. Las patatas y las verduras están hechas al vapor, con ayuda de la thermomix, y la tortilla está cuajada en el horno, así que ya os imagináis el ahorro de aceite que supone. Por otro lado, la patata no es un ingrediente que los diabéticos puedan comer con demasiada frecuencia, por lo que esta tortilla lleva, en proporción, menos patata y más verduras.


Paso a los ingredientes y a describir su preparación:

Ingredientes:

2 patatas grandes
2 zanahorias
1 calabacín
1 pimiento rojo
1 cebolla
6 huevos
1 puñado de queso rayado
2 hojas de laurel
Ajo molido
Sal

Preparación:

Pelamos las zanahorias, el calabacín y las patatas y las troceamos como haríamos habitualmente para una tortilla. Disponemos estos ingredientes en el recipiente varoma y le añadimos sal y ajo molido. En el vaso ponemos 1 litro de agua y el laurel, y programamos 35 minutos, temperatura varoma, velocidad 1. Ponemos el recipiente varoma sobre el vaso y esperamos a que termine el tiempo programado.

Mientras, podemos trocear el pimiento en trozos muy pequeños y los reservamos. El pimiento lo añadiremos crudo a la mezcla para que la tortilla no quede reseca, por eso es importante que los trozos sean pequeños, como si fuesen para hacer una vinagreta.

Cuando las verduras estén cocidas las retiramos y vaciamos el vaso. Entonces, pondremos en el vaso la cebolla troceada y los huevos y trituraremos bien unos segundos en velocidad 10. Queremos que la cebolla quede completamente triturada, para añadir jugosidad a la tortilla.

En una tartera mezclamos las verduras cocidas con el pimiento crudo, el huevo con cebolla batido y el queso; mezclamos bien y dejamos reposar unos 10 minutos. Mientras prepararemos el molde que vayamos a usar para cuajarla en el horno. Yo utilicé una tartera ancha y baja, similar a una sartén pero apta para el horno, y le puse papel de horno para evitar que se pegase.

Vertemos la mezcla en el molde preparado con el papel de horno y metemos al horno a 180º hasta que cuaje. Entonces podremos retirarla y desmoldarla y estará lista para degustar!

DSCN6928

Espero que os guste! Queda bastante más jugosa de lo que yo pensaba, y por supuesto más ligera!