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domingo, 14 de mayo de 2017

Tempura de verduras

Todos sabemos que no conviene abusar de las frituras en una dieta sana... pero de vez en cuando es un placer disfrutar de una como la que os traigo hoy: una tempura de verduras.

La tempura es un tipo de rebozado japonés que realmente tiene sus orígenes en los misioneros españoles y portugueses que llevaron hasta allí esta costumbre de rebozar y freír los alimentos. Evidentemente, en Japón esta fritura tuvo su propia evolución y hoy en día podemos decir que no tiene nada que ver una tempura con un rebozado clásico español.


La tempura es un rebozado irregular, fino y muy crujiente. Los alimentos se sumergen en una mezcla líquida del rebozado y después se fríen. Este liquido no debe cubrir los alimentos de manera uniforme, sino que formará una especie de encaje alrededor del producto cocinado.

La mezcla del rebozado tiene sus peculiaridades: el líquido debe estar lo más frío posible (generalmente se utiliza agua helada e incluso hielo), las harinas utilizadas no se deben batir demasiado para evitar que se desarrolle el gluten, así que la mezcla quedará algo grumosa y poco uniforme y la mezcla no se preparará con antelación para evitar que las harinas se hidraten en exceso.

Si buscáis recetas de tempura comprobaréis que existen mil variaciones; supongo que será algo así como la tortilla de patatas, que se hace de una forma ligeramente diferente en cada casa.

Las harinas más habituales para tempura son las de trigo, maíz o arroz -y todas las combinaciones posibles entre ellas-. Hay quien prepara la mezcla sólo con agua y hay quien agrega una proporción de alcohol para conseguir un rebozado todavía más crujiente (el alcohol se evapora rápido al entrar en contacto con el aceite caliente y evita que la masa absorba un exceso de grasa).

Además, hay un pequeño detalle en la elaboración, y es que una vez que el alimento rebozado está en el aceite friéndose, se le suelen verter por encima hilos de la mezcla del rebozado, de forma que se formen "barbas" alrededor del alimento y el resultado final sea todavía más impresionante.

Yo os presento mi versión que no os diré que me la haya revelado ningún gurú japonés, sino que es fruto de la investigación y mucho ensayo-error. En este caso la utilizo para rebozar tirabeques, pimientos de Padrón, pimiento rojo, zanahoria y champiñones Portobello, pero la podéis utilizar para casi cualquier alimento: langostinos, gambas, sepia, calamares, col rizada, nabo, cabalacín, berenjena...

Ingredientes:

60g de harina de trigo
60g de harina refinada de maíz (tipo Maizena)
1 yema de huevo
100mL de agua helada
100mL de vodka
5g de azúcar
5g de sal

Aceite para freír

Preparación:

Peparamos los alimentos que queramos rebozar: Los lavamos, limpiamos y troceamos en tamaños regulares. Reservamos.

En un recipiente mezclamos todos los ingredientes del rebozado evitando batir demasiado. No importa si quedan grumos. Como truco os diré que cuanto más fríos estén los líquidos, más espesa quedará la mezcla. Podéis incluso añadir unos hielos al líquido.

Ponemos el aceite al fuego. Para comprobar la temperatura vertemos unas gotas del rebozado en el aceite. La temperatura ideal hará que el rebozado burbujee y suba a la superficie con relativa rapidez, pero sin llegar a tostarse.

Vamos pasando los alimentos por la mezcla y los freímos hasta que el rebozado esté crujiente. Agregamos unos hilos de mezcla sobre los alimentos para incrementar la cantidad de rebozado que después disfrutaremos en cada bocado. Las tempuras no se doran demasiado sino que suelen ser bastante blanquecinas.

Retiramos sobre un papel absorbente para retirar el exceso de grasa y listo para servir.

A mi me gusta comerlas sin agregarles nada más, pero siempre podéis utilizar alguna salsa de vuestro gusto para acompañar la tempura.

Espero que os guste.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Monkey bread

Aquí a Galicia ya llegó el otoño; lo siento por todos aquellos que todavía tenéis que soportar el sol y no podéis sumergiros de cabeza en la mejor estación del año :) Los días empiezan a traer nubes, viento, las primeras lluvias...qué gustazo! Y para los que nos gusta el buen comer: más. Ya podemos cebarnos a gusto porque no habrá que enseñar carnes hasta el verano que viene! Es el momento de recuperar el abrigo de grasa que perdimos para el verano.

Además, al llegar el fresquito apetecen platos calientes y eso en los platos dulces de cuando en cuando se agradece; no todo van a ser sorbetes y helados... ¿Qué me decís de un buen chocolate a la taza? No hay granizado que se le compare :)


Hoy os quiero enseñar una receta procedente de Estados Unidos; sí, lo sé, últimamente estoy muy internacional... la última receta fue un Butterkuchen alemán y hoy un dulce americano, pero es que son recetas que están de vicio, así que no puedo pasarlas por alto y me veo obligado a compartirlas con vosotros. La receta en cuestión se llama "Monkey Bread" que podríamos traducir como "Pan de monos"; es muy típica en los desayunos americanos y lo habitual es tomarlo caliente y con las manos, cogiendo las bolitas que lo forman; de ahí el nombre, pues la forma de comerlo recuerda a lo que hacen los monos cuando se acicalan... He de decir que a mi también me encanta en frío, cortando raciones como si de un bizcocho se tratase.

Le pasa lo mismo que al Butterkuchen: son dulces muy conocidos en sus zonas de origen, pero fuera de sus fronteras son completos desconocidos y no será porque no estén buenos... El sabor de este dulce combina la canela, la mantequilla y el caramelo: la tríada perfecta. Seguro que ya se os está haciendo la boca agua de imaginarlo... 

Que no os engañe su aspecto: es muy sencillo de hacer, sólo requiere un poco de tiempo para dejar la masa reposando; por lo demás, es un juego de niños. La masa es de las más fáciles de trabajar que os podáis encontrar, así que si os inspiran respeto las masas de este estilo, ésta es una buena receta para empezar a perderle el miedo. 

Si queréis tomar el Monkey Bread caliente en algún desayuno especial -seamos sinceros, por muy fácil que sea de hacer, nadie se va a poner a prepararlo a golpe de miércoles a las 6 de la mañana...-, podéis dejarlo a punto dentro del molde el día anterior y darle el último levado en la nevera durante toda la noche, así cuando os levantéis por la mañana sólo tendréis que precalentar y hornear; se hornea relativamente rápido: en unos 30-35 minutos está listo para servir.

Y sin más dilación, vamos con los ingredientes y la preparación de la receta. Yo utilizo como referencia la receta de Trotamundos que es de lo mejorcito:

Ingredientes para la masa:

600g de harina
300mL de leche
70g de mantequilla
60g de azúcar
1 huevo
1 sobre de levadura de panadero seca (también se puede utilizar fresca)
1 cucharadita de sal

Ingredientes para el rebozado:

350g de azúcar (podéis utilizar moreno, blaquilla ó una mezcla de ambos)
3 cucharaditas de canela molida
150g de mantequilla

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes de la masa y amasamos. Si tenéis Thermomix, yo lo pongo todo en el vaso y programo unos segundos en velocidad 6 y, a continuación, 5 minutos en velocidad espiga y la masa sale perfecta. Si lo hacéis a mano, basta con amasar un rato hasta conseguir que quede una masa lisa y elástica.

Formamos una bola con la masa, la untamos de aceite y la dejamos reposar en un recipiente, cubierta con film transparente, hasta que doble su volumen. Dependerá de la temperatura y humedad del entorno, pero suele tardar en torno a 1 hora. 

Cuando veamos que la masa está casi a punto, vamos mezclando en un recipiente hondo el azúcar y la canela y por otro lado fundimos la mantequilla; una vez fundida la dejamos que se temple para no quemarnos al manipularla.

Una vez que la masa ha crecido la amasamos ligeramente y la vamos cortando en pedazos y formando bolitas del tamaño de una nuez, aproximadamente. A continuación, pasamos cada bolita por mantequilla fundida, la rebozamos con la mezcla de azúcar y canela y las vamos colocando en el molde que vayamos a utilizar. No es necesario engrasar el molde, porque luego se formará un caramelo que impedirá que se pegue.

Cuando terminemos de rebozar todas las bolitas y las tengamos en el molde, las apretamos ligeramente para que no queden espacios vacíos en medio. Cubrimos el molde con un paño y dejamos que repose para que vuelva a crecer. Tardará en torno a una hora y media pero, si queréis, podéis dejarlo en la nevera toda la noche y hornearlo por la mañana como ya os comentaba antes.

Cuando haya crecido, lo horneamos a 180ºC en horno precalentado durante 30-35 minutos. Cuando comprobemos al pincharlo con un cuchillo, que está hecho, lo retiramos del horno y lo dejamos reposar 10 minutos antes de desmoldarlo, así el caramelo espesará un poquito y evitaremos accidentes.

Desmoldar y servir es lo que nos falta. Como ya os comenté, podéis tomarlo en caliente ó en frío, como más os guste. Y a disfrutar!

martes, 12 de marzo de 2013

Focaccia

Me encanta amasar. Me parece fascinante ver cómo todos los ingredientes empiezan siendo una plasta informe y se transforman en algo completamente diferente. Es verdad que hay masas con un porcentaje de humedad tan alto que trabajarlas puede convertirse en una tarea casi imposible, pero la masa que os enseño hoy es de las que apenas dan trabajo: no se os pegará a las manos, ni se encogerá al estirarla... y los resultados son para lucirse.

Os recomiendo que le perdáis el miedo a las masas y ésta es una buena oportunidad para empezar. Sé -por experiencia- que las masas con levadura fresca tienen un plus de riesgo: "¿y si no crece?", pero ese problema, en el 99% de los casos, se soluciona con un poco de paciencia y más tiempo de reposo.


La receta de hoy es una "focaccia", que es un tipo de pan plano italiano elaborado con un buen aceite de oliva virgen extra y aromatizado con hierbas. Es fundamental que el aceite de oliva que usemos para este pan sea virgen extra pues otros aceites no pueden competir con éste ni en sabor y ni en aroma. En cuanto a las hierbas, podéis utilizar las que más os gusten; la más habitual es el romero, pero también queda muy bien con orégano, tomillo o, como en este caso, una combinación de varias.

Es un pan muy aromático y una vez que coges un pedazo es muy difícil no coger otro más... pero hay que intentar consumirlo con moderación, porque lleva bastante aceite -y por muy sano que éste sea, no deja de ser una grasa-. Con todo, es un recurso perfecto para comidas al aire libre y menús de picoteo en general.

Vamos allá con la receta:

Ingredientes:

500g de harina
1 cucharadita de sal
25g de levadura fresca de panadero
100mL de aceite de oliva virgen extra
220mL de agua templada

Unas ramitas de romero fresco
Orégano
Sal en escamas ó gorda
Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Mezclamos la harina, la sal, la levadura, el aceite y el agua y amasamos durante 10 minutos, hasta conseguir una masa elástica y suave. Si lo queréis hacer en la Thermomix, ponemos en el vaso todos los ingredientes, mezclamos unos segundos en velocidad 6 y a continuación programamos 10 minutos en velocidad espiga.

Formamos una bola con la masa y la estiramos sobre un papel de hornear -no os preocupéis por darle una forma perfecta, pues parte del encanto de las focaccias es su forma irregular-, la tapamos con un paño limpio y la dejamos reposar 30 minutos. Mientras tanto, precalentamos el horno a 200ºC, pues si luego estuviese a menos temperatura, la focaccia se secaría y quedaría más dura y menos jugosa; a 200ºC nos aseguramos que quede muy tierna.


Pasado el tiempo de reposo hacemos agujeros con los dedos por toda la masa. Pinchamos ramitas de romero en algunos de los agujeros y espolvoreamos orégano y sal por encima.

Horneamos durante unos 25 minutos, hasta que empiece a dorarse la superficie. Retiramos y regamos toda la focaccia con un buen aceite de oliva virgen extra mientras todavía está caliente. Cortamos la focaccia en tantas raciones como queramos y lista para degustar, tanto caliente como fría.

jueves, 24 de enero de 2013

Tartaletas de moka

Hay recetas que uno descubre de casualidad y que luego se ganan a pulso su permanencia en nuestros recetarios. Éste es el caso de la crema de moka con la que vamos a hacer unas riquísimas tartaletas.

Un día había quedado con unos amigos para merendar filloas y yo me tenía que encargar de preparar algunas cremas para rellenarlas. Así que, para inspirarme, cogí uno de los libros de mi biblioteca: 1000 salsas dulces y saladas de Gilles Dubois. Empecé a rebuscar alguna receta que me llamase la atención, pues no quería preparar algo que fuese demasiado típico y así encontré una crema bávara con chocolate. Me puse manos a la obra pero al final, hice la receta con lo que tenía por casa y como a mi me pareció mejor.


Varié bastantes cosas de la receta original, pero creo que lo que marcó la diferencia fue el incorporarle mantequilla al final de todo, pues la textura cambió por completo, pasando de una crema fluída a una crema con cuerpo, similar a una mousse. Además, le añadí un toque de café que encandiló a todos los que la probaron, pero si no os gusta el café podéis omitirlo y quedaros con una simple crema de chocolate.

Desde entonces, para mi esta crema es un básico... la utilizo para rellenar tartas y tartaletas, para acompañar filloas y tortitas... vamos, que si sois golosos hasta os la podéis comer a cucharadas.

Es importante que el chocolate sea de buena calidad, porque será un factor determinante. No me gusta utilizar chocolate de cobertura para estas cosas porque creo que el sabor deja bastante que desear.

Las tartaletas que os traigo hoy no son más que una excusa para enseñaros esta crema, pero aunque son sencillas, son deliciosas: la mezcla de chocolate y café con nata y queso, junto con el sabor a mantequilla de la masa sablé y las nueces, forman un bocado digno de la mejor pastelería.

Con las cantidades que os indico podéis preparar hasta 8 tartaletas, pero teniendo en cuenta la fragilidad de las tartaletas una vez horneadas, os aconsejo que calculéis como si sólo fueseis a sacar 6 tartaletas, para tener un margen de error en caso de que alguna se rompa por el camino.

Ingredientes:

500g de masa sablé o quebrada

400mL de leche
1 sobre de gelatina neutra en polvo
150g de azúcar
200g de chocolate negro
2 huevos
1 cucharadita de café soluble
200g de mantequilla

150mL de nata líquida
50g de queso de untar
Azúcar glass ó edulcorante al gusto

Nueces troceadas

Preparación:

Empezaremos preparando la crema de moka para el relleno porque necesita reposar y, así, mientras reposa podremos preparar el resto de la receta.

Ponemos a calentar la leche y cuando empiece a hervir la retiramos del fuego y le añadimos la gelatina. Removemos hasta que esté completamente disuelta. Añadimos también el azúcar y el chocolate troceado y removemos hasta que se funda.

Añadimos los dos huevos sin dejar de batir y volvemos a poner a fuego suave hasta que empiece a hervir, sin parar de remover para que no estropee la crema. Es importante vigilar la potencia del fuego para que no se nos queme el chocolate.

En cuanto la crema empiece a hervir y haya espesado un poco, la retiramos del fuego, añadimos el café soluble, mezclamos y la dejamos templar.

Cuando la crema esté casi fría del todo le añadimos la mantequilla cortada en dados y batimos enérgicamente con unas varillas hasta incorporarla a la crema. Gracias a la mantequilla, la crema espesará y tendrá mejor textura. Reservamos.

Estiramos la masa sablé y cubrimos los moldes de tartaletas previamente engrasados. Los horneamos durante unos 10 minutos y retiramos del horno. Dejamos enfriar antes de desmoldar, con cuidado de no romper la masa.

Montamos la nata con el queso de untar y endulzamos a nuestro gusto con azúcar glass ó con edulcorante.

Rellenamos las tartaletas con la crema de moka, por encima ponemos la nata montada, decoramos con las nueces troceadas, y ya tenemos listas nuestras tartaletas.

A disfrutar! :)

martes, 15 de enero de 2013

Cookies de avena y chocolate blanco

Me encanta la avena y es un cereal que no falta en mi despensa. Es un producto que en España no se consume demasiado porque tampoco es un cultivo habitual en nuestros territorios; sin embargo, últimamente parece que se está poniendo de moda... yo creo que por culpa de la famosa -y nutricionalmente aberrante- dieta Dukan, que recomienda el consumo de "salvado de avena". No es lo mismo el salvado de un cereal que el cereal en sí, pero es muy habitual que en el boca a boca se desvirtúe la información, así que creo que de rebote se están incrementando las ventas de copos de avena, confundidos con salvado de avena. De hecho, hace un par de semanas me volví loco para encontrar copos de avena porque estaban agotados en todos los supermercados.


La avena es un cereal muy interesante: es muy rico en proteínas de alto valor biológico y en grasas, con una proporción considerable de ácidos grasos poliinsaturados, es decir, grasas saludables. También tiene un alto contenido en minerales -tales como calcio, cobalto, cobre, hierro, manganeso y zinc- y vitaminas tanto hidrosolubles como liposolubles: vitamina A, vitaminas del complejo B y vitamina E, principalmente. Además posee fitosteroles, que reducen la absorción del colesterol de la dieta, así como antioxidantes y fibra. ¿No os dan ganas de incluir avena en vuestra dieta habitual?

Para aprovecharnos de todas las bondades de la avena lo ideal es tomarla con leche ó en batidos con frutas, perfectos para desayunar. Incorporándola en galletas como en la receta que os quiero enseñar hoy no es la mejor forma de consumirla habitualmente, pues también llevan azúcar y grasas. Sin embargo, aunque este tipo de productos se deban consumir esporádicamente, todo lo que suponga variar y enriquecer nuestra dieta será beneficioso.

La avena contiene pequeñas cantidades de gluten, así que los celíacos no podrán tomarla; pero tampoco tiene cantidad suficiente de gluten como para que la harina de avena sea panificable, es decir, no sirve para hacer masas panaderas. Yo suelo utilizar copos de avena pulverizados para enriquecer bizcochos y galletas, sustituyendo parte de la harina de trigo, pues a parte de todas sus características nutricionales, también me parece que su sabor es muy agradable, tirando a dulzón y con notas como de frutos secos. 

Después de este repaso improvisado de nuestra amiga la avena, vamos a lo que hemos venido: la receta de estas deliciosas cookies de avena y chocolate blanco:

Ingredientes:

125g de mantequilla
180g de azúcar
1 huevo
1 cucharadita de vainilla
50g de copos de avena
225g de harina
Media cucharadita de levadura
Media cucharadita de sal
150g de chocolate blanco

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una crema. Añadimos el huevo y la vainilla y mezclamos muy bien.

Pulverizamos los copos de avena hasta conseguir una harina fina. Yo lo hago con la Thermomix, unos segundos en velocidad 10, pero si no tenéis Thermomix podéis hacerlo con un robot de cocina potente ó un molinillo eléctrico.

Troceamos el chocolate a cuchillo y reservamos.

Mezclamos la harina de avena con la harina, la levadura y la sal. Agregamos la crema de mantequilla y mezclamos con una cuchara, evitando remover demasiado la masa. Cuando la mezcla esté casi homogénea añadimos el chocolate troceado y terminamos de mezclar.

Tomamos porciones de masa, formamos bolas del tamaño de una nuez y las distribuimos en una bandeja de horno sobre un papel de hornear, cuidando de no juntarlas demasiado porque en el horno se extenderán y si estuvieran demasiado cerca se pegarían.

Horneamos durante 10 minutos a 180ºC. Es fundamental que se horneen sólo 10 minutos, ni un minuto más, pues de lo contrario quedarían demasiado duras. No os asustéis si las veis con textura muy blanda, pues al enfriarse terminan de endurecerse, quedando crujientes por fuera y tiernas por dentro. En cuanto al color, lo más probable es que no se doren demasiado, pero es de lo más normal, no tengáis miedo porque estarán perfectas con 10 minutos de horneado. 

Pasados los 10 minutos en el horno retiramos la bandeja y dejamos templar un par de minutos antes de manipular las galletas. Entonces las cogemos y las dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.

Las cantidades indicadas rinden para unas 30 cookies -galleta arriba, galleta abajo, dependiendo del tamaño del que las hagáis-. Ya sólo nos falta sentarnos con un vaso de leche y disfrutar del trabajo bien hecho.

martes, 13 de noviembre de 2012

Pasta flora de membrillo

Seguimos disfrutando del otoño y los productos de temporada. Ya utilizamos calabazas y castañas, ahora es el turno del membrillo ó, mejor dicho, del dulce de membrillo.

Los membrillos están en su mejor momento, así que hay que aprovechar para preparar dulce de membrillo para los próximos meses, y así estaremos abastecidos para preparar recetas tan ricas como la que os quiero enseñar hoy. 


Se trata de una tarta argentina conocida como "Pasta flora" ó "Pasta frola"; aunque en su origen jugaron un papel importante la gastronomía italiana y centroeuropea, de hecho, es muy similar a la famosa Tarta Linzer ó Linzertorte austríaca. Yo la probé por primera vez de la mano de una amiga argentina y recuerdo que me sorprendió encontrarme una tarta hecha con membrillo, pues aunque por aquí el dulce de membrillo es un producto habitual, parece que no se utiliza más allá que cortado en dados para acompañar quesos... Sin embargo, el sabor me encantó; la combinación del membrillo con el sabor a mantequilla y limón de la masa creo que es un gran acierto.

Ahora bien, no soy argentino, así que posiblemente ésta no sea la pasta flora más canónica de la historia; de hecho, ya me comentaba mi amiga Romina -también argentina- que el dulce de membrillo de allá es más oscuro y más duro que el típico nuestro pero creo que, a pesar de las diferencias, podemos preparar y disfrutar una pasta flora como ésta.

La receta que os enseño hoy es mi adaptación de varias recetas que me gustaron; entre ellas una de la página "solopostres" y  varias recetas para la masa del libro "La Cuchara de Plata" que seguro que muchos conocéis de sobra.

Y ya, sin más dilación, vamos con la receta:

Ingredientes:

300g de harina
Medio sobre de levadura química
80g de azúcar
80g de mantequilla
2 huevos
1 cucharada de leche
La piel rallada de un limón

200g de dulce de membrillo
6 cucharadas de agua

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un recipiente mezclamos la harina, la levadura, el azúcar, la mantequilla, los huevos, la leche y la piel de limón y lo amasamos hasta conseguir formar una bola que no se pegue a las manos. Si tenéis Thermomix, podéis poner todos los ingredientes en el vaso y programar velocidad 6 hasta que se forme la masa.

Reservamos un tercio de la masa para decorar la tarta después. Estiramos el resto de la masa sobre una superficie enharinada con ayuda de un rodillo, espolvoreando también harina sobre la masa para que no se pegue. Ponemos la masa sobre un molde engrasado ó cubierto con papel de hornear y recortamos el sobrante. 

Mezclamos el dulce de membrillo con el agua y lo trituramos con una batidora hasta conseguir una crema. Vertemos la crema sobre la base de masa y la repartimos homogéneamente.

Estiramos la masa restante y la cortamos en tiras, que vamos colocando entrecruzadas sobre la tarta. Decoramos los bordes como más nos guste y pincelamos toda la superficie de la tarta con leche.

Horneamos durante 15-20 minutos, hasta que la superficie de la tarta adquiera un bonito color dorado. Retiramos del horno y dejamos enfriar. 

Y ya tenemos nuestra pasta flora lista para disfrutar :)

viernes, 2 de marzo de 2012

Banoffee pie

Llevaba tiempo queriendo preparar esta receta porque tenía un bote de dulce de leche en la nevera y no había manera de gastarlo y, por fin, hace unos días me puse manos a la obra.

Me parece una tarta curiosa por ser de plátano y, sinceramente, no conozco muchas tartas de plátano... digamos que no es una fruta muy común en este tipo de postres; el mundo de las tartas es un terreno donde gobiernan las fresas, los melocotones y otras frutan con mucho más glamour que los plátanos... pobres olvidados... Pero hoy vamos a rendir homenaje a esta fruta para subirle un poco el caché.



Es una tarta sencilla como ninguna; diría que la mayor complicación de la receta es conseguir el dulce de leche y quizás hace unos años esto podría llegar a ser un problema, pero hoy en día es fácil encontrarlo en cualquier supermercado medianamente decente :)

La tarta es típica del recetario de Estados Unidos; algunos la clasifican como "comfort food", oséase, comida fácil de preparar, y recibe este curioso nombre de "Banoffee" porque combina el nombre de dos de sus ingredientes (obviamente, en inglés): Banana + Toffee = Banoffee. Podríamos traducirle el nombre a "Tarta Platanoffee" pero creo que suena mucho mejor en inglés, así que vamos a dejarlo estar...Lo de "pie" [pronunciado pai] es su forma de llamar a las tartas, que nadie se nos vaya a la anatomía...

Para preparar la base de la tarta usaremos la masa sablé que ya publiqué hace tiempo en el blog, pero podéis utilizar otro tipo de masa quebrada ó incluso alguna masa comercial. Yo utilicé un molde desmoldable, pero podéis utilizar un molde tipo tartaleta, de esos con los bordes ondulados... a gusto del consumidor.

Ingredientes:

Una lámina de masa sablé ó  masa quebrada
3 plátanos (que estén maduros pero no blandos)
150g de dulce de leche
Media cucharadita de sal
400mL de nata para montar
Azúcar glass ó sacarina al gusto para endulzar la nata
Cacao en polvo ó chocolate rallado para espolvorear.

Preparación:

Lo primero que haremos será estirar la masa que hayamos escogido, intentando dejarla de un grosor uniforme. La pondremos en el molde escogido, adaptándola bien a los bordes, y pondremos sobre la masa un papel de horno y lo cubriremos de garbanzos, alubias, arroz ó algo del estilo para evitar que durante el horneado se hinche la masa.

Hornearemos la masa unos 10 minutos a 200ºC, lo justo para que se quede ligeramente dorada. Dejaremos templar y desmoldamos.

En un cazo ponemos nuestro dulce de leche y lo calentamos a fuego suave para fluidificarlo. Si nuestro dulce de leche fuese muy espeso podemos añadirle un chorrito de leche para aligerarlo. Vamos a darle un toque delicioso añadiéndole media cucharadita de sal al dulce de leche. La sal potenciará el sabor a caramelo del dulce de leche y le dará el punto "sabroso" a la tarta; que nadie se asuste, que no vamos a hacer una tarta salada.

Dejamos que el dulce de leche se temple un poco (no lo queremos usar hirviendo) y lo vertemos sobre la base que hemos horneado.

Sobre el dulce de leche pondremos los plátanos cortados en rodajas y distribuídos de manera uniforme.

Montaremos la nata y la endulzaremos al gusto con azúcar glass ó con sacarina; no la montaremos del todo para que nos sea fácil extenderla por la tarta. Vertemos la nata sobre los plátanos y la extendemos para cubrirlos. Es importante cubrir los plátanos con la nata rápido para que éstos no se pongan negros.

Terminaremos la tarta espolvoreando cacao ó chocolate rallado por encima de la nata y reservaremos en la nevera hasta el momento de servir.

Seguro que sorprendéis a vuestros invitados con esta tarta tan original :) A disfrutar!!

martes, 7 de febrero de 2012

Tartitas de manzana y frangipane

No me gusta tirar comida, es más, disfruto aprovechándola: veo un trozo de pan duro y ya estoy pensando en hacer un pudin, pan rallado... veo unas frutas picadas en el frutero y enseguida preparo un bizcocho con fruta, un batido, un zumo... Y ya es una locura cuando hago limpieza en las alacenas ó en la nevera, que empiezo a colocar cada cosa en su sitio, reviso las caducidades... al final siempre me junto con cosillas que podrían irse a la basura directamente, pero me da cosa, así que siempre hago algo para aprovecharlas: unas onzas de chocolate olvidadas, cuatro nueces que quedan en la bolsa, un sobao huéfano...

Es estimulante, además, pararse a pensar qué hacer con esas cosas; unas veces cuesta más llegar a una solución y otras veces el problema se resuelve solo. Éste último fue el caso de la receta que os traigo hoy: unas tartitas de manzana y frangipane que preparé para aprovechar los recortes de hojaldre y un poco de frangipane sobrante de cuando preparé los phitiviers. De hecho, ya os lo había comentado cuando publiqué esa receta.

Nos gustaron tanto las tartitas que las repetí, pero ya no como receta de aprovechamiento. De hecho, me animé y preparé la masa de hojaldre pero, sin duda, se puede utilizar hojaldre comprado.


En el caso de que queráis aprovechar los recortes del hojaldre que hayáis usado para otra receta os diré que es muy importante que el hojaldre no se amase, pues de hacerlo se estropearía su estructura en capas y luego nos quedaría una pasta compacta al hornearla. Lo que hay que hacer es apilar los recortes de hojaldre; se van poniendo unos trozos encima de otros y luego se vuelve a estirar con el rodillo. Si queréis incluso podéis doblar la masa una vez estirada y volver a estirar con el rodillo. Así tendréis una lámina de hojaldre aprovechando los recortes que, de otra forma, acabarían en la basura.

Ingredientes:

1 lámina de hojaldre
40g de mantequilla
40g de azúcar
40g de almendra molida
1 huevo
4 manzanas
Azúcar con canela para espolvorear

Preparación:

Precalentamos el horno a 200ºC.

A continuación preparamos la crema frangipane: batimos el azúcar con la mantequilla hasta conseguir una crema; añadimos el huevo y lo incorporamos a la pasta. Por último agregamos la almendra y mezclamos hasta que quede homogéneo. Reservamos.

Disponemos la lámina de hojaldre bien estirada y vamos cortando círculos del tamaño de las cápsulas de papel (de las que se usan para magdalenas) con un cortapastas redondo. Si no tenéis cortapastas os sirve un vaso ó cualquier cacharro que se os ocurra, y a malas siempre podéis cortar cuadrados con un cuchillo.

Ponemos un círculo de hojaldre en cada cápsula de papel y sobre el hojaldre ponemos una cucharadita de crema frangipane.

Cortamos en cubos las manzanas peladas y descorazonadas y los repartimos por todas las tartitas.

Espolvoreamos azúcar con canela encima de todas las tartas, sin miedo porque es lo que le va a dar el dulzor a las tartitas. Yo tengo la mezcla siempre preparada en un salero: pongo media cucharadita de canela por cada 50g de azúcar, mezclo  bien y listo para espolvorear lo que se tercie: tartas de manzana, bizcochos, filloas, orejas de carnaval...

Horneamos durante 10-15 minutos, hasta que veamos que el hojaldre está ligeramente dorado.

Retiramos y dejamos templar. Personalmente me gustan mucho más cuando están tibias, acompañando un té o un café, pero se pueden comer frías perfectamente.

Depende un poco de cuánto estiréis el hojaldre, si ponéis más o menos crema en cada tarta, etc, pero con estas cantidades salen aproximadamente 24 tartitas.

Espero que os gusten :)

jueves, 2 de febrero de 2012

Cereales de desayuno

Si hay una cosa que me de rabia en el desayuno es que los cereales se rompan y se deshagan en la bolsa. Y es que hay casos donde hasta un cuarto del paquete viene destrozado. Cuando voy feliz a desayunar, me echo los cereales en la leche y lo que cae es esa "cosa"... mi desayuno pasa de ser un momento agradable a ser prácticamente una tortura...

Como esta porción de los cereales es demasiada cantidad como para tirarla me lo acababa comiendo a disgusto, pero eso se acabó. Empecé a guardar esos restos en un bote hermético, juntando los de varios paquetes para buscarles un uso.

Al principio pensé en molerlos y hacer una especie de harina que pudiese utilizar en un bizcocho, pero luego tuve una idea mejor: aprovechar esos restos para hacer nuevos cereales para el desayuno. El resultado me encanta. Obviamente, esta receta es aplicable a esos paquetes de cereales que compramos y que luego no nos gustan y también podríamos aprovechar restos de galletas. Además, podríamos hacerla sin utilizar otros cereales, simplemente sustituyendo la parte correspondiente por salvado de trigo.


Ingredientes:

80g de restos de cereales
80g de copos de avena
80g de harina
80g de azúcar
2 huevos
160g de leche
Media cucharadita de levadura química
Media cucharadita de esencia de vainilla
Media cucharadita de canela en polvo

Preparación:

Precalentamos el horno a 200ºC.

Ponemos los restos de los cereales y los copos de avena en el vaso de la Thermomix ó en un robot de cocina y lo molemos todo hasta conseguir una harina lo más fina posible. 

Mezclamos con el resto de los ingredientes hasta hacer una pasta homogénea y espesa, pero fluída.

Ponemos la pasta en una manga pastelera y vamos haciendo pequeños montoncitos sobre un papel de horno. Yo utilizo una boquilla de estrella en la manga pastelera porque me parece que queda bonito, pero podéis usar la boquilla que queráis. 

Horneamos durante 15 minutos, retiramos y dejamos enfriar.

Quedarán unos cereales crujientes por fuera pero tiernos por dentro; si os gustan los cereales crujientes de verdad, una vez que se hayan enfriado los extendéis sobre una bandeja de horno y los volvéis a hornear durante 10-15 minutos a 200º, así quedarán bien secos y súper crujientes. 

En este caso les puse canela, pero podéis ponerle cacao, algún fruto seco ó fruta seca... las posibilidades son inmensas y seguro que si un día tenéis invitados y les servís cereales de desayuno hechos por vosotros mismos, quedaréis de maestros pasteleros para arriba :)

miércoles, 25 de enero de 2012

Pithiviers

Hoy os traigo el primer reto del año propuesto por el Círculo Whole Kitchen:

Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de enero nos invita a preparar un clásico de la cocina francesa: Pithiviers

Yo nunca había oído hablar de esta receta, pero en cuanto la vi me pareció interesante. Se trata de una especie de empanada de hojaldre rellena de crema frangipane. La crema frangipane no la había preparado nunca tampoco, pero ésta sí que la conocía; así que este mes fue doblemente instructivo: aprendí una receta nueva (los pithiviers) y preparé una de las recetas que estaban en lista de espera (la crema frangipane).

La verdad es que le tenía un poco de miedo a la crema frangipane, pues está hecha a base de harina de almendras y que pensé que quizas se parecería a una masa de mazapán... y es que no me gusta nada el sabor del mazapán. Pero una vez probada he de decir que nada tiene que ver con los mazapanes y que es una crema muy suave, incluso me sorprendió que una vez horneada quedaba ligeramente aireada, como si llevase levadura, aunque no la lleva. Vamos, todo un descubrimiento esta crema, de hecho, para aprovechar los recortes del hojaldre preparé unas tartitas individuales de manzana, y a cada una le puse un poco de crema en el fondo y el resultado fue genial. De estas tartitas de aprovechamiento no tengo foto, pero espero repetirlas pronto y les dedicaré una entrada para ellas solas, que bien se lo merecen.

Y ahora vamos con la receta que nos ocupa: los Pithiviers. Es una receta que podemos preparar en raciones individuales ó a modo de tarta para cortar y servir; en este caso yo la hice grande, pero cada uno que se decante por la versión que más le guste.


Se caracterizan por los dibujos en forma de roseta que tienen trazados en su superficie; ahí podéis dejar volar vuestra imaginación y seguro que os salen unos diseños geniales.

En cuanto al hojaldre yo utilicé una lámina de hojaldre comprado, pero el que quiera puede animarse a preparar su propio hojaldre. Obviamente, con hojaldre comprado la receta se prepara en un momento y si nos entretenemos en preparar la masa pues tardaremos más, pero eso ya depende de la paciencia de cada uno; ni que decir tiene que si preparáis vuestro propio hojaldre el sabor de la tarta ganará seguro.

Ingredientes:

Una lámina de hojaldre (ó 2 si son muy pequeñas)
80g de mantequilla a temperatura ambiente
80g de azúcar
80g de almendra molida
2 huevos pequeños
1 clara de huevo para pintar la masa

Preparación:

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta hacer una pasta homogénea. Cuando esté bien batida añadimos los huevos uno a uno, incorporándolos bien a la mezcla antes de añadir el siguiente. Una vez incorporados los huevos añadimos la almendra molida y mezclamos bien. Ya tenemos preparada nuestra crema frangipane. Reservamos en la nevera.

Extendemos la masa de hojaldre y cortamos dos círculos; yo utilizo un plato como molde.

Colocamos sobre uno de los círculos la crema frangipane y la repartimos bien por toda la superficie, dejando libres unos 2 centímetros de margen.

Batimos ligeramente la clara de huevo y pintamos el borde que dejamos libre de crema.

En el otro círculo de hojaldre trazaremos unos cortes en forma de roseta y luego lo pondremos sobre la crema. Presionamos los bordes para unir ambos círculos; podemos hacer unos cortes en los bordes para asegurarnos de que quedan bien unidos y darle también un toque decorativo.

Dejamos reposar 10 minutos en la nevera. Mientras, precalentamos el horno a 200ºC.

Pincelamos toda la superficie del hojaldre con la clara de huevo batida y metemos al horno durante 20-25 minutos. Si veis que se empieza a dorar la superficie muy pronto podéis bajar la temperatura a 180ºC.

Retiramos del horno y dejamos enfriar. Ya tenemos preparado nuestro Pithivier :) Espero que lo disfrutéis.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cookies de chocolate y avellanas

Estamos en la época oficial de las visitas! Todos tenemos algún pariente al que sólo vemos en bodas, funerales y Navidad ¿o sólo me pasa a mi? Si somos nosotros los que vamos de visita no hay de qué preocuparse, sólo hay que poner el "modo gorrón" encendido y ale! a dejar pasar las horas!

El problema viene cuando nosotros somos los visitados... sobretodo si vienen de sorpresa... claro, ven a Papa Noel y a los Reyes Magos que se pasan cuando les place y se creen con el mismo derecho... Alguno, en un alarde de buenos modales, te llama por teléfono 5 minutos antes de llamar a tu puerta, que a efectos prácticos es lo mismo que si no hubiese llamado!

La cosa es que de repente te encuentras con la casa patas arriba, la despensa saqueada, unos visitantes sonrientes en tu sofá y el problema de que en España no se entiende una charla sin comida de por medio; ofreces un café para salir del paso y, con la excusa de prepararlo, te internas en la cocina devanándote los sesos y escudriñando cada esquina de cada alacena buscando qué poner en la mesa del salón.

Bueno, pues aquí es donde entro yo, espada en mano, sobre mi caballo blanco para socorreros! No, no nos vamos a deshacer de los invitados, mal que le pese a alguno; vamos a prepararles unas galletas muy ricas y muy rápidas y así saldréis de la cocina con el café y una bandeja de galletas recién hechas, quedando como los mejores anfitriones que jamás hayan visto.


La receta de estas galletas está inspirada en ésta de Uno de Dos, que a su vez copió de Lorraine Pascale... yo hice su receta una vez y, aunque estaba buena, no estaba perfecta para mi gusto... así que hice unas modificaciones y ésta que os presento es mi receta:

Ingredientes:

100g de mantequilla
180g de azúcar
1 huevo
1 cucharadita de vainilla líquida
150g de chocolate con leche
50g de avellanas molidas
200g de harina
media cucharadita de sal
media cucharadita de levadura química

Preparación:

Ponemos el horno a precalentar a 180ºC.

Batimos la mantequilla con el azúcar y la vainilla hasta que quede una mezcla cremosa; añadimos el huevo y continuamos batiendo. Podemos hacer este paso a mano o con batidora eléctrica; yo utilizo la Thermomix primero 30 segundos en velocidad 5 y al añadir el huevo pongo la mariposa y continuo batiendo en velocidad 3 hasta que la mezcla queda homogénea y fluída.

Mientras se bate la mantequilla, troceamos el chocolate con leche de forma que quede como si fuesen pepitas de chocolate; por supuesto podéis utilizar directamente pepitas de chocolate, pero a mi me gusta más coger una tableta de buen chocolate y trocearla. Reservamos.

En un bol mezclamos los ingredientes secos: harina, sal, levadura y avellanas molidas. Yo utilizo avellana en polvo comprada (la podéis encontrar en los supermercados junto con las almendras fileteadas y esas cosas); obviamente, si queréis, podéis pelar y moler vuestras propias avellanas y el sabor será incluso mejor, pero la receta no será tan rápida.

Añadimos la pasta de mantequilla a los ingredientes secos y mezclamos con una cuchara; una vez mezclado añadimos el chocolate troceado y mezclamos hasta que queden bien distribuídos los trocitos.

Sobre una bandeja de horno ponemos una lámina de papel de hornear. Vamos haciendo bolitas de masa del tamaño de una nuez y las vamos colocando en la bandeja dejando espacio entre cada bolita, pues en el horno se irán extendiendo solas y si las juntamos mucho se pegarán.

Horneamos a 180ºC durante 10 minutos, puede parecer que todavía no están hechas del todo, pero lo están (aún así, cada uno conoce su horno y tanto el tiempo como la temperatura pueden variar ligeramente). Dejamos reposar en la propia bandeja un par de minutos y luego retiramos y dejamos enfriar en una rejilla. Enfrían rápido, así que en lo que tardáis en servir el café ya estarán listas para colocar en un platito y llevar a la mesa.


El resultado son unas galletas crujientes donde los sabores de las avellanas, el chocolate y la mantequilla conviven perfectamente.

Estas galletas sólo tienen un problema y es que vuestros visitantes empezarán a venir mucho más a menudo a vuestra casa... pero yo de eso ya no me responsabilizo! :)

viernes, 25 de noviembre de 2011

Galletas holandesas

Este mes empiezo a participar en los retos mensuales que propone el Círculo Whole Kitchen; me parece que va a ser muy divertido enfrentarme a las diferentes recetas que nos propongan, y si además gano algún premio, pues tanto mejor!

Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de noviembre nos invita a preparar un masa básica en pastelería: pasta sablé.

Llevaba tiempo queriendo publicar en el blog la receta de unas galletas preparadas con la masa sablé que ya publiqué en el blog hace unos meses, así que ésta es la ocasión perfecta para hacerlo. Son mis galletas preferidas. En las pastelerías de esta zona las llaman "holandesas", pero no estoy del todo seguro de que ésta sea la denominación oficial... es característica su forma redonda, de bordes ondulados, y su gran tamaño.

Quedan ligeramente hojaldradas, y al morderlas son arenosas, cosa que no debería sorprendernos si pensamos que la masa sablé no es más que el estiloso nombre francés de la común masa quebrada. El sabor de las galletas lo aporta la mantequilla, así que no es difícil deducir que la calidad de los ingredientes es un factor definitivo en esta receta.

Y cuando digo mantequilla, digo mantequilla, de la que se saca de la grasa de la leche, que es dura, difícil (por no decir imposible) de untar recién sacada de la nevera y que tiene un delicioso y característico sabor; os pido, por favor, que a nadie se le ocurra utilizar margarina, por mucho que algunos se empeñen en pensar en ella cuando oyen la palabra "mantequilla".


Sin más, os dejo con la receta que saqué del libro Repostería con Thermomix:

Ingredientes:

300g de harina
150g de mantequilla fría cortada en trozos pequeños
1 pellizco de sal
70g de azúcar
2 yemas de huevo
25g de leche fría
1 cucharadita de levadura química
Azúcar glass para decorar

Preparación:

Ponemos el azúcar en el vaso de la Thermomix y lo pulverizamos durante 1 minuto a velocidad 10. Agregamos el resto de los ingredientes y programamos 20 segundos, velocidad 6.

En caso de no tener Thermomix, utilizaremos azúcar glass comercial; pondremos todos los ingredientes en un bol y mezclaremos hasta que quede una masa homogénea, pero con la precaución de no amasar demasiado.

Hacemos una bola con la masa, la metemos en una bolsa y la dejamos reposar en la nevera unos 15 minutos.

A continuación, estiraremos la masa con ayuda de un rodillo, dejándola con un grosor de 0'5cm aproximadamente. Cortaremos las galletas y las hornearemos a 180ºC en horno precalentado, durante 12 minutos ó hasta que veamos que los bordes de las galletas empiezan a ponerse ligeramente dorados.

Retiramos las galletas del horno y las dejamos enfriar sobre una rejilla. Una vez frías las espolvorearemos con azúcar glass y estarán listas para disfrutar.

lunes, 27 de junio de 2011

Bollitos de mantequilla

Hoy tenía ganas de amasar, así que empecé a buscar recetas... al final me quedé con una receta del libro "Repostería fácil" de Christian Teubner, aunque la modifiqué un poco. Además, adapté la receta para hacerla con Thermomix.


Son unos bollos deliciosos, con un sabor a mantequilla marcado pero suave a la vez; los veo perfectos para el desayuno, abiertos por la mitad y con una buena mermelada, ó para merendar como si de medias noches se tratase.

Ingredientes:

300g de harina
125g de leche
20g de levadura fresca de panadería
20g de mantequilla
25g de azúcar
1 huevo
Media cucharadita de sal
1 cucharada de azúcar vainillada ó media cucharadita de esencia de vainilla
Media cucharadita de canela en polvo

Además, necesitaremos unos 60g de mantequilla fundida para cubrir los bollitos.

Preparación:

Disolvemos la levadura en la leche. En el vaso de la Thermomix ponemos la harina y añadimos la leche con la levadura; programamos 30 segundos, velocidad 6 y temperatura 50º. Pasado ese tiempo dejaremos la masa en el vaso durante 15 minutos para que leve.

Pasado el tiempo de reposo, añadimos el resto de los ingredientes y mezclamos 30 segundos en velocidad 6. Comprobaremos que la masa quede homogénea y que no se pegue a los dedos. Si fuese necesario, añadiremos más harina. Programamos 3 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga. Dejamos reposar en el vaso durante otros 15 minutos.

Después de este segundo levado retiraremos la masa del vaso y formaremos bolas de unos 40-50g. Con estas cantidades yo hago 13 bolas. Hacemos rodar las bolas de masa por la mantequilla fundida y las vamos colocando en un molde para el horno ligeramente separadas unas de otras. Las dejaremos reposar otros 15 minutos. Antes de meterlas al horno las pincelaremos con el resto de la mantequilla fundida con cuidado de no apretar la masa.

Horneamos a 180ºC en horno precalentado hasta que los bollitos empiecen a dorarse. Retiramos del horno y espolvoreamos con azúcar glass.

Son muy sencillos de hacer, simplemente requieren un poco de tiempo para los levados. Según el libro, los bollitos una vez hornados se pueden congelar y aguantan hasta 3 meses en el congelador, pero yo no lo he probado.

Si no tenéis Thermomix, sólo tenéis que partir de leche tibia, amasar a mano y los levados hacerlos en un lugar libre de corrientes de aire y con temperatura cálida.

Espero que los disfrutéis :)

jueves, 19 de mayo de 2011

Tartaletas de crema diplomática y cerezas

La semana pasada me di un capricho y me compré unos moldes para hacer tartaletas, así que tuve que estrenarlos... y esta receta que os voy a contar fue la elegida.

Son unas tartaletas con una base de masa sablé y que están rellenas de crema diplomática; ambas recetas las publiqué por separado a lo largo de la semana, así para preparar esta receta ya partiremos de la masa y de la crema listas. Además, las tartaletas llevan unas riquísimas cerezas del Valle del Jerte.


Ingredientes para 8 tartaletas:

500g de masa sablé: la receta pinchando aquí
500g de crema diplomática: la receta pinchando aquí
500g de cerezas

Preparación:

Estiramos la masa sablé, dejándola con 0'5cm de espesor y cubrimos los moldes de tartaletas previamente engrasados con aceite ó mantequilla. Los dejamos reposar 15 minutos en la nevera y luego horneamos a 180º durante 15 minutos en horno precalentado. Dejamos que se enfríen y desmoldamos.

Rellenamos cada tartaleta con una capa de crema diplomática.

Cortamos las cerezas por la mitad y les retiramos el hueso. Cubrimos las tartaletas con las cerezas deshuesadas.

Reservamos en la nevera hasta el momento de servir.

sábado, 14 de mayo de 2011

Masa Sablé

Hoy quise hacer unas tartaletas y me puse a buscar masas para hacer la base. Buscando en los libros de cocina, encontré la masa sablé y me gustó por novedosa, pero al final resultó que, a pesar de venir disfrazada con un estupendo nombre francés, no era más que la típica masa quebrada. De cualquier forma, es una masa muy rica, no lleva ningún "aromatizante" más que el sabor de la propia mantequilla, por lo que es importante que ésta sea de buena calidad.

Es una masa muy sencilla de preparar y puede servirnos para preparar multitud de recetas e incluso, después de probarla, diría que con ella se pueden hacer hasta galletas, porque de por sí tiene ya un estupendo sabor.


Esta receta la saqué del libro Repostería con Thermomix, pero se puede hacer perfectamente sin la máquina:

Ingredientes para 500g de masa:

300g de harina
150g de mantequilla fría cortada en trozos pequeños
1 pellizco de sal
70g de azúcar glass
2 yemas de huevo
25g de leche fría
1 cucharadita de levadura química

Preparación:

Ponemos todos los ingredientes en la Thermomix y programamos 20 segundos, velocidad 6. En caso de no tener Thermomix, ponemos todos los ingredientes en un bol y mezclamos hasta que quede una masa homogénea, pero sin amasar demasiado.

Hacemos una bola con la masa, la metemos en una bolsa y la dejamos reposar en la nevera unos 15 minutos.

Estiramos la masa con un rodillo, dejándola un poquito gorda porque sino se rompe con facilidad, y la utilizaremos según necesitemos. Por ejemplo, podemos cubrir los moldes de unas tartaletas. Volvemos a dejar reposar en la nevera otros 15 minutos.

Es preferible darle un ligero horneado en blanco, es decir, sin el relleno, para que luego nos quede una masa crujiente; pincharemos la base con un tenedor para que no suba. Horneamos unos 15 minutos a 180º en horno precalentado.

Retiramos del horno y dejamos enfriar antes de desmoldar.

sábado, 12 de febrero de 2011

Bocaditos de champiñones

Esta receta es perfecta para quedar bien con los invitados: unos cuantos bocaditos así antes de una buena cena pueden ser el comienzo de una velada donde nuestra puntuación suba a lo más alto; así que no te lo pienses dos veces, y ponte manos a la obra :)


Con las cantidades que os voy a dar salen 25 bocaditos:

Ingredientes:

150g de champiñones limpios
150g de cebolla
100g de pimiento rojo
1 paquete de pasta brisa
Vino blanco
Aceite de oliva
Sal

Preparación:

Cortamos los champiñones en trozos grandes y reservamos.

Cortamos la cebolla y el pimiento muy pequeños; en una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos la cebolla y el pimiento dejando que se pochen. Cuando el sofrito esté casi hecho añadimos los champiñones, un chorro de vino y la sal, y dejamos que los champiñones se hagan. Queremos que quede un sofrito tirando a seco para que luego no nos empape la pasta brisa.

Mientras se va haciendo el sofrito abrimos la pasta brisa y vamos cortándola con un cortapastas; yo utilicé uno con forma de estrella. Vamos colocando los trozos de pasta en moldes con forma cóncava; yo utilicé unos de silicona que compré en alguna oferta del Lidl, pero podéis utilizar los moldes de silicona de las magdalenas ó flaneras... dejad volar la imaginación, seguro que se os ocurre algo ;)

Con el horno precalentado a 200ºC horneamos los cuenquitos de pasta brisa, pero sin que lleguen a dorarse. Entonces los retiramos del horno, los rellenamos con el sofrito y terminamos de hornear.

Cuando falte poco para que terminen de hacerse, los volvemos a retirar del horno y los espolvoreamos con un poco de pan rayado; en este caso utilicé el pan rallado aromatizado que hice hace unos días, pero podéis utilizar un pan rayado normal, incluso añadiéndole a mayores alguna especia a vuestro gusto. Entonces dejamos que terminen de hornearse y así el pan rallado también se tostará un poco.

Retiramos del horno y a disfrutar!

Podéis dejar los cuenquitos de pasta brisa horneados y el sofrito hecho, y así los montáis y termináis de hornear en el último momento. De todas formas también los podéis dejar hechos para comer fríos :)

domingo, 31 de octubre de 2010

Rosca trenzada

Este domingo, la meteorología invitaba a quedarse en casa, en familia, sentado en el sofá, al lado de la chimenea, ojeando un buen libro... y el libro que escogí fue "Cocina Gallega" de Álvaro Cunqueiro. Es un libro que me encanta, de mis favoritos, diría que es uno de los imprescindibles de mi biblioteca y lo recomendaría a todo el mundo: tanto a los gallegos, porque es un libro que recoge fielmente las recetas típicas de nuestra cultura y nunca está de más profundizar en lo propio; como a los que no son gallegos, para que puedan disfrutar de verdadera cocina gallega.

Ojeando, ojeando, encontré una receta que me apeteció especialmente probar. Era una receta titulada "Trenza Barata" del apartado de los dulces. Así que me levanté del sofá y me dirigí a la cocina para ponerme manos a la obra.




Modifiqué ligeramente el proceso de elaboración, adaptándolo a la Thermomix; la receta indicaba la cantidad de harina como "la que admita" y no me di cuenta de que admitiría tanta! Admitió algo más de 1 kilo de harina, así que tuve que partir la masa en varias porciones, amasarlas por separado en la Thermomix, y luego amasarlas juntas a mano... obviamente, tal cantidad de masa me daría para hacer varias "trenzas baratas", pero como no tenía ganas de hacer varias hornadas, hice una gran trenza y le dí forma de rosca. El resultado fue genial!

De todas formas, en previsión de que en pocas ocasiones querremos hacer un dulce de esas dimensiones, explico la receta con la mitad de las cantidades, que es como la hago ya siempre:

Ingredientes:

250g de leche entera
20g de levadura prensada
1 huevo
100g de mantequilla
120g de azúcar
La ralladura de un limón
500g de harina

Para decorar:

1 huevo para pintar
Azúcar
Un poco de agua para mojar el azúcar

Frutos secos, semillas, frutas escarchadas, etc.

Preparación:

Ponemos en el vaso la leche y la templamos programando 2 minutos a 37º y velocidad 2. Entonces añadiremos la levadura prensada para que se diluya en la leche, y mezclaremos otros 2 minutos a 37º y velocidad 3.

Añadimos el resto de los ingredientes y programamos unos segundos en velocidad 6 para mezclarlo todo bien. A continuación programamos 8 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga. Mientras tanto, vigilaremos la  masa, que no debe quedar pegajosa, de forma que si fuese necesario añadiremos un poco más de harina por el bocal poco a poco -no todas las harinas absorben la misma cantidad de líquido, por eso puede variar la cantidad de harina que necesiteis-. De todas formas, intentad añadir la mínima cantidad posible de harina, para que después la rosca no quede seca.

Retiramos la masa del vaso y la acabamos de amasar a mano, formando una bola que dividiremos en 3 partes iguales. Con cada parte hacemos un "churro" y con los 3 "churros" formaremos la trenza (el "churro" del lado derecho se pasa al centro, luego el "churro" del lado izquierdo se pasa al centro, y se repite la secuencia hasta terminar la trenza). Ponemos la trenza en la placa de horno enharinada ó con papel de horno; podemos darle forma de rosca ó dejar la trenza estirada, según gustos. La dejamos crecer hasta que doble su volumen -normalmente tarda entre una hora y hora y media, dependiendo de la temperatura ambiental-.

Aproximadamente media hora antes de que termine el levado de la trenza encendemos el horno a 
180ºC para que tenga buena temperatura cuando introduzcamos la rosca.

Pasado el tiempo de levado pintaremos la trenza con huevo batido y repartiremos por su superficie montoncitos de azúcar mojada. Si queréis podéis ponerle frutas escarchadas, frutos secos, semillas, etc.

A continuación, introducimos la rosca en el horno hasta que esté dorada, pero con cuidado de que no se queme. Ojo, se hornea bastante rápido a pesar de que parezca que necesitaría mucho tiempo: tarda sólo 10-15 minutos en cocerse.

Para mí gusto, esta trenza en forma de rosca sería un buen sustituto del roscón de reyes, cuya elaboración es más compleja. Para darle el sabor típico del roscón de reyes simplemente habría que añadirle a la masa un chorrito de agua de azahar, la ralladura de una naranja y/o un poco de anís. Creo que incluso es mejor esta rosca que el típico roscón, pues es mucho más jugosa que éste.

En la foto podéis ver una rosca trenzada y una trenza de 6 cabos; las hice con las cantidades que explico en la receta pero, en vez de usar toda la masa en una única rosca, la dividí en dos porciones para enseñaros las dos posibles presentaciones. Para hacer la trenza de 6 cabos me guié por el vídeo de La Cocina de Babette, que explica muy bien cómo conseguir esa forma.

Para los que no tengan Thermomix, el proceso se simplifica a diluir la levadura en leche tibia, mezclarla con el resto de los ingredientes y amasar... el resto sería igual que lo ya explicado.

Os animo a probarla y ya me contaréis qué os parece.

domingo, 2 de mayo de 2010

Galletas Digestive

Tenía ganas de volver a preparar las Galletas de Avena y Almendras que tanto nos habían gustado, pero no tenía almendras... así que se me ocurrió poner nueces en vez de almendras, y como además tenía un paquete de semillas de lino, también le añadí. El resultado fueron unas galletas que saben idénticas a las galletas Digestive que, personalmente, me encantan:



Ingredientes:

200g de harina
200g de copos de avena
100g de nueces peladas
100g de azúcar
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita de sal gorda
1 huevo
80g de margarina
10g de leche
50g de semillas de lino

Preparación:

Ponemos en el vaso de la Thermomix la harina, la avena, las nueces, el azúcar, la levadura y la sal y pulverizamos programando 1 minuto, velocidad 10.

Sacamos a un bol y añadimos las semillas de lino, el huevo, la margarina y la leche y mezclamos bien hasta conseguir una masa que no se pegue en absoluto a los dedos; debe quedar una masa dura; si fuese necesario se irá añadiendo harina hasta conseguir la textura adecuada.

Entonces estiramos la masa con el rodillo sobre una superficie enharinada, hasta conseguir un grosor de unos 8mm. Cortamos las galletas con un cortapastas; yo utilicé el propio cubilete de la Thermomix.

Ponemos las galletas cortadas en una bandeja con papel de horno y horneamos a 180º durante 10 minutos.

Para mi gusto están deliciosas; a las próximas puede que les ponga una cobertura de chocolate :)

domingo, 6 de diciembre de 2009

Pan de pita

Hoy preparé para cenar pan de pita, que rellené con carne picada, cebolla, tomate, zanahoria y queso. Mi intención era ponerle también lechuga y alguna salsa del tipo salsa de yogur, pero ni tenía lechuga, ni tiempo para hacer salsas...
La receta es del Libro "Pan y Bollería" de los libros oficiales de Thermomix.

pan pita

Los panes son muy sencillos de hacer, la masa es de las que son fáciles de trabajar porque no se pegan a las manos. Os pongo la receta para unos 15 panes:

Ingredientes:

250g de agua
30g de aceite de oliva
15g de azúcar
20g de levadura prensada fresca de panadería
450g de harina
1 cucharadita de sal

Preparación:

Ponemos en el vaso el agua, el aceite y el azúcar; programamos 1 minuto, 37º, velocidad 1.
Añadimos la levadura y mezclamos 10 segundos en velocidad 4.
Añadimos la harina y la sal y programamos 30 segundos, velocidad 6.
Amasamos programando 3 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga.
Dejamos reposar la masa dentro del vaso hasta que doble su volumen (unos 30 minutos aproximadamente).
Precalentamos el horno a 250º.
Por último, sacamos la masa a una superficie enharinada y formamos bolas de unos 50g. Extendemos las bolas formando unas tortitas de unos 14 cm de diámetro. Ponemos las tortitas en una bandeja de horno sobre papel de hornear. Horneamos a 250º durante 10 minutos.

El pan de pita debe quedaar hueco por dentro para poder rellenarlo. Para ello es muy importante tener el horno bien precalentado, no dejar que las tortitas de doren en exceso y taparlas con un paño húmedo al sacarlas del horno

Si os sobran tortitas las podeis congelar y asi las tenéis listas para cuando os hagan falta... se les da un aire en el horno ó en la tostadora y quedan como recién hechas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Galletas de avena y almendras II

El otro día hice unas Galletas de Avena y Almendras que triunfaron tanto entre los de mi casa, como entre los invitados! De hecho las galletas duraron un suspiro, porque entraban una detrás de la otra...

Por eso, esta tarde me animé a repetir la receta, pero no me pude resistir a introducir variaciones, así que las comentaré por si a alguien le pueden interesar:

- Además de la vainilla, le añadí media cucharadita de café de canela.
- A la masa le añadí un poco más de harina, de tal forma que se pudiese estirar con el rodillo para poder cortar las galletas con un cortapastas.
- Decoré las galletas con una almendra, para darle un toque más alegre.

Y aquí está el resultado:


Están deliciosas de ambas formas, pero quizás esta versión es más elegante y la otra un poco más rústica ;)