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viernes, 14 de abril de 2017

Sorbete de Mandarina

Con la llegada del calor apetecen los helados y las bebidas frías. Me encantan los granizados, los sorbetes y demás familia, de hecho, en casa solemos prepararlos de todos los sabores: desde un simple granizado de limón hasta un frappé de lo más trendy.

Concretamente, los sorbetes y granizados me parecen -además de ricos y fáciles de preparar- una forma genial de aprovechar frutas que se encuentren en el límite de su vida útil.


Precisamente, en este caso me encontré que tenía en casa una buena cantidad de mandarinas que no habían salido demasiado dulces y se estaban quedando en el frutero viendo la vida pasar... ¿A quién no le ha pasado alguna vez? Así que me decidí a darles salida antes de que fuese demasiado tarde. Recurrí a mi fórmula magistral para sorbetes de fruta fresca y preparé este delicioso sorbete de mandarinas.

Las mismas proporciones que os enseño hoy sirven para preparar sorbetes de cualquier fruta de textura similar (reajustando la cantidad de azúcar según el dulzor de cada fruta): mandarinas, naranjas, limones, pomelos, fresas, piña... Si utilizaseis frutas más carnosas podríais necesitar un pequeño reajuste de los líquidos para que el resultado sea una bebida granizada y no un helado de frutas.

Algo que es fundamental para preparar este tipo de recetas es una batidora con mucha potencia, capaz de triturar el hielo de forma rápida. El hielo que utilizaremos para estas recetas es hielo industrial (el que venden en bolsas en supermercados y gasolineras); no utilicéis hielo hecho en casa porque se derrite con mucha más facilidad y el resultado no será bueno.

Vamos al lío. Con estas cantidades tendréis para 3-4 raciones:

Ingredientes:

500g de mandarinas
100g de azúcar
Un chorrito de licor de naranja
500g de hielo

Preparación:

Pelamos las mandarinas y comprobamos que no tengan semillas.

Ponemos en el vaso de la batidora las mandarinas, el azúcar y el licor de vuestro gusto (si no queréis poner licor podéis omitirlo). Yo utilizo Cointreau. Trituramos hasta conseguir un líquido muy fino y sin trozos de fruta ni pieles. Si utilizáis Thermomix programad 2 minutos a velocidad 10.

Agregamos el hielo y trituramos hasta que quede una mezcla homogénea y el hielo haya desaparecido.

Servimos inmediatamente y a disfrutar.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Smoothie de avena, naranja y plátano

Cuando os hablé de los copos de avena os prometí que hablaría más detalladamente sobre los smoothies en otra entrada. Pues bien, han pasado tres años y aquí estamos, hablando -por fin- de estos batidos. Más vale tarde que nunca. Lo bueno es que hemos podido comprobar que aquella moda no era flor de un día, sino que tres años después siguen estando de plena actualidad.

La receta que os traigo hoy es una receta muy básica sobre la que podréis hacer variaciones y adaptarla a vuestros gustos o necesidades. Se trata de un smoothie de naranja y plátano con copos de avena cuyo sabor (que no textura) me recuerda a la clásica mezcla de naranja, plátano y galletas que seguro que a muchos os dieron de pequeños.


Pero... ¡un momento! ¿qué son los smoothies? Pues son batidos de frutas y/o verduras con una textura más densa de lo que sería un batido tradicional. Su propio nombre en inglés viene de smooth, suave, haciendo alusión a esta textura tan peculiar, pues a pesar de ser denso, un buen smoothie está muy finamente triturado y no debe tener grumos por nada del mundo.

Para conseguir la densidad propia de estas bebidas siempre se incluye en la mezcla uno o varios ingredientes "espesantes", a saber: copos de avena, plátano, frutas congeladas, algunos tipos de semillas... La clave es conseguir un equilibrio adecuado entre estos ingredientes y los demás componentes de la mezcla.

Y como podréis deducir a estas alturas, es fundamental disponer de una batidora muy potente. Generalmente se utilizan batidoras de vaso, creo que en nuestro entorno la batidora de este estilo más popular es la Thermomix -que es la que utilizo yo-, pero existen incluso páginas dedicadas a hacer comparativas de este tipo de batidoras para facilitarle la vida a los frikis de los smoothies.

Es importante destacar que a estas bebidas se le otorgan todo tipo de propiedades y poderes místicos. Lo que Panoramix preparaba en su marmita para dotar a los irreductibles galos de su extraordinaria fuerza era, en realidad, un smoothie. No os creáis todo lo que os vendan. Sí, pueden ser magníficos por ayudarnos a incorporar frutas y verduras a nuestra dieta, pero siempre en el contexto de una dieta variada y equilibrada; y suponiendo que no se nos de por empezar a agregar azúcar a la mezcla u otros ingredientes menos saludables...

Personalmente me encantan para desayunar: se preparan en 5 minutos y me aportan hidratos de carbono, lácteos y frutas y verduras. Suelen saciar bastante, incluso teniendo en cuenta que los líquidos siempre sacian menos que los alimentos que exigen masticación.

Y además, por el lado práctico, son una forma de evitar el desperdicio de alimentos: las frutas que se vayan a estropear, se trocean y se congelan. Así las tenemos siempre listas para utilizar en un smoothie. ¿Todavía no os convencí de que son maravillosos?

Vamos al lío. Con estas cantidades salen 4 raciones generosas; podéis dividir o multiplicar para adaptar a la cantidad que necesitéis.

Ingredientes:

2 yogures
400mL de leche
300g de naranja congelada
150g de plátano congelado
60g de copos de avena
Una cucharadita de vainilla

Preparación:

Lo primero será preparar las frutas para tenerlas congeladas en el momento de la preparación: se pelan y se trocean en pedazos del tamaño de una nuez aproximadamente (cuanto más grandes sean los trozos, más le costará a la batidora triturarlos después). Se disponen los trozos de fruta sobre una bandeja cubierta con papel de hornear, teniendo la precaución de que los pedazos de fruta queden separados unos de otros. Se introduce la bandeja en el congelador hasta que veamos que se han congelado. Entonces se pueden juntar en una bolsa de congelación y conservarlos así en el congelador, pues ya no se pegarán entre sí y será fácil coger la cantidad que necesitemos de cada vez.

En el vaso de la batidora vertemos todos los ingredientes y lo trituramos hasta conseguir un batido con una textura muy fina. Generalmente se deben triturar durante un buen rato: para estas cantidades 4-5 minutos suelen ser necesarios.

Servimos inmediatamente y listo para disfrutar.

Como ya os comenté al principio de la entrada, esto es una receta muy básica sobre la que podéis realizar vuestros propios experimentos.

Espero que os guste.

martes, 29 de noviembre de 2016

Chocolate caliente al vino tinto

En cocina, como en moda, hay recetas que van y vienen según marque la tendencia. De repente el cóctel de gambas es el summum de la innovación y poco después se convierte en un entrante viejuno. Y así todo el rato y hasta la extenuación.

Bien, pues este año para la temporada otoño-invierno lo que se lleva es esto que os voy a enseñar hoy. La bebida definitiva para los amantes del chocolate y los amantes del vino. Este dos en uno lo está petando en las redes desde que Kylie, del blog Inma Eat That, publicó su receta hace dos años exactos. Y no lo digo yo, lo dicen desde The Kitchn, un reputado magazin online sobre las cosas del comer.


Así que ya sabéis. Si este año no queréis quedaros desfasados y queréis fardar de estar al día de las últimas tendencias gastro, ésta es vuestra bebida.

Yo, que no soy muy amigo del vino tinto, he de reconocer que este chocolate caliente está de fábula. Combinando los sabores de ambos ingredientes a la perfección: el amargo del chocolate, suavizado por lo dulce del vino; con muchísima profundidad de sabor, parecería en el primer sorbo un chocolate tradicional, pero enseguida empiezan a hacerse notar los sabores clásicos del vino.

Yo os presento mi propia receta, pues soy muy quisquilloso para los chocolates calientes. Tienen que estar en su punto entre amargo y dulce, ni muy denso ni muy líquido, con cuidado de que el chocolate no se queme -que eso no se puede disimular ni un poco-, etc.

Con las cantidades que os indico salen 6 raciones. Vamos a ello:

Ingredientes:

800mL de leche
250mL de vino tinto
80g de harina de maíz refinada (tipo Maizena)
100g de azúcar
180g de chocolate negro

Preparación:

Ponemos todos los ingredientes, excepto el chocolate, en una tartera y mezclamos hasta que quede un líquido homogéneo. Ponemos a fuego medio y removemos constantemente hasta que empiece a hervir y notemos que la mezcla se espesa. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo programando 15 minutos a temperatura Varoma y velocidad 4. Llegados a este punto, retiramos del fuego.

Troceamos el chocolate y lo agregamos a la mezcla. Removemos hasta que el chocolate se integre por completo, dejando que se funda con el calor residual de la mezcla. No conviene poner el chocolate al fuego directamente porque se quema con mucha facilidad y eso transmitiría un sabor desagradable a toda la bebida.

Una vez homogeneizada la mezcla podemos recalentarla ligeramente si se ha enfriado demasiado mientras mezclábamos. Si lo hacemos al fuego lo haremos a la mínima potencia y removiendo sin parar. Si tenéis Thermomix podéis calentar el tiempo justo a 80ºC.

Ya sólo nos queda servirlo y disfrutarlo.

martes, 22 de noviembre de 2016

Butterkuchen de nueces, almendras y pasas

Hoy os traigo una versión del butterkuchen que os enseñé hace ya más de tres años. Aquel dulce alemán llegó entonces para quedarse y, como es de esperar, en casa hemos empezado a probar diferentes versiones. En este caso haremos una receta casi idéntica a la original, pero cambiando la mitad de las almendras por nueces. Además le añadiremos un toque de ron y unas pasas sultanas.


Conste que yo no soy muy amigo de las pasas en general, pero en el caso de las pasas sultanas hago una excepción: son pequeñas, no tienen pepitas y en la proporción adecuada aportan textura y sabor. Por eso siempre tengo en la despensa un paquete de pasas sultanas. Nunca sabes cuándo puedes necesitarlas.

Además, en este caso y gracias a las pasas, introducimos en la receta un toque de ron que sube de nivel la preparación.

Si todavía no probaste este dulce, ya estás tardando. La combinación de la base de bizcocho tierno, con los frutos secos caramelizados y ese toque como de tofe hacen que sea espectacular. Se prepara muy fácil. Ideal para una merienda ó un café con amigos.

Ingredientes:

4 huevos
200g de azúcar
200mL de nata
300g de harina
1 sobre de levadura química
Una cucharadita de extracto de vainilla
Una pizca de sal

Para la cobertura:

120g de almendras laminadas
120g de nueces
40g de pasas sultanas
40mL de ron
200g de azúcar
60mL de leche
125g de mantequilla

Preparación:

Lo primero que haremos será poner las pasas sultanas a remojo en un cuenco con el ron para que se rehidraten. Reservamos.

Precalentamos el horno a 180ºC.

Batimos los huevos junto con el azúcar, la sal y la vainilla hasta que blanqueen -que queden esponjosos-. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo con la mariposa programando 6 minutos, 37º y velocidad 3 y medio y después 6 minutos a la misma velocidad y sin temperatura.

Añadimos la nata y batimos hasta incorporar. Finalmente agregamos la harina y la levadura y mezclamos hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.

Extendemos la masa sobre una bandeja de horno amplia, previamente forrada con papel de hornear para que no se nos pegue, procurando que quede repartida uniformemente por toda la bandeja.

Introducimos en el horno precalentado y dejamos que se hornee 10 minutos.

Mientras tanto, fundimos la mantequilla y le añadimos el azúcar, la leche, las almendras laminadas, las nueces troceadas y las pasas con todo el ron que no hayan absorbido.

Sacamos el bizcocho del horno y repartimos la mezcla de frutos secos por toda la superficie; entonces lo volvemos a meter en el horno y dejamos 15 minutos más aproximadamente. Cuando los frutos secos estén dorados lo retiramos del horno y lo dejamos enfriar.

A la hora de servirlo lo cortamos en cuadrados y, si os gusta, podéis espolvorearlo con azúcar glass. Os recomiendo que no lo cortéis con demasiada antelación porque el bizcocho se secaría con más facilidad.

A disfrutar!

sábado, 1 de octubre de 2016

Vichyssoise

Las cremas de verduras son un plato que no falta en mi casa. Las hacemos de todo tipo de verduras y durante todo el año. Nos gustan mucho para cenar, porque son muy fáciles de preparar y cuando llegas cansado de andar todo el día de acá para allá, pues como que no apetece mucho pasarse un par de horas en los fogones. Además, las puedes dejar hechas con antelación y así a la hora de sentarte a la mesa sólo tienes que calentar y listo.

Eso sí, igual que con todos los platos sencillos, los pequeños detalles marcan una diferencia abismal. Con las cremas, para mi gusto, hay dos temas que son fundamentales: el dorado de las verduras y el batido final. Para que la crema tenga buen sabor no basta con echar todas las verduras en agua, cocer y triturar. No. Hay que dorar primero las verduras con un poco de aceite y dejar que en este primer cocinado a altas temperaturas los ingredientes adquieran sabores mucho más ricos. Y no menos importante es la forma de batir la crema una vez cocinadas las verduras. Si tienes un robot de cocina muy potente -tipo Thermomix- será lo ideal: hay que triturar a la máxima potencia durante al menos 2 minutos. No es suficiente con reducir las verduras a un puré, hay que reducirlo todo a una fina crema. Si no tienes un robot de cocina con potencia suficiente, lo mejor que puedes hacer es optar por usar un pasapurés para asegurarte de que en el plato acabado no quedan incómodas fibras de los vegetales.


La receta que os traigo hoy es mundialmente famosa. De origen francés y acabado norteamericano. Se trata de la Vichyssoise, una sopa fría de puerro y patata. Sencilla y deliciosa. Si no os gustan las sopas frías, la podéis tomar caliente también; y además esta crema os puede servir como base para realizar variaciones y preparar multitud de cremas de verduras.

Conste que en general no me gusta añadir patata a las cremas de verduras porque aporta una textura cremosa que si no se tiene cuidado puede resultar poco agradable. Pero en este caso, en las proporciones adecuadas, queda extraordinaria.

Las cantidades que indico son para 6 personas. Podéis multiplicar o dividir para preparar suficiente para todos los comensales que tengáis a la mesa. Además, yo la preparo con agua pero si preferís podéis utilizar un caldo de pollo ó de verduras para darle incluso más sabor. Vamos al lío:

Ingredientes:

400g de puerros
400g de cebolla
400g de patata
600mL de agua
600mL de leche
60mL de aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta

Preparación:

Lo primero que haremos será pelar, limpiar y lavar las verduras con abundante agua, especialmente los puerros que suelen traer tierra entre las hojas. De los puerros aprovecharemos sólo la parte blanca y el principio de la parte verde; las hojas de color verde oscuro son demasiado fibrosas pero las podéis reservar en la nevera y utilizarlas para aromatizar caldos.

Troceamos las verduras finamente y las ponemos en una olla con el aceita y una pizca de sal. Ponemos a fuego fuerte y vamos removiendo para evitar que se peguen al fondo. Mantendremos las verduras al fuego durante 15 minutos.

Agregamos el agua y dejamos hervir durante otros 15 minutos; inicialmente a fuego fuerte y una vez que empiece el hervor bajamos la potencia del fuego.

A continuación agregamos la leche y trituramos lo más finamente posible con un robot de cocina ó batidora potente -o un pasapurés en caso de no tener batidora de suficiente potencia-. Una vez triturada hasta reducirla a una crema muy suave ajustamos el punto de sal y le añadimos un toque de pimienta molida.

Dejamos que se atempere la crema y la introducimos en la nevera para que se enfríe por completo.

Se sirve en platos hondos ó cuencos que podéis introducir también en la nevera ó el congelador durante un rato para que la crema se mantenga muy fría mientras la comemos. La decoración clásica de la vichyssoise es con un poco de perejil ó cebollino picados, pero podéis decorarlo a vuestro gusto.

Si queréis tomar la crema caliente os podéis saltar todo el paso anterior y servirla recién hecha.

Espero que la disfrutéis.

lunes, 25 de julio de 2016

Bolo de bolacha de limón

Ya os enseñé el Bolo de bolacha tradicional en otra ocasión. Aquella tarta que es a Portugal lo que el tiramisú a Italia. Si no la habéis probado deberíais parar aquí mismo, copiar la mencionada receta, cerrar el ordenador y salir corriendo a vuestras cocinas. Es fácil, con ingredientes comunes y está para morirse.

Pero para los que no os guste el café o ya os hayáis aburrido de los éxitos cosechados con la versión tradicional, os traigo hoy una versión diferente, más fresca: sustituímos el café y la canela por limón, salvia y menta, y le añadimos un toque de queso crema. Apetecible ¿no?


Todo empezó pensando qué postre preparar para una comida familiar. Pensé en hacer el Bolo de bolacha tradicional por no complicarme demasiado y porque siempre triunfa, pero me avisaron de que no preparase nada con café porque a uno de los invitados no le gustaba el café.

Así que decidí versionar la receta y cambiar el café por limón. Preparé un almíbar de limón muy potente para emborrachar las galletas y para aromatizar la nata de la tarta. Además al almíbar le di un toque de salvia y menta para conseguir un sabor todavía más fresco. También reduje la proporción de galletas para hacerla más ligera.

La preparación es un poco más laboriosa que la versión tradicional, principalmente porque hay que elaborar el almíbar de limón, pero el resultado bien merece el esfuerzo.

Ingredientes del almíbar:

140 g de azúcar
140 mL de zumo de limón
La piel de 4 limones (sólo la parte amarilla)
6 hojas de salvia
6 hojas de menta
Opcional: un chorrito del licor de vuestra preferencia (en mi caso Cointreau)

Ingredientes para la tarta:

El almíbar de limón
100 mL de agua fría
1 L de nata para montar
150 g de queso crema (tipo Philadelphia)
150 g de azúcar glass
100 mL de leche
2 rulos de galletas María (del tipo "tostada" y no "dorada" porque absorben mejor los líquidos).

Preparación:

Empezamos preparando el almíbar: ponemos en el vaso de un robot de cocina o la Thermomix el azúcar, la piel de los limones, las hojas de menta y las de salvia y trituramos hasta conseguir trocitos pequeños para poder extraer bien todo su sabor.

Agregamos el zumo de limon y el licor de nuestra elección -en caso de querer ponérselo- y lo ponemos a fuego medio-fuerte hasta que adquiera la textura de un jarabe. Si lo hacemos en la Thermomix programamos 7 minutos a 100º y velocidad 4.

A continuación colamos el almíbar para retirar los trozos de limón y hierbas. Reservamos.

Dividimos el almíbar en dos partes: 150 mL los diluímos con los 100 mL de agua fría para emborrachar las galletas después. El resto del almíbar lo reservamos para aromatizar la nata.

En un bol ponemos el queso crema y el azúcar glass y batimos con unas varillas hasta formar una crema homogénea sin grumos. Agregamos el almíbar reservado y mezclamos bien. A continuación, añadimos la nata y montamos la mezcla. Finalmente aligeramos la crema con los 100 mL de leche y reservamos.

Ponemos el aro de un molde desmontable sobre la bandeja donde vayamos a servir la tarta. Yo utilizo uno de 24 cm de diámetro. Sellamos el borde entre el aro y la bandeja (por la parte interior) con un poco de queso crema para evitar que luego se filtren líquidos fuera del molde.

Procedemos al montaje de la tarta: ponemos una capa de galletas María mojadas en el almíbar, agregamos una capa de nata, otra capa de galletas emborrachadas, otra capa de nata... continuamos hasta terminar la crema, teniendo la precaución de acabar el montaje siempre con una capa de crema. Alisamos bien esta última capa y dejamos en la nevera reposando hasta que la tarta coja cuerpo (yo suelo prepararla la noche anterior y así reposa toda la noche en la nevera).

Finalmente, pasamos un cuchillo fino ó una espátula por el borde de la tarta y retiramos el aro. Alisamos la superficie de la tarta con una espátula y decoramos a nuestro gusto. Un truco para alisar la tarta es mojar la espátula en agua caliente antes de cada pasada.

A disfrutar!

miércoles, 16 de octubre de 2013

Magdalenas de chocolate y brandy

Llevaba tiempo sin publicar ninguna receta de chocolate... será que en verano apetecen sabores más frescos; pero como ya llegó el otoño, se abre de nuevo la veda chocolatera. En este caso vamos a combinar el chocolate con brandy, y veréis -si es que no lo habéis catado ya- que forman una pareja excepcional.

El brandy es uno de mis más recientes descubrimientos culinarios -sí, ya sé que no estoy descubriendo América, pero yo en materias espirituosas siempre estuve muy pez-. Lo empecé usando para adobar un cordero siguiendo la receta top-secret de mi abuela, y esa fue mi perdición. Una vez que la botella entró en mi despensa empezó a hacer apariciones en todo tipo de platos: carnes guisadas, pollos asados, bizcochos, tartas de manzana, helados... y es que el susodicho queda bien con todo! No hace falta que os diga que de aquí en adelante empezaréis a ver a mi nuevo amigo el brandy en muchas recetas.


No penséis tampoco que me he echado al alcohol; nada más lejos de la realidad. De hecho, el brandy siempre lo utilizo cocinado así que ni alcohol lleva; sólo deja el sabor que me tiene asombrado.

Hace unos días tenía ganas de unas magdalenas de chocolate, así que me puse a ello y decidí añadir un toque de brandy. El resultado fue espectacular; las magdalenas son de alto copete. Literalmente. Con un sabor intenso pero equilibrado entre el chocolate y el brandy, son perfectas para acompañar de un vaso de leche fría.

Siempre que hablo de magdalenas, como ya hice con las magdalenas de anís, me gusta recordar los trucos para que salgan con un buen copete -magdalenas a prueba de hundimientos-. Lo principal es usar un molde rígido en el que pongamos las cápsulas de papel, para evitar que la masa haga ceder el molde a lo ancho y se vea obligada a crecer hacia arriba. Y el otro truco es hornearlas a temperatura alta: un bizcocho lo solemos hornear a 180ºC, pero las magdalenas debemos hornearlas a 200ºC, al menos durante los 5 primeros minutos de cocción, para que se produzca esa especie de "erupción" que acaba creando el copete.

Y sin más vamos con la receta, que da para unas 24 magdalenas.

Ingredientes:

200g de chocolate negro
120g de mantequilla
4 huevos
200g de azúcar
1 cucharadita de vainilla
250g de harina
25g de cacao puro en polvo
1 sobre y medio de levadura química
75mL de brandy

Preparación:

Precalentamos el horno a 200ºC.

En un recipiente para poner al baño María ponemos el chocolate troceado y la mantequilla y lo fundimos junto. Reservamos y dejamos que se temple.

Batimos los huevos con el azúcar y la vainilla hasta que esponjen. Si tenéis Thermomix, programando 6 minutos a 37ºC y velocidad 3 y medio con la mariposa y, a continuación, otros 6 minutos a la misma velocidad pero sin temperatura.

Añadimos a los huevos la harina, el cacao y la levadura; mezclamos con movimientos envolventes hasta homogeneizar. Agregamos también el brandy y el chocolate fundido que teníamos reservado y terminamos de mezclar.

Repartimos la masa en las cápsulas de papel -a mi me gusta poner la masa en una manga pastelera y así voy rellenando las cápsulas rápido y sin ensuciar-. Horneamos a 200ºC durante 10 minutos, vigilando que no se tuesten en exceso; si veis que se empiezan a oscurecer podéis bajar la temperatura a 180ºC pasados los 5 primeros minutos.

Retirar del horno y dejar enfriar. Y están listas para disfrutar :)

jueves, 26 de septiembre de 2013

Monkey bread

Aquí a Galicia ya llegó el otoño; lo siento por todos aquellos que todavía tenéis que soportar el sol y no podéis sumergiros de cabeza en la mejor estación del año :) Los días empiezan a traer nubes, viento, las primeras lluvias...qué gustazo! Y para los que nos gusta el buen comer: más. Ya podemos cebarnos a gusto porque no habrá que enseñar carnes hasta el verano que viene! Es el momento de recuperar el abrigo de grasa que perdimos para el verano.

Además, al llegar el fresquito apetecen platos calientes y eso en los platos dulces de cuando en cuando se agradece; no todo van a ser sorbetes y helados... ¿Qué me decís de un buen chocolate a la taza? No hay granizado que se le compare :)


Hoy os quiero enseñar una receta procedente de Estados Unidos; sí, lo sé, últimamente estoy muy internacional... la última receta fue un Butterkuchen alemán y hoy un dulce americano, pero es que son recetas que están de vicio, así que no puedo pasarlas por alto y me veo obligado a compartirlas con vosotros. La receta en cuestión se llama "Monkey Bread" que podríamos traducir como "Pan de monos"; es muy típica en los desayunos americanos y lo habitual es tomarlo caliente y con las manos, cogiendo las bolitas que lo forman; de ahí el nombre, pues la forma de comerlo recuerda a lo que hacen los monos cuando se acicalan... He de decir que a mi también me encanta en frío, cortando raciones como si de un bizcocho se tratase.

Le pasa lo mismo que al Butterkuchen: son dulces muy conocidos en sus zonas de origen, pero fuera de sus fronteras son completos desconocidos y no será porque no estén buenos... El sabor de este dulce combina la canela, la mantequilla y el caramelo: la tríada perfecta. Seguro que ya se os está haciendo la boca agua de imaginarlo... 

Que no os engañe su aspecto: es muy sencillo de hacer, sólo requiere un poco de tiempo para dejar la masa reposando; por lo demás, es un juego de niños. La masa es de las más fáciles de trabajar que os podáis encontrar, así que si os inspiran respeto las masas de este estilo, ésta es una buena receta para empezar a perderle el miedo. 

Si queréis tomar el Monkey Bread caliente en algún desayuno especial -seamos sinceros, por muy fácil que sea de hacer, nadie se va a poner a prepararlo a golpe de miércoles a las 6 de la mañana...-, podéis dejarlo a punto dentro del molde el día anterior y darle el último levado en la nevera durante toda la noche, así cuando os levantéis por la mañana sólo tendréis que precalentar y hornear; se hornea relativamente rápido: en unos 30-35 minutos está listo para servir.

Y sin más dilación, vamos con los ingredientes y la preparación de la receta. Yo utilizo como referencia la receta de Trotamundos que es de lo mejorcito:

Ingredientes para la masa:

600g de harina
300mL de leche
70g de mantequilla
60g de azúcar
1 huevo
1 sobre de levadura de panadero seca (también se puede utilizar fresca)
1 cucharadita de sal

Ingredientes para el rebozado:

350g de azúcar (podéis utilizar moreno, blaquilla ó una mezcla de ambos)
3 cucharaditas de canela molida
150g de mantequilla

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes de la masa y amasamos. Si tenéis Thermomix, yo lo pongo todo en el vaso y programo unos segundos en velocidad 6 y, a continuación, 5 minutos en velocidad espiga y la masa sale perfecta. Si lo hacéis a mano, basta con amasar un rato hasta conseguir que quede una masa lisa y elástica.

Formamos una bola con la masa, la untamos de aceite y la dejamos reposar en un recipiente, cubierta con film transparente, hasta que doble su volumen. Dependerá de la temperatura y humedad del entorno, pero suele tardar en torno a 1 hora. 

Cuando veamos que la masa está casi a punto, vamos mezclando en un recipiente hondo el azúcar y la canela y por otro lado fundimos la mantequilla; una vez fundida la dejamos que se temple para no quemarnos al manipularla.

Una vez que la masa ha crecido la amasamos ligeramente y la vamos cortando en pedazos y formando bolitas del tamaño de una nuez, aproximadamente. A continuación, pasamos cada bolita por mantequilla fundida, la rebozamos con la mezcla de azúcar y canela y las vamos colocando en el molde que vayamos a utilizar. No es necesario engrasar el molde, porque luego se formará un caramelo que impedirá que se pegue.

Cuando terminemos de rebozar todas las bolitas y las tengamos en el molde, las apretamos ligeramente para que no queden espacios vacíos en medio. Cubrimos el molde con un paño y dejamos que repose para que vuelva a crecer. Tardará en torno a una hora y media pero, si queréis, podéis dejarlo en la nevera toda la noche y hornearlo por la mañana como ya os comentaba antes.

Cuando haya crecido, lo horneamos a 180ºC en horno precalentado durante 30-35 minutos. Cuando comprobemos al pincharlo con un cuchillo, que está hecho, lo retiramos del horno y lo dejamos reposar 10 minutos antes de desmoldarlo, así el caramelo espesará un poquito y evitaremos accidentes.

Desmoldar y servir es lo que nos falta. Como ya os comenté, podéis tomarlo en caliente ó en frío, como más os guste. Y a disfrutar!

jueves, 12 de septiembre de 2013

Butterkuchen de almendras

El final del verano ya se ve en el horizonte... vuelven los niños al colegio y los bloggers volvemos a los fogones. ¿Qué tal las vacaciones? Yo aunque me pasé la mayor parte del verano trabajando sí que me tomé un descanso en el blog para empezar ahora de nuevo con más ganas, con buenas recetas y algunos experimentos en la recámara.

Hoy quiero inaugurar el curso con una receta alemana; seguro que algunos habéis tenido la suerte de viajar este verano y quizá ya la hayáis probado in situ, pero para los que nos hemos quedado en casa os traigo un billete a la Europa central para vuestras papilas gustativas.


Se trata de un "Butterkuchen" -nombre muy alemán ¿verdad?- que es un pastel de mantequilla; en este caso con almendras por encima, pero hay otras versiones que las omiten. Es muy sencillo de preparar, pues no tiene más ciencia que preparar un bizcocho y cuando está medio horneado se cubre con una mezcla de mantequilla y azúcar; al terminar de hornearse, la cobertura queda dorada y crujiente, con un sabor como a toffee.

Por lo que he podido leer, el butterkuchen es un dulce muy típico en la zona norte de Alemania y se toma tanto para acompañar un café como en bodas y hasta en funerales. He encontrado mil y una versiones: con levadura fresca, con levadura química, con la mantequilla fundida, con la mantequilla en dados, con nata, con almendras, sin almendras, con relleno, sin relleno... supongo que será algo tan típico que cada casa tendrá su propia versión, como nos pasa aquí con la tortilla de patatas. Por eso no me rompí mucho la cabeza y escogí una versión sencilla; ya habrá tiempo para experimentar otras versiones más complicadas.

Me pareció curioso que su fama no haya llegado hasta aquí todavía -al menos yo no lo había visto nunca hasta este verano- así que es una receta con la que podemos sorprender, pues casi nadie en nuestro entorno la conocerá. Buscando en libros y en internet llegué al blog de Lidia: Atrapada en mi cocina, donde nos enseña la receta tal y como se la enseñó su tía Ingrid, directa desde Alemania. Tras varias pruebas, hice algunos cambios en las proporciones y ésta es la receta que yo os traigo:

Ingredientes:

4 huevos
200mL de nata
200g de azúcar
300g de harina
1 sobre de levadura química
1 sobre de azúcar vainillado ó una cucharadita de vainilla líquida

Para la cobertura:

125g de mantequilla
200g de azúcar
100mL de leche
250g de almendras laminadas

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.

Batimos los huevos junto con el azúcar y el azúcar vainillado ó la vainilla líquida hasta que blanqueen -que queden esponjosos-. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo con la mariposa programando 6 minutos, 37º y velocidad 3 y medio y después 6 minutos a la misma velocidad y sin temperatura.

Añadimos la nata y batimos hasta incorporar. Finalmente agregamos la harina y la levadura y mezclamos hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.

Extendemos la masa sobre una bandeja de horno amplia, previamente forrada con papel de hornear para que no se nos pegue, procurando que quede repartida uniformemente por toda la bandeja.

Introducimos en el horno precalentado y dejamos que se hornee 10 minutos. Mientras tanto, fundimos la mantequilla y le añadimos el azúcar, la leche y, por último, las almendras laminadas. Sacamos el bizcocho del horno y lo cubrimos con la mezcla de mantequilla y almendras por toda la superficie; entonces lo volvemos a meter en el horno y dejamos 15 minutos más aproximadamente.

Cuando las almendras estén doradas lo retiramos del horno y lo dejamos enfriar.

Para servirlo lo cortamos en cuadrados y si os gusta podéis espolvorearlo con azúcar glass. No os aconsejo cortarlo con mucha antelación porque se seca con más facilidad.

Ya sólo nos queda acompañarlo con un café ó, aprovechando los últimos coletazos del verano, con una horchata bien fría.  Y a disfrutar!

miércoles, 1 de mayo de 2013

Crema de mascarpone y cookies

Seguro que muchas veces -o al menos alguna- os habéis encontrado ante la necesidad de preparar una comida improvisada para unos invitados inesperados. El reto entonces está en preparar algo con lo que hay en la despensa, pues no hay tiempo de salir corriendo al supermercado; por supuesto, lo que sirvamos tiene que estar rico, pero si además podemos sorprender a nuestros invitados, tanto mejor.

Así es como se me ocurrieron estos vasitos de crema de mascarpone y cookies que os voy a enseñar hoy. Tenía tiempo suficiente para prepara algo y dejarlo reposar un rato antes de que los invitados llegasen, pero no tanto tiempo como para salir a comprar y volver a cocinar. En la despensa había mascarpone y si tuviese unos bizcochos de soletilla habría preparado un tiramisú rápidamente, pero no tenía bizcochos, tenía cookies. Con las cookies no podía hacer capas como en el tiramisú, porque no absorberían líquido suficiente como para que el postre quedase bien, así que me dispuse a preparar una crema de mascarpone similar a la del tiramisú y luego le añadí las cookies troceadas. Serví la mezcla en vasos y la dejé reposar en la nevera para que cogiese cuerpo, y el resultado nos encantó. Desde entonces, la receta pasó a estar inscrita en mi cuaderno de recetas, porque es sencilla y está de vicio.


Las cookies que uso en este caso son compradas pues se trata de un postre rápido, pero si queréis preparar vuestras propias cookies con antelación seguro que el resultado es espectacular. Veréis en los ingredientes que yo utilizo vainilla natural en vez de extracto de vainilla, pero es que en las recetas con tan pocos ingredientes como ésta, la calidad de cada uno es fundamental para un buen resultado. Si no tenéis vainas de vainilla, utilizad una cucharadita de extracto, pero os animo a probarla con las semillas de vainilla repartidas por toda la crema; ya sólo en apariencia gana muchísimo, así que en sabor ya os imagináis.

Con las cantidades que os explico podréis preparar 4 raciones generosas o 6 raciones más justas; si la comida va a ser contundente, mejor que preparéis 6 raciones en vez de 4, pues sino podría hacerse demasiado pesado el postre. Si, por el contrario, la comida va a ser más liviana, podéis permitiros una buena ración de postre por cabeza. En caso de que seáis más comensales, podéis duplicar las cantidades sin ningún problema.

Ingredientes:

250g de queso mascarpone
1 huevo
75g de azúcar moreno
1 vaina de vainilla
50g de cookies con pepitas de chocolate

Preparación:

En un recipiente amplio y con ayuda de unas varillas, batimos el queso mascarpone hasta conseguir una crema aireada. Reservamos.

Por otro lado, mezclamos el huevo, el azúcar y las semillas de la vaina de vainilla y lo batimos todo con unas varillas hasta que duplique su volumen. Si tenéis Thermomix, este paso lo podéis hacer con la mariposa, programando 4 minutos en velocidad 3 y medio a 37ºC, y luego otros 4 minutos a la misma velocidad, pero sin temperatura.

Agregamos el huevo montado al queso y mezclamos hasta conseguir una crema homogénea. notaréis que está un poco líquida la mezcla, pero cuando enfríe en la nevera cogerá cuerpo.

Entonces, añadimos las cookies troceadas. Yo las parto directamente con las manos para que queden trozos desiguales. Las mezclamos con la crema y estará lista para servir en vasitos.

Dejamos los vasos en la nevera hasta el momento de servir, que espolvoreamos un poco de cacao puro sin azúcar por encima. Decoramos al gusto y a disfrutar.

Es recomendable que reposen en la nevera al menos durante 1 hora. Aunque si los vais a preparar sin prisas y podéis dejarlos toda la noche reposando notaréis que todavía están más buenos.

jueves, 18 de abril de 2013

Bizcocho genovés

Hoy no voy a explicar ninguna receta novedosa y sorprendente, sino que vamos a ver uno de los básicos más básicos de la repostería: el "bizcocho genovés", también conocido como "bizcocho de espuma" Se trata del bizcocho más simple que hay, pues sólo lleva huevos, harina y azúcar; nada más, ni levadura, ni aceite, ni mantequilla...

A pesar de no llevar levadura, el resultado es un bizcocho muy esponjoso. Prepararlo es muy sencillo, aunque hay que tener un poco de cuidado, pues de lo contrario obtendremos una tortilla en vez de un bizcocho aireado.


Este bizcocho es muy versátil. Se utiliza para la gran mayoría de las tartas -simplemente emborrachando el bizcocho al gusto y rellenándolo de fresas y nata montada es delicioso-, además lo podemos preparar en forma de lámina para hacer un brazo de gitano ó un pionono. También lo podemos utilizar como base para tartas de queso y otras tartas cuajadas en frío, en vez de poner la típica base de galletas molidas con mantequilla.

Ya veis que las posibilidades son infinitas, por lo que es una receta que interesa tener siempre a mano. Yo os voy a poner la receta que uso siempre, que es la del libro básico de Thermomix, porque ¿para qué vamos a andar rizando el rizo, si ya hay recetas que salen perfectas? Esta receta no lleva ningún tipo de aroma, pero se le puede añadir en cada caso en función de para qué lo vayamos a utilizar después: vainilla, canela, limón...

Ingredientes:

4 huevos
120g de azúcar
120g de harina
Una pizca de sal

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.

Ponemos en el vaso de la Thermomix, con mariposa, los huevos, el azúcar y la sal y programamos 6 minutos a 37º y velocidad 3 y medio. Luego programamos otros 6 minutos a la misma velocidad pero sin temperatura.

Añadimos la harina tamizada y programamos unos segundos en velocidad 2 y medio hasta que quede homogéneo.

Si no tenéis Thermomix, podéis hacerlo montando los huevos con unas varillas eléctricas. Os ayudará usar los huevos a temperatura ambiente ó poniendo el recipiente sobre algo que le transmita un poco de calor -muy poco, ya véis que en Thermomix sólo le damos 37ºC-.

Vertemos la masa en el molde que queramos ó la extendemos sobre una bandeja para hacer una lámina y horneamos a 180ºC hasta que al pincharlo con un cuchillo salga limpio. Si hacemos una lámina se horneará en torno a 10-15 minutos; un bizcocho más alto tardará un poco más.

Si lo hacemos en un molde para luego cortarlo y rellenarlo, lo ideal será dejar que el bizcocho se enfríe y repose al menos 8 horas antes de partirlo, porque sino se romperá.

Y ya tenemos nuestro bizcocho genovés listo.

martes, 12 de marzo de 2013

Focaccia

Me encanta amasar. Me parece fascinante ver cómo todos los ingredientes empiezan siendo una plasta informe y se transforman en algo completamente diferente. Es verdad que hay masas con un porcentaje de humedad tan alto que trabajarlas puede convertirse en una tarea casi imposible, pero la masa que os enseño hoy es de las que apenas dan trabajo: no se os pegará a las manos, ni se encogerá al estirarla... y los resultados son para lucirse.

Os recomiendo que le perdáis el miedo a las masas y ésta es una buena oportunidad para empezar. Sé -por experiencia- que las masas con levadura fresca tienen un plus de riesgo: "¿y si no crece?", pero ese problema, en el 99% de los casos, se soluciona con un poco de paciencia y más tiempo de reposo.


La receta de hoy es una "focaccia", que es un tipo de pan plano italiano elaborado con un buen aceite de oliva virgen extra y aromatizado con hierbas. Es fundamental que el aceite de oliva que usemos para este pan sea virgen extra pues otros aceites no pueden competir con éste ni en sabor y ni en aroma. En cuanto a las hierbas, podéis utilizar las que más os gusten; la más habitual es el romero, pero también queda muy bien con orégano, tomillo o, como en este caso, una combinación de varias.

Es un pan muy aromático y una vez que coges un pedazo es muy difícil no coger otro más... pero hay que intentar consumirlo con moderación, porque lleva bastante aceite -y por muy sano que éste sea, no deja de ser una grasa-. Con todo, es un recurso perfecto para comidas al aire libre y menús de picoteo en general.

Vamos allá con la receta:

Ingredientes:

500g de harina
1 cucharadita de sal
25g de levadura fresca de panadero
100mL de aceite de oliva virgen extra
220mL de agua templada

Unas ramitas de romero fresco
Orégano
Sal en escamas ó gorda
Aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Mezclamos la harina, la sal, la levadura, el aceite y el agua y amasamos durante 10 minutos, hasta conseguir una masa elástica y suave. Si lo queréis hacer en la Thermomix, ponemos en el vaso todos los ingredientes, mezclamos unos segundos en velocidad 6 y a continuación programamos 10 minutos en velocidad espiga.

Formamos una bola con la masa y la estiramos sobre un papel de hornear -no os preocupéis por darle una forma perfecta, pues parte del encanto de las focaccias es su forma irregular-, la tapamos con un paño limpio y la dejamos reposar 30 minutos. Mientras tanto, precalentamos el horno a 200ºC, pues si luego estuviese a menos temperatura, la focaccia se secaría y quedaría más dura y menos jugosa; a 200ºC nos aseguramos que quede muy tierna.


Pasado el tiempo de reposo hacemos agujeros con los dedos por toda la masa. Pinchamos ramitas de romero en algunos de los agujeros y espolvoreamos orégano y sal por encima.

Horneamos durante unos 25 minutos, hasta que empiece a dorarse la superficie. Retiramos y regamos toda la focaccia con un buen aceite de oliva virgen extra mientras todavía está caliente. Cortamos la focaccia en tantas raciones como queramos y lista para degustar, tanto caliente como fría.

martes, 15 de enero de 2013

Cookies de avena y chocolate blanco

Me encanta la avena y es un cereal que no falta en mi despensa. Es un producto que en España no se consume demasiado porque tampoco es un cultivo habitual en nuestros territorios; sin embargo, últimamente parece que se está poniendo de moda... yo creo que por culpa de la famosa -y nutricionalmente aberrante- dieta Dukan, que recomienda el consumo de "salvado de avena". No es lo mismo el salvado de un cereal que el cereal en sí, pero es muy habitual que en el boca a boca se desvirtúe la información, así que creo que de rebote se están incrementando las ventas de copos de avena, confundidos con salvado de avena. De hecho, hace un par de semanas me volví loco para encontrar copos de avena porque estaban agotados en todos los supermercados.


La avena es un cereal muy interesante: es muy rico en proteínas de alto valor biológico y en grasas, con una proporción considerable de ácidos grasos poliinsaturados, es decir, grasas saludables. También tiene un alto contenido en minerales -tales como calcio, cobalto, cobre, hierro, manganeso y zinc- y vitaminas tanto hidrosolubles como liposolubles: vitamina A, vitaminas del complejo B y vitamina E, principalmente. Además posee fitosteroles, que reducen la absorción del colesterol de la dieta, así como antioxidantes y fibra. ¿No os dan ganas de incluir avena en vuestra dieta habitual?

Para aprovecharnos de todas las bondades de la avena lo ideal es tomarla con leche ó en batidos con frutas, perfectos para desayunar. Incorporándola en galletas como en la receta que os quiero enseñar hoy no es la mejor forma de consumirla habitualmente, pues también llevan azúcar y grasas. Sin embargo, aunque este tipo de productos se deban consumir esporádicamente, todo lo que suponga variar y enriquecer nuestra dieta será beneficioso.

La avena contiene pequeñas cantidades de gluten, así que los celíacos no podrán tomarla; pero tampoco tiene cantidad suficiente de gluten como para que la harina de avena sea panificable, es decir, no sirve para hacer masas panaderas. Yo suelo utilizar copos de avena pulverizados para enriquecer bizcochos y galletas, sustituyendo parte de la harina de trigo, pues a parte de todas sus características nutricionales, también me parece que su sabor es muy agradable, tirando a dulzón y con notas como de frutos secos. 

Después de este repaso improvisado de nuestra amiga la avena, vamos a lo que hemos venido: la receta de estas deliciosas cookies de avena y chocolate blanco:

Ingredientes:

125g de mantequilla
180g de azúcar
1 huevo
1 cucharadita de vainilla
50g de copos de avena
225g de harina
Media cucharadita de levadura
Media cucharadita de sal
150g de chocolate blanco

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.

Batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una crema. Añadimos el huevo y la vainilla y mezclamos muy bien.

Pulverizamos los copos de avena hasta conseguir una harina fina. Yo lo hago con la Thermomix, unos segundos en velocidad 10, pero si no tenéis Thermomix podéis hacerlo con un robot de cocina potente ó un molinillo eléctrico.

Troceamos el chocolate a cuchillo y reservamos.

Mezclamos la harina de avena con la harina, la levadura y la sal. Agregamos la crema de mantequilla y mezclamos con una cuchara, evitando remover demasiado la masa. Cuando la mezcla esté casi homogénea añadimos el chocolate troceado y terminamos de mezclar.

Tomamos porciones de masa, formamos bolas del tamaño de una nuez y las distribuimos en una bandeja de horno sobre un papel de hornear, cuidando de no juntarlas demasiado porque en el horno se extenderán y si estuvieran demasiado cerca se pegarían.

Horneamos durante 10 minutos a 180ºC. Es fundamental que se horneen sólo 10 minutos, ni un minuto más, pues de lo contrario quedarían demasiado duras. No os asustéis si las veis con textura muy blanda, pues al enfriarse terminan de endurecerse, quedando crujientes por fuera y tiernas por dentro. En cuanto al color, lo más probable es que no se doren demasiado, pero es de lo más normal, no tengáis miedo porque estarán perfectas con 10 minutos de horneado. 

Pasados los 10 minutos en el horno retiramos la bandeja y dejamos templar un par de minutos antes de manipular las galletas. Entonces las cogemos y las dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.

Las cantidades indicadas rinden para unas 30 cookies -galleta arriba, galleta abajo, dependiendo del tamaño del que las hagáis-. Ya sólo nos falta sentarnos con un vaso de leche y disfrutar del trabajo bien hecho.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Crema untable de atún y huevo

Seguro que si habéis hecho huevos rellenos alguna vez os habrá pasado que os sobre pasta del relleno y que algún huevo se rompa y no sirva para rellenar ¿no? Pues la receta que os traigo hoy surgió de una de esas situaciones, aunque tan bueno fue el resultado que se ganó a pulso su permanencia con identidad propia en nuestros recetarios.

A mí me la enseñó mi amiga Ruth, aunque a la antigua usanza: usando el ojo como medida estándar y el paladar como juez, pero yo hoy os la traigo perfectamente medida para que podáis reproducirla exactamente igual en vuestras casas.


Esta crema queda muy bien para servir como si de un paté se tratase: acompañada de panecillos, tostadas, galletitas... para que cada comensal se vaya sirviendo a su gusto; pero creo que queda perfecta como relleno de sandwiches y, de hecho, así es como esta crema dio sus primeros pasos.

Ésta es una receta de las que conviene tener a mano de cara a cualquier celebración, desde un cumpleaños para los peques hasta la comida de Navidad, se adapta al estilo de cualquier evento. También os pueden ser útiles otras opciones de picoteo que ya os enseñé anteriormente, como la Falsa mousse de centollo y el Dip de queso.

Las cantidades que os pongo aquí son perfectas para servir como untable, pero si lo que queréis es hacer sandwiches para una fiesta, os recomiendo que hagáis el doble de cantidad, porque sino no os cundirá demasiado.

Ingredientes:

3 huevos cocidos
3 latitas de atún en aceite -unos 170g después de escurrido-
85g de mahonesa 
1 cucharada de ketchup

Preparación:

Lo primero de todo será escurrir muy bien el atún, para retirar todo el aceite posible. 

A continuación, ponemos todos los ingredientes en el vaso de nuestra batidora y trituramos todo hasta conseguir una pasta homogénea. Si tenéis Thermomix, podéis hacerlo programando 15 segundos en velocidad 5; si todavía no quedase perfectamente triturado, bajaremos toda la crema de las paredes del vaso ayudándonos con una espátula y programaremos unos segundos más a la misma velocidad.

Ponemos la crema resultante en un recipiente hermético y la dejamos reposar en la nevera para que se enfríe. Si la vamos a servir como un paté podemos añadirle un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima y decorar a nuestro gusto.

Y ya sólo queda disfrutar :)

martes, 13 de noviembre de 2012

Pasta flora de membrillo

Seguimos disfrutando del otoño y los productos de temporada. Ya utilizamos calabazas y castañas, ahora es el turno del membrillo ó, mejor dicho, del dulce de membrillo.

Los membrillos están en su mejor momento, así que hay que aprovechar para preparar dulce de membrillo para los próximos meses, y así estaremos abastecidos para preparar recetas tan ricas como la que os quiero enseñar hoy. 


Se trata de una tarta argentina conocida como "Pasta flora" ó "Pasta frola"; aunque en su origen jugaron un papel importante la gastronomía italiana y centroeuropea, de hecho, es muy similar a la famosa Tarta Linzer ó Linzertorte austríaca. Yo la probé por primera vez de la mano de una amiga argentina y recuerdo que me sorprendió encontrarme una tarta hecha con membrillo, pues aunque por aquí el dulce de membrillo es un producto habitual, parece que no se utiliza más allá que cortado en dados para acompañar quesos... Sin embargo, el sabor me encantó; la combinación del membrillo con el sabor a mantequilla y limón de la masa creo que es un gran acierto.

Ahora bien, no soy argentino, así que posiblemente ésta no sea la pasta flora más canónica de la historia; de hecho, ya me comentaba mi amiga Romina -también argentina- que el dulce de membrillo de allá es más oscuro y más duro que el típico nuestro pero creo que, a pesar de las diferencias, podemos preparar y disfrutar una pasta flora como ésta.

La receta que os enseño hoy es mi adaptación de varias recetas que me gustaron; entre ellas una de la página "solopostres" y  varias recetas para la masa del libro "La Cuchara de Plata" que seguro que muchos conocéis de sobra.

Y ya, sin más dilación, vamos con la receta:

Ingredientes:

300g de harina
Medio sobre de levadura química
80g de azúcar
80g de mantequilla
2 huevos
1 cucharada de leche
La piel rallada de un limón

200g de dulce de membrillo
6 cucharadas de agua

Preparación:

Precalentamos el horno a 180ºC.

En un recipiente mezclamos la harina, la levadura, el azúcar, la mantequilla, los huevos, la leche y la piel de limón y lo amasamos hasta conseguir formar una bola que no se pegue a las manos. Si tenéis Thermomix, podéis poner todos los ingredientes en el vaso y programar velocidad 6 hasta que se forme la masa.

Reservamos un tercio de la masa para decorar la tarta después. Estiramos el resto de la masa sobre una superficie enharinada con ayuda de un rodillo, espolvoreando también harina sobre la masa para que no se pegue. Ponemos la masa sobre un molde engrasado ó cubierto con papel de hornear y recortamos el sobrante. 

Mezclamos el dulce de membrillo con el agua y lo trituramos con una batidora hasta conseguir una crema. Vertemos la crema sobre la base de masa y la repartimos homogéneamente.

Estiramos la masa restante y la cortamos en tiras, que vamos colocando entrecruzadas sobre la tarta. Decoramos los bordes como más nos guste y pincelamos toda la superficie de la tarta con leche.

Horneamos durante 15-20 minutos, hasta que la superficie de la tarta adquiera un bonito color dorado. Retiramos del horno y dejamos enfriar. 

Y ya tenemos nuestra pasta flora lista para disfrutar :)

jueves, 8 de noviembre de 2012

Muffins de castañas y chocolate

Estamos en temporada de castañas y hay que aprovechar para preparar ricas recetas antes de que se acaben. La verdad es que la castaña, siendo un producto tan típico de Galicia, está bien poco explotado en nuestra cocina ¿o sólo me lo parece a mi? Apenas se ven platos que utilicen castañas más allá de las castañas asadas ó cocidas.


Las castañas eran un producto muy utilizado como fuente de carbohidratos antes de la llegada de la patata desde América. Se utilizaban como tales ó para preparar harina cuando no había posibilidad de adquirir harinas de cereales.

Me sorprende, sabiendo ésto, que no hayan sobrevivido más platos tradicionales que utilicen castañas. Imagino que será porque el éxito de la patata fue tan rotundo que relegó rápidamente a la castaña a un segundo plano (ó tercero, ó cuarto...).

Por mi parte, cuando era pequeño me encantaba ir a recoger castañas a la llegada del otoño; lo disfruto igualmente ahora, pero no tengo tanto tiempo para hacerlo como antes. De hecho, la diversión estaba prácticamente más en recoger las castañas que en comerlas... algo que también me pasaba en verano con las moras.

De hecho, creo que en los parques públicos deberían poner más castaños y menos árboles meramente ornamentales... así la gente podría disfrutar del placer de recolectar sin necesidad de tener un castaño en su finca. Y quien dice castaños, dice avellanos, nogales... sobretodo en zonas donde estos árboles son autóctonos. Si algún alcalde me lee, que tome nota ;)

Ahora que ya dejé mi idea en el aire vamos con lo que de verdad nos ocupa aquí: la receta de unos deliciosos muffins de castañas con pepitas de chocolate. Con estas cantidades salen unos 18 muffins:

Ingredientes:

180g de castañas cocidas y peladas
180g de nata líquida
25g de vinagre
2 huevos
50g de leche
50g de aceite

150g de harina
150g de azúcar
1 cucharadita de levadura
Media cucharadita de bicarbonato
100g de chocolate troceado ó pepitas de chocolate

Preparación:

Precalentamos el horno a 200ºC.

Ponemos las castañas cocidas y peladas junto con los ingredientes líquidos y lo trituramos todo con ayuda de una batidora hasta conseguir un puré muy fino. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo programando 30 segundos en velocidad progresiva 5 a 10.

Por otra parte mezclamos los ingredientes secos junto con el chocolate troceado ó las pepitas de chocolate. Podemos utilizar chocolate negro, chocolate con leche ó incluso chocolate blanco, según nos apetezca.

Preparamos los moldes de papel colocándolos dentro de unos moldes de silicola para magdalenas, moldes metálicos para muffins ó flaneras individuales, para que no cedan con el peso de la masa y queden bonitos. Dejamos los moldes listos antes de seguir con la preparación de la masa porque, en cuanto mezclemos los ingredientes líquidos con los secos, empezará la reacción del bicarbonato con el vinagre, por lo que a partir de ahí tendremos que movernos presurosos :) Sin ponernos nerviosos, pero sin perder un segundo.

Añadimos los ingredientes líquidos sobre los ingredientes secos y mezclamos con una espátula o una cuchara, removiendo lo justo para incorporar ambas partes, pero intentando batir la mezcla lo mínimo posible.

Con ayuda de dos cucharas -o una cuchara y una espátula- vamos poniendo la masa en los moldes hasta completar dos tercios de su capacidad. Una vez que terminemos de repartir la masa, metemos nuestros muffins en el horno a 200ºC durante unos 20 minutos, vigilando que no se doren en exceso. Comprobaremos que al pincharlos con un alfiler salga limpio y entonces los retiraremos del horno.

Los dejamos enfriar y estarán listos para disfrutar.

martes, 30 de octubre de 2012

Magdalenas de anís

Sé que para muchos cocinillas conseguir unas magdalenas con un buen copete es todo un quebradero de cabeza: empiezas ilusionado, preparando la masa, siguiendo paso a paso la receta, cumples cada mínima exigencia casi como si se tratase de un ritual, si te mandasen danzar alrededor del horno lo harías... y al final lo único que consigues son unas magdalenas planas, incluso ligeramente hundidas. Es para desesperarse.

De hecho, los cocinillas se pueden clasificar en tres grupos en base a su actitud frente a las magdalenas: están los que desisten ante semejante horizontalidad y reniegan de cualquier postre que se hornee en una cápsula de papel; están los que se conforman con esos lánguidos bizcochitos, autoconvenciéndose de que al menos el sabor es aceptable; y luego está el último grupo, el de los héroes magdaleneros, los que fracaso tras fracaso no se rinden y lo intentan cada vez con una receta diferente, con los nuevos trucos que hayan podido recopilar, con más o menos suerte.


Para todos los que os gustan los deportes de riesgo, os quiero enseñar la receta perfecta de magdalenas. Siempre salen bien, suben como ningunas, están deliciosas y mientras se hornean la casa huele a la mejor pastelería que os podáis imaginar. Yo la saqué hace años de un foro y ya ni me acordaba de quién era el autor, así que hice algo de investigación y llegué al blog de Rosa, la autora de esta maravilla. Hay varios trucos para conseguir que las magdalenas salgan con copete, pero esta receta es de las más sencillas y rápidas que encontraréis jamás. 

Si horneamos las magdalenas simplemente en las cápsulas de papel será muy difícil que nos salgan picudas, porque cuando la masa haga fuerza para crecer se "apoyará" en los laterales de la cápsula de papel, éstos cederán porque son muy flexibles, y nuestras magdalenas crecerán en horizontal en vez de en vertical. Por eso es muy importante que pongamos las cápsulas de papel dentro de unos moldes de magdalenas de silicona ó en flaneras de las individuales, así los laterales serán rígidos y obligarán a la masa a crecer hacia arriba. Vamos, física básica jejeje

Otro truco es que el cambio de temperatura sea brusco, por eso precalentaremos el horno a 200ºC -en vez de a 180ºC como haríamos para cualquier bizcocho-. En esta receta en concreto no hace falta, pero en muchas otras será recomendable meter la masa en la nevera un rato antes de hornearla, así el cambio será todavía más brusco.

Y vamos con la receta, que espero que probéis porque no os va a defraudar; con estas cantidades, salen unas 24 magdalenas:

Ingredientes:

4  huevos
250g de azúcar
125g de aceite
100g de anís
250g de harina
1 sobre y medio de levadura química

Azúcar para espolvorear

Preparación tradicional:

Precalentamos el horno a 200ºC.

En un recipiente ponemos los huevos con el azúcar y los batimos con unas varillas -mejor si son eléctricas- hasta blanquearlos. Para blanquearlos mejor, podéis poner el recipiente sobre otro con agua tibia mientras batís. 

Cuando estén blanqueados añadimos el aceite y el anís y mezclamos hasta incorporar. 

A continuación combinamos la harina y la levadura y las tamizamos sobre la mezcla anterior; mezclamos hasta incorporar la harina por completo y entonces colocamos la masa en una manga pastelera.

Preparamos los moldes de silicona ó las flaneras individuales y les ponemos dentro las cápsulas de papel. Una vez hecho, ponemos la masa con ayuda de la manga pastelera, hasta completar dos tercios de la capacidad del molde. 

Espolvoreamos azúcar sobre las magdalenas y metemos al horno a 200ºC los primeros 5 minutos y bajamos a 180ºC los siguientes 10 minutos.

Preparación con Thermomix:

Precalentamos el horno a 200ºC.

En un el vaso de la Thermomix ponemos la mariposa y añadimos los huevos y el azúcar; programamos 6 minutos a 37ºC y velocidad 3 y medio.

Entonces añadimos el aceite y el anís y mezclamos 5 segundos en velocidad 3.

A continuación combinamos la harina y la levadura y las tamizamos sobre la mezcla anterior; mezclamos durante 1 minuto en velocidad 3; vertemos la masa en una manga pastelera.

Preparamos los moldes de silicona ó las flaneras individuales y les ponemos dentro las cápsulas de papel. Una vez hecho, ponemos la masa con ayuda de la manga pastelera, hasta completar dos tercios de la capacidad del molde. 

Espolvoreamos azúcar sobre las magdalenas y metemos al horno a 200ºC los primeros 5 minutos y bajamos a 180ºC los siguientes 10 minutos.

Dejamos enfriar y tendremos listas unas de las mejores magdalenas posibles... y a disfrutar! :)

jueves, 18 de octubre de 2012

Hamburguesas de espinacas

Ya iba tocando receta salada otra vez... que yo me lío con el dulce y luego no sé parar :) 

La receta que os traigo hoy es de unas hamburguesas un poco especiales, pues llevan incorporadas verduras; que nadie me diga ahora que las hamburguesas no son sanas, eh! Todo dependerá de cómo las preparemos y con qué las acompañemos... En este caso, como las verduras ya van con la carne, simplemente con queso y pan están deliciosas; aunque si lo que buscamos es un plato sano de verdad, será mejor que el pan que utilicemos sea pan de verdad -de los que sólo llevan harina, agua, levadura y sal- y no el pan de hamburguesas comprado, que lleva grasas y demás "porquerías".


Si sois de esos padres un tanto pícaros y queréis endosarles a vuestros hijos una ración extra de verduras éste es vuetro plato: el sabor de las espinacas no se nota en exceso, sino que simplemente se nota que la hamburguesa es "sabrosa"... lo malo es que el color verde no se lo saca nadie! Así que tendréis que camuflarlo con una dosis mayor de entusiasmo para que vuestros hijos no sospechen de vuestras tretas :)

Con las cantidades que os explico salen unas 12 hamburguesas y como seguramente no os las comeréis todas de una sentada, os cuento lo que yo hago: una vez formadas las hamburguesas (abajo os explico cómo), las pongo en una bandeja y van al congelador; cuando están congeladas, las envuelvo individualmente en film transparente y luego todas en una bolsa con cierre hermético y vuelta al congelador. Así tenemos siempre a mano unas hamburguesas ricas, sanas y listas para disfrutar en cualquier momento.

De más está decir que podéis usar la carne que más os guste para hacer estas hamburguesas: cerdo, ternera,  una mezcla de ambas... al gusto del consumidor! Y dejando atrás los prolegómenos, vamos con la receta:

Ingredientes:

500g de carne picada
500g de espinacas
25g de nueces
1 huevo
2 ajos
Pimienta
Aceite
Sal

Preparación:

Lavamos las espinacas y las salteamos con un poco de aceite, sal y los ajos troceados. Cuando estén casi hechas del todo, le añadimos las nueces troceadas y dejamos que se terminen de hacer y que evaporen el máximo del agua que hayan soltado las espinacas al cocinarse. Reservamos.

Mezclamos la carne picada con el huevo y aderezamos con pimienta y un poco de sal.

Cuando las espinacas se hayan templado un poco las picaremos con un cuchillo dejándolas lo más finas posible y luego las mezclamos con la carne. Si tenéis Thermomix, podéis poner en el vaso las espinacas y trocearlas en 5 segundos a velocidad 4; luego añadís la carne y mezcláis 4 segundos en velocidad 6.

En un aro de emplatar vamos poniendo porciones de la mezcla y con ayuda de una cuchara damos la forma a las hamburguesas. Lo haremos sobre cuadrados de papel de horno, así luego nos será más fácil manipular las hamburguesas formadas. Podríais darle la forma a mano, pero con el aro de emplatar quedan perfectas, y éstos pequeños detalles de presentación hacen que los platos sencillos sean mucho más vistosos.

Una vez que tengamos las hamburguesas formadas las haremos a la plancha a fuego medio con una gotita de aceite. Se hacen en un santiamén, así que no les quitéis ojo!

Podéis servirlas con pan y todos los complementos que queráis ó en plato con una guarnición al gusto. Deliciosas de cualquier forma.

Buen provecho!!

lunes, 15 de octubre de 2012

Coca de calabaza

Ya ha llegado el otoño y yo encantado de la vida porque es mi estación del año preferida! Me encanta el clima fresco del otoño, que no llega a ser tan frío como en invierno; la lluvia y los días soleados alternándose para no deprimir a uno con la lluvia constante... y además, gastronómicamente es un placer: llegan las setas, las castañas y mis grandes favoritas: las calabazas! Me gustan todas, de todas las formas y colores... además sirven tanto para un roto como para un descosido: cremas, purés, sopas, salteados de verduras, en guisos y potajes, para hacer mermeladas, confituras, tartas, bizcochos y buñuelos... ¿algún otro vegetal se atreve a superar a las calabazas? :)

Muestra de mi afición a las cucurbitáceas son algunas de las recetas que ya hay en el blog, como esta crema de calabaza, zanahoria y puerro, donde se mezcla con la zanahoria: otro de mis ingredientes predilectos (ya veis que tengo debilidad por los vegetales de color naranja); o estas chulas de calabaza, una especie de buñuelos algo más densos de lo normal, muy típicos de mi comarca :)


Cuando llega la temporada de las calabazas se apodera de mí un espíritu de ardilla y empiezo a preparar reservas de calabaza como si éste fuese el último otoño de la historia. Os cuento mi truco: limpio las calabazas y las corto en trozos del tamaño de una nuez; luego voy pesando y guardando en bolsas con cierre hermético (alrededor de 1 Kg de calabaza por bolsa) y al congelador para el resto del año. Así, cuando quiero calabaza, cojo una bolsa, la descongelo y lista para utilizar!

La receta que os traigo hoy es una coca de calabaza (un tipo de bizcocho de altura media y muy esponjoso) que Alicia publicó en su blog hace ya bastantes años. Mi receta es prácticamente un calco de la suya y es que cuando una receta funciona tan bien como ésta ¿para qué alterarla? las mayores modificaciones que le he hecho son en cuanto a la preparación previa de la calabaza y a la cantidad de aceite que se le añade al bizcocho. Ella utiliza para la receta calabaza que compra ya asada porque, por lo visto, es muy típico en el levante encontrar calabaza asada en las panaderías y además asarla en casa lleva bastante tiempo. Por aquí por el norte nunca he visto calabaza asada en las panaderías, así que no me planteo esa opción y es verdad que asar la calabaza puede llevar cerca de 2 horas de horno... pero os voy a contar mi truco: ya os dije que suelo congelar calabaza troceada y limpia ¿no? pues debéis saber que la calabaza congelada (previamente descongelada o no, es prácticamente indiferente) se asa en el horno en 30 minutos aproximadamente. Soltará un poco más de agua que si la asásemos fresca, pero con tomar la precaución de escurrirla antes de usarla en nuestras recetas será más que suficiente.

Para hacer los cálculos de cantidades debemos poner a asar un poco más del doble de la cantidad que necesitemos de calabaza asada; es decir, en este caso necesitamos 400g de calabaza asada, así que pondremos a asar entre 800 y 900g de calabaza fresca (congelada o no). La asaremos a 250ºC durante media hora si es congelada; si es calabaza fresca sin congelar la asaremos a 200ºC durante una hora y media o dos horas, hasta que al pincharla con un tenedor la notemos muy blanda. Después de asarla la pondremos sobre un escurridor grande y la apretaremos con una cuchara para que suelte el exceso de agua; entonces estará lista para utilizar!

Podéis utilizar cualquier tipo de calabaza de carne anaranjada, con todas quedará deliciosa. Eso sí, no utilicéis calabaza de cidra (la que se usa para el cabello de ángel; con la carne blanda y fibrosa) ni calabacines.



Y después de este cursillo acelerado en "asamiento"de calabaza, vamos con la receta:

Ingredientes:

400g de calabaza asada (cualquiera que sea el método que utilicéis para obtenerla)
400g de azúcar
4 huevos
150g de aceite
400g de harina
2 sobres blancos y 2 sobres azules de gasificante (yo lo compro en el Mercadona, por si no lo conocéis)
1 sobre de levadura química (tipo Royal)

Azúcar y canela para espolvorear

Preparación tradicional:

Preacalentamos el horno a 170ºC.

Con una batidora trituramos la calabaza con los huevos, el azúcar y el aceite hasta conseguir una crema fina.

Le añadimos la harina, los gasificantes y la levadura, mezclamos hasta que quede homogéneo y volcamos la masa en un molde grande (el que yo utilizo mide 40x25cm). Si es demasiado grande para vosotros podéis hacer la mitad de la receta, pero yo os recomiendo utilizar un molde amplio para que no quede demasiado alto el bizcocho y así quede muy esponjoso.

Mezclamos azúcar con canela y espolvoreamos toda la superficie de la coca para que luego quede con una "costra" crujiente y deliciosa.

Horneamos durante unos 30 minutos; hasta que al pincharlo con un cuchillo salga limpio.

Preparación con Thermomix:


Preacalentamos el horno a 170ºC.

Ponemos en el vaso de la Thermomix la calabaza con los huevos, el azúcar y el aceite y trituramos a velocidad 6 durante unos 30 segundos.

Le añadimos la harina, los gasificantes y la levadura y mezclamos en velocidad 6-8 hasta que quede homogéneo. Volcamos la masa en el molde (ya os conté en la preparación tradicional las características del molde a utilizar).

Mezclamos azúcar con canela y espolvoreamos toda la superficie de la coca para que luego quede con una "costra" crujiente y deliciosa.

Horneamos durante unos 30 minutos; hasta que al pincharlo con un cuchillo salga limpio.


No tengáis miedo a preparar esta coca aunque salga muy grande porque aguanta jugosa durante varios días y os aseguro que con lo buena que está no habrá problemas para hacerla desaparecer. Y sino, siempre podéis partir la coca a la mitad y agasajar a algún vecino o amigo ;)

martes, 25 de septiembre de 2012

Falsa mousse de centollo

La receta de hoy es un clásico en foros y blogs de cocina, así que hay mil y una versiones con sus mil y una diferencias; no creo que os esté descubriendo la pólvora, pero quería enseñaros mi versión. La receta original en la que me inspiré para hacer mi versión la tengo copiada en mi cuaderno de recetas desde hace muchísimo tiempo pero no recuerdo de dónde la había sacado; estuve haciendo un poco de "trabajo de investigación" a ver si localizaba sus orígenes y lo más lejos que llegué fue a una receta que habían publicado en un especial de navidad de la revista de Thermomix. Yo creo que la saqué de algún foro, aunque el original haya sido en la revista. De cualquier forma, ésta que os presento hoy es mi versión; para mi gusto ligeramente mejor que la original, pero cada uno es muy libre de opinar lo contrario :)

Sea cual sea la versión que preparéis ésta es, sin duda, una receta que siempre triunfa. Se trata de una mousse, paté o crema untable (llamadla como querais) con un sabor muy parecido al del centollo, pero sin este ingrediente en su composición; así que es relativamente barata y más cómoda de preparar que si tuviesemos que comprar y pelar centollo para prepararla.


Se adaptará sin problemas a cualquier circunstancia: para una cena informal la serviremos en un cuenco para que cada uno se vaya untando panecillos o tostadas a su gusto; para una comida más elegante podemos servirla con ayuda de una manga pastelera sobre mini-tostadas con pasas ó arándanos. Si vamos a servir la mousse sobre tostadas preparadas con antelación, lo mejor será que dejemos la crema en una manga pastelera y la sirvamos en el último momento para evitar que el pan se ablande; con la manga pastelera se sirve muy rápido.

Ingredientes:

2 huevos cocidos
200g de palitos de cangrejo
1 lata de mejillones al natural (unos 70g después de escurrirlos)
1 lata de berberechos al natural (unos 70g después de escurrirlos)
120g de mayonesa
80g de mantequilla
1 cucharada de leche

Preparación con Thermomix:

Escurrimos los mejillones y los berberechos y reservamos. Tomaremos la precaución de retirarles las "barbas" a los mejillones porque sino luego quedarían enteras en la mousse y es muy desagradable encontrárselas.

Ponemos todos los ingredientes en el vaso, excepto la mantequilla, y trituramos durante 1 minuto en velocidad 5 hasta que quede una crema fina.

Ponemos la mariposa en las cuchillas, añadimos la mantequilla cortada en dados y batimos a velocidad 3 durante 1 minuto. Si entonces todavía no se hubiese incorporado la mantequilla, podemos programar más tiempo.

Preparación sin Thermomix:

Escurrimos los mejillones y los berberechos y reservamos. Tomaremos la precaución de retirarles las "barbas" a los mejillones porque sino luego quedarían enteras en la mousse y es muy desagradable encontrárselas.

Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora y trituramos hasta conseguir una crema fina. Para rematarla la batiremos un poco con las varillas para airear la mezcla.


Una vez preparada la mantendremos en la nevera hasta el momento de servirla.

Y a disfrutar :)

Aprovecho para darlos las gracias a todos los que me habéis votado para los Premios Bitácoras 2012. Han salido las primeras clasificaciones parciales y me llevé una gratísima sorpresa al verme nominado en el puesto 28 al Mejor Blog Gastronómico. No me lo esperaba ni de broma, así que muchísimas gracias!

Si todavía no habéis votado, podéis hacerlo hasta el día 9 de noviembre haciendo click en la imagen:

Votar en los Premios Bitacoras.com

Para votar tenéis que estar registraros en la web ó validaros con una cuenta de facebook ó de twitter; cualquier opción no os llevará más de un minuto ;)