Últimamente le estoy cogiendo el gusto a hacer dulces a los que se le añaden cosas a media cocción. Véanse los Butterkuchen que ya están publicados en el blog: el de almendras y el de almendras, nueces y pasas. Y este pastel que os quiero enseñar hoy también tiene esa peculiaridad, se trata de un pastel de manzana al estilo de Normandía.
Este es un pastel denso de manzana con una deliciosa costra medio caramelizada por arriba. En este caso, yo le añadí nueces y lo aromaticé con naranja, aunque la versión tradicional no lleva ni una cosa ni la otra. Además, la versión clásica lleva manzana laminada por encima, pero después de hacer varias pruebas llegué a la conclusión de que me gusta más sin la manzana por encima. Así que incorporo toda la manzana a la mezcla y dejo la costra superior uniforme.
El sabor a naranja lo aporté con piel de naranja y el extracto de naranja que os expliqué cómo preparar en la anterior receta. Veréis que con estos dos ingredientes se consigue una masa súper aromática.
El pastel de Normandía de manzana es un pastel muy sencillo de preparar y gracias a la costra y la cantidad de fruta que lleva intercalada se mantiene jugoso durante varios días, así que es perfecto si necesitáis un dulce que resista bien el paso del tiempo. No os aseguro que los vuestros no lo fulminen antes de que podáis comprobar lo mucho que dura jugoso.
Además, para este tipo de pasteles que llevan la fruta troceada dentro de la masa, podéis aprovechar las frutas que se vayan a perder en el frutero.
La receta que os traigo hoy es una mezcla de varias que he ido probando y estudiando; pero la que inicialmente me inspiró y en la que me basé principalmente fue en la de Su, de webos fritos.
Y sin más preámbulos, vamos al lío:
Ingredientes:
2 huevos
150g de azúcar
Una pizca de sal
La piel de una naranja
1 cucharadita de extracto de naranja
60g de mantequilla
60mL de leche
200g de harina
Medio sobre de levadura química (8g aprox)
300g de manzanas (peso limpio)
100g de nueces (peso limpio)
Ingredientes para la cobertura:
80g de mantequilla
100g de azúcar
1 huevo
Preparación:
Precalentamos el horno a 180ºC.
En un recipiente batimos los huevos con el azúcar y una pizca de sal hasta conseguir que queden blanquecinos y muy esponjosos. Agregamos la piel rallada de una naranja, el extracto de naranja, la leche y la mantequilla que habremos fundido previamente. Mezclamos con suavidad.
Troceamos las nueces con un cuchillo, dejándolas en pedazos grandes. Con un poco de la harina que utilizaremos, espolvoreamos las nueces y retiramos el exceso con ayuda de un colador. Esto evitará que las nueces se vayan al fondo del pastel y permitirá que queden distribuidas uniformemente.
Tamizamos sobre la mezcla el resto de la harina y la levadura y batimos hasta homogeneizar.
Una vez peladas y descorazonadas las manzanas las troceamos en láminas. Las agregamos a la masa y las incorporamos de manera uniforme.
Vertemos la mezcla en un molde que habremos untado de mantequilla y harina ó bien cubierto con papel de hornear y repartimos la mezcla de forma uniforme. Yo utilizo un molde desmoldable de 21cm de diámetro.
Introducimos en el horno y dejamos durante 20 minutos.
Mientras tanto preparamos la cobertura: fundimos la mantequilla y le agregamos el azúcar y el huevo y batimos hasta conseguir una crema fluida y homogénea.
Pasados los 20 minutos de horneado, abrimos el horno y vertemos la mezcla de la cobertura sobre el pastel de forma uniforme y volvemos a meter en el horno. Esta operación debemos hacerla lo más rápidamente posible para evitar que la temperatura baje en exceso.
Horneamos durante otros 35 minutos hasta comprobar que al pinchar el pastel con un cuchillo, sale limpio.
Retiramos del horno y dejamos enfiar sobre una rejilla. Cuando esté templado pasamos un cuchillo por el borde del molde y retiramos el aro exterior. Dejaremos que enfríe por completo de esta forma.
Mientras está caliente es relativamente frágil, por lo que no conviene moverlo demasiado y es preferible esperar a que se enfríe por completo para transferirlo a la bandeja donde lo vayamos a servir.
Y ya tenemos nuestro pastel listo para ser degustado! Espero que lo disfrutéis.
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viernes, 23 de diciembre de 2016
martes, 22 de noviembre de 2016
Butterkuchen de nueces, almendras y pasas
Hoy os traigo una versión del butterkuchen que os enseñé hace ya más de tres años. Aquel dulce alemán llegó entonces para quedarse y, como es de esperar, en casa hemos empezado a probar diferentes versiones. En este caso haremos una receta casi idéntica a la original, pero cambiando la mitad de las almendras por nueces. Además le añadiremos un toque de ron y unas pasas sultanas.
Conste que yo no soy muy amigo de las pasas en general, pero en el caso de las pasas sultanas hago una excepción: son pequeñas, no tienen pepitas y en la proporción adecuada aportan textura y sabor. Por eso siempre tengo en la despensa un paquete de pasas sultanas. Nunca sabes cuándo puedes necesitarlas.
Además, en este caso y gracias a las pasas, introducimos en la receta un toque de ron que sube de nivel la preparación.
Si todavía no probaste este dulce, ya estás tardando. La combinación de la base de bizcocho tierno, con los frutos secos caramelizados y ese toque como de tofe hacen que sea espectacular. Se prepara muy fácil. Ideal para una merienda ó un café con amigos.
Ingredientes:
4 huevos
200g de azúcar
200mL de nata
300g de harina
1 sobre de levadura química
Una cucharadita de extracto de vainilla
Una pizca de sal
Para la cobertura:
120g de almendras laminadas
120g de nueces
40g de pasas sultanas
40mL de ron
200g de azúcar
60mL de leche
125g de mantequilla
Preparación:
Lo primero que haremos será poner las pasas sultanas a remojo en un cuenco con el ron para que se rehidraten. Reservamos.
Precalentamos el horno a 180ºC.
Batimos los huevos junto con el azúcar, la sal y la vainilla hasta que blanqueen -que queden esponjosos-. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo con la mariposa programando 6 minutos, 37º y velocidad 3 y medio y después 6 minutos a la misma velocidad y sin temperatura.
Añadimos la nata y batimos hasta incorporar. Finalmente agregamos la harina y la levadura y mezclamos hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.
Extendemos la masa sobre una bandeja de horno amplia, previamente forrada con papel de hornear para que no se nos pegue, procurando que quede repartida uniformemente por toda la bandeja.
Introducimos en el horno precalentado y dejamos que se hornee 10 minutos.
Mientras tanto, fundimos la mantequilla y le añadimos el azúcar, la leche, las almendras laminadas, las nueces troceadas y las pasas con todo el ron que no hayan absorbido.
Sacamos el bizcocho del horno y repartimos la mezcla de frutos secos por toda la superficie; entonces lo volvemos a meter en el horno y dejamos 15 minutos más aproximadamente. Cuando los frutos secos estén dorados lo retiramos del horno y lo dejamos enfriar.
A la hora de servirlo lo cortamos en cuadrados y, si os gusta, podéis espolvorearlo con azúcar glass. Os recomiendo que no lo cortéis con demasiada antelación porque el bizcocho se secaría con más facilidad.
A disfrutar!
Conste que yo no soy muy amigo de las pasas en general, pero en el caso de las pasas sultanas hago una excepción: son pequeñas, no tienen pepitas y en la proporción adecuada aportan textura y sabor. Por eso siempre tengo en la despensa un paquete de pasas sultanas. Nunca sabes cuándo puedes necesitarlas.
Además, en este caso y gracias a las pasas, introducimos en la receta un toque de ron que sube de nivel la preparación.
Si todavía no probaste este dulce, ya estás tardando. La combinación de la base de bizcocho tierno, con los frutos secos caramelizados y ese toque como de tofe hacen que sea espectacular. Se prepara muy fácil. Ideal para una merienda ó un café con amigos.
Ingredientes:
4 huevos
200g de azúcar
200mL de nata
300g de harina
1 sobre de levadura química
Una cucharadita de extracto de vainilla
Una pizca de sal
Para la cobertura:
120g de almendras laminadas
120g de nueces
40g de pasas sultanas
40mL de ron
200g de azúcar
60mL de leche
125g de mantequilla
Preparación:
Lo primero que haremos será poner las pasas sultanas a remojo en un cuenco con el ron para que se rehidraten. Reservamos.
Precalentamos el horno a 180ºC.
Batimos los huevos junto con el azúcar, la sal y la vainilla hasta que blanqueen -que queden esponjosos-. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo con la mariposa programando 6 minutos, 37º y velocidad 3 y medio y después 6 minutos a la misma velocidad y sin temperatura.
Añadimos la nata y batimos hasta incorporar. Finalmente agregamos la harina y la levadura y mezclamos hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.
Extendemos la masa sobre una bandeja de horno amplia, previamente forrada con papel de hornear para que no se nos pegue, procurando que quede repartida uniformemente por toda la bandeja.
Introducimos en el horno precalentado y dejamos que se hornee 10 minutos.
Mientras tanto, fundimos la mantequilla y le añadimos el azúcar, la leche, las almendras laminadas, las nueces troceadas y las pasas con todo el ron que no hayan absorbido.
Sacamos el bizcocho del horno y repartimos la mezcla de frutos secos por toda la superficie; entonces lo volvemos a meter en el horno y dejamos 15 minutos más aproximadamente. Cuando los frutos secos estén dorados lo retiramos del horno y lo dejamos enfriar.
A la hora de servirlo lo cortamos en cuadrados y, si os gusta, podéis espolvorearlo con azúcar glass. Os recomiendo que no lo cortéis con demasiada antelación porque el bizcocho se secaría con más facilidad.
A disfrutar!
martes, 11 de octubre de 2016
Pastel de pera y almendras
Los que me seguís en Facebook ya sabíais que estaba tramando algo. Pues bien, ha llegado el día de desvelar el misterio, y es que hoy empieza oficialmente la colaboración de este mi blog -La Cuchara de Neter- con Ecoenvío, una empresa local dedicada a la producción y distribución de productos ecológicos, especialmente frutas y verduras. Ya os había hablado de ellos hace un tiempo, por lo que si queréis saber más sobre ellos sólo tenéis que visitar la entrada en cuestión.
Si queréis ver la versión extendida de la entrada podéis ir directamente a su blog, donde os cuento un poco más sobre el porqué de esta receta.
Esta receta que os traigo hoy es la primera de mis colaboraciones con la renovada web de Ecoenvío. Espero que esta alianza sea un éxito y podamos colaborar durante mucho tiempo. Podréis seguir mis colaboraciones tanto aquí como en el blog de la web de Ecoenvío.
Resulta que Diana -la mandamás de Ecoenvío- estaba dándole vueltas a la idea de cómo ofrecer a sus clientes un mejor servicio, porque muchos comentan que comer las acelgas siempre cocidas, se hace aburrido. Y ahí es donde entro yo, pues Diana descolgó el teléfono y se puso en contacto conmigo para que preparase recetas con sus productos de forma que sus clientes pudiesen variar el menú de cuando en cuando ó, al menos, tener algo de inspiración que les ayudase a salir de la rutina gastronómica. Y a mi, que me va la marcha, pues me pareció una idea estupenda; así que aquí estamos.
Si queréis ver la versión extendida de la entrada podéis ir directamente a su blog, donde os cuento un poco más sobre el porqué de esta receta.
Ingredientes:
2 peras
El zumo de un limón (50mL aproximadamente)
120g de mantequilla
150g de azúcar (120g para el bizcocho y 30g para la cobertura)
2 huevos
120g de harina
Medio sobre de levadura química
Una cucharadita de extracto de vainilla
Una pizca de sal
60g de almendra laminada
60mL de nata líquida
Preparación:
Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos el molde desmoldable forrándolo con papel de hornear o bien untándolo de mantequilla y espolvoreándole harina.
Pelamos las peras, las cortamos en octavos -en 8 trozos iguales-, les retiramos el corazón y las bañamos en el zumo de limón para evitar que se oxiden.
En un recipiente batimos la mantequilla y los 120g de azúcar hasta que nos quede una mezcla homogénea y cremosa. Entonces agregamos los huevos uno a uno, batiendo bien entre cada adición. Agregamos también la vainilla y todo el zumo de limón donde estaban las peras a remojo. Finalmente agregamos la harina, la levadura y la sal. Mezclamos sin batir en exceso. Vertemos la masa en el fondo del molde e igualamos la superficie.
Colocamos los trozos de pera sobre la masa, dejando un espacio entre cada trozo para que luego la masa tenga espacio para crecer.
En un recipiente mezclamos la nata y los 30g de azúcar y agregamos las almendras laminadas. Repartimos las almendras por toda la superficie de la tarta y vertemos también el líquido restante.
Introducimos en el horno a 180ºC durante 30 minutos. Cada horno es un mundo así que si no conoces bien el tuyo puedes comprobar que esté hecho pinchando en el centro con un cuchillo y viendo si sale limpio; eso sí, nunca abras el horno antes de esos 30 minutos.
Retiramos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Una vez fría la desmoldamos y la espolvoreamos con un poco de azúcar glass -opcional- con ayuda de un colador y ya tenemos nuestra deliciosa tarta de pera y almendras.
Espero que la disfrutéis.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Butterkuchen de almendras
El final del verano ya se ve en el horizonte... vuelven los niños al colegio y los bloggers volvemos a los fogones. ¿Qué tal las vacaciones? Yo aunque me pasé la mayor parte del verano trabajando sí que me tomé un descanso en el blog para empezar ahora de nuevo con más ganas, con buenas recetas y algunos experimentos en la recámara.
Hoy quiero inaugurar el curso con una receta alemana; seguro que algunos habéis tenido la suerte de viajar este verano y quizá ya la hayáis probado in situ, pero para los que nos hemos quedado en casa os traigo un billete a la Europa central para vuestras papilas gustativas.
Se trata de un "Butterkuchen" -nombre muy alemán ¿verdad?- que es un pastel de mantequilla; en este caso con almendras por encima, pero hay otras versiones que las omiten. Es muy sencillo de preparar, pues no tiene más ciencia que preparar un bizcocho y cuando está medio horneado se cubre con una mezcla de mantequilla y azúcar; al terminar de hornearse, la cobertura queda dorada y crujiente, con un sabor como a toffee.
Por lo que he podido leer, el butterkuchen es un dulce muy típico en la zona norte de Alemania y se toma tanto para acompañar un café como en bodas y hasta en funerales. He encontrado mil y una versiones: con levadura fresca, con levadura química, con la mantequilla fundida, con la mantequilla en dados, con nata, con almendras, sin almendras, con relleno, sin relleno... supongo que será algo tan típico que cada casa tendrá su propia versión, como nos pasa aquí con la tortilla de patatas. Por eso no me rompí mucho la cabeza y escogí una versión sencilla; ya habrá tiempo para experimentar otras versiones más complicadas.
Me pareció curioso que su fama no haya llegado hasta aquí todavía -al menos yo no lo había visto nunca hasta este verano- así que es una receta con la que podemos sorprender, pues casi nadie en nuestro entorno la conocerá. Buscando en libros y en internet llegué al blog de Lidia: Atrapada en mi cocina, donde nos enseña la receta tal y como se la enseñó su tía Ingrid, directa desde Alemania. Tras varias pruebas, hice algunos cambios en las proporciones y ésta es la receta que yo os traigo:
Ingredientes:
4 huevos
200mL de nata
200g de azúcar
300g de harina
1 sobre de levadura química
1 sobre de azúcar vainillado ó una cucharadita de vainilla líquida
Para la cobertura:
125g de mantequilla
200g de azúcar
100mL de leche
250g de almendras laminadas
Preparación:
Precalentamos el horno a 180ºC.
Batimos los huevos junto con el azúcar y el azúcar vainillado ó la vainilla líquida hasta que blanqueen -que queden esponjosos-. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo con la mariposa programando 6 minutos, 37º y velocidad 3 y medio y después 6 minutos a la misma velocidad y sin temperatura.
Añadimos la nata y batimos hasta incorporar. Finalmente agregamos la harina y la levadura y mezclamos hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.
Extendemos la masa sobre una bandeja de horno amplia, previamente forrada con papel de hornear para que no se nos pegue, procurando que quede repartida uniformemente por toda la bandeja.
Introducimos en el horno precalentado y dejamos que se hornee 10 minutos. Mientras tanto, fundimos la mantequilla y le añadimos el azúcar, la leche y, por último, las almendras laminadas. Sacamos el bizcocho del horno y lo cubrimos con la mezcla de mantequilla y almendras por toda la superficie; entonces lo volvemos a meter en el horno y dejamos 15 minutos más aproximadamente.
Cuando las almendras estén doradas lo retiramos del horno y lo dejamos enfriar.
Para servirlo lo cortamos en cuadrados y si os gusta podéis espolvorearlo con azúcar glass. No os aconsejo cortarlo con mucha antelación porque se seca con más facilidad.
Ya sólo nos queda acompañarlo con un café ó, aprovechando los últimos coletazos del verano, con una horchata bien fría. Y a disfrutar!
Hoy quiero inaugurar el curso con una receta alemana; seguro que algunos habéis tenido la suerte de viajar este verano y quizá ya la hayáis probado in situ, pero para los que nos hemos quedado en casa os traigo un billete a la Europa central para vuestras papilas gustativas.
Se trata de un "Butterkuchen" -nombre muy alemán ¿verdad?- que es un pastel de mantequilla; en este caso con almendras por encima, pero hay otras versiones que las omiten. Es muy sencillo de preparar, pues no tiene más ciencia que preparar un bizcocho y cuando está medio horneado se cubre con una mezcla de mantequilla y azúcar; al terminar de hornearse, la cobertura queda dorada y crujiente, con un sabor como a toffee.
Por lo que he podido leer, el butterkuchen es un dulce muy típico en la zona norte de Alemania y se toma tanto para acompañar un café como en bodas y hasta en funerales. He encontrado mil y una versiones: con levadura fresca, con levadura química, con la mantequilla fundida, con la mantequilla en dados, con nata, con almendras, sin almendras, con relleno, sin relleno... supongo que será algo tan típico que cada casa tendrá su propia versión, como nos pasa aquí con la tortilla de patatas. Por eso no me rompí mucho la cabeza y escogí una versión sencilla; ya habrá tiempo para experimentar otras versiones más complicadas.
Me pareció curioso que su fama no haya llegado hasta aquí todavía -al menos yo no lo había visto nunca hasta este verano- así que es una receta con la que podemos sorprender, pues casi nadie en nuestro entorno la conocerá. Buscando en libros y en internet llegué al blog de Lidia: Atrapada en mi cocina, donde nos enseña la receta tal y como se la enseñó su tía Ingrid, directa desde Alemania. Tras varias pruebas, hice algunos cambios en las proporciones y ésta es la receta que yo os traigo:
Ingredientes:
4 huevos
200mL de nata
200g de azúcar
300g de harina
1 sobre de levadura química
1 sobre de azúcar vainillado ó una cucharadita de vainilla líquida
Para la cobertura:
125g de mantequilla
200g de azúcar
100mL de leche
250g de almendras laminadas
Preparación:
Precalentamos el horno a 180ºC.
Batimos los huevos junto con el azúcar y el azúcar vainillado ó la vainilla líquida hasta que blanqueen -que queden esponjosos-. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo con la mariposa programando 6 minutos, 37º y velocidad 3 y medio y después 6 minutos a la misma velocidad y sin temperatura.
Añadimos la nata y batimos hasta incorporar. Finalmente agregamos la harina y la levadura y mezclamos hasta que quede una masa homogénea y sin grumos.
Extendemos la masa sobre una bandeja de horno amplia, previamente forrada con papel de hornear para que no se nos pegue, procurando que quede repartida uniformemente por toda la bandeja.
Introducimos en el horno precalentado y dejamos que se hornee 10 minutos. Mientras tanto, fundimos la mantequilla y le añadimos el azúcar, la leche y, por último, las almendras laminadas. Sacamos el bizcocho del horno y lo cubrimos con la mezcla de mantequilla y almendras por toda la superficie; entonces lo volvemos a meter en el horno y dejamos 15 minutos más aproximadamente.
Cuando las almendras estén doradas lo retiramos del horno y lo dejamos enfriar.
Para servirlo lo cortamos en cuadrados y si os gusta podéis espolvorearlo con azúcar glass. No os aconsejo cortarlo con mucha antelación porque se seca con más facilidad.
Ya sólo nos queda acompañarlo con un café ó, aprovechando los últimos coletazos del verano, con una horchata bien fría. Y a disfrutar!
jueves, 24 de enero de 2013
Tartaletas de moka
Hay recetas que uno descubre de casualidad y que luego se ganan a pulso su permanencia en nuestros recetarios. Éste es el caso de la crema de moka con la que vamos a hacer unas riquísimas tartaletas.
Un día había quedado con unos amigos para merendar filloas y yo me tenía que encargar de preparar algunas cremas para rellenarlas. Así que, para inspirarme, cogí uno de los libros de mi biblioteca: 1000 salsas dulces y saladas de Gilles Dubois. Empecé a rebuscar alguna receta que me llamase la atención, pues no quería preparar algo que fuese demasiado típico y así encontré una crema bávara con chocolate. Me puse manos a la obra pero al final, hice la receta con lo que tenía por casa y como a mi me pareció mejor.
Varié bastantes cosas de la receta original, pero creo que lo que marcó la diferencia fue el incorporarle mantequilla al final de todo, pues la textura cambió por completo, pasando de una crema fluída a una crema con cuerpo, similar a una mousse. Además, le añadí un toque de café que encandiló a todos los que la probaron, pero si no os gusta el café podéis omitirlo y quedaros con una simple crema de chocolate.
Desde entonces, para mi esta crema es un básico... la utilizo para rellenar tartas y tartaletas, para acompañar filloas y tortitas... vamos, que si sois golosos hasta os la podéis comer a cucharadas.
Es importante que el chocolate sea de buena calidad, porque será un factor determinante. No me gusta utilizar chocolate de cobertura para estas cosas porque creo que el sabor deja bastante que desear.
Las tartaletas que os traigo hoy no son más que una excusa para enseñaros esta crema, pero aunque son sencillas, son deliciosas: la mezcla de chocolate y café con nata y queso, junto con el sabor a mantequilla de la masa sablé y las nueces, forman un bocado digno de la mejor pastelería.
Con las cantidades que os indico podéis preparar hasta 8 tartaletas, pero teniendo en cuenta la fragilidad de las tartaletas una vez horneadas, os aconsejo que calculéis como si sólo fueseis a sacar 6 tartaletas, para tener un margen de error en caso de que alguna se rompa por el camino.
Ingredientes:
500g de masa sablé o quebrada
400mL de leche
1 sobre de gelatina neutra en polvo
150g de azúcar
200g de chocolate negro
2 huevos
1 cucharadita de café soluble
200g de mantequilla
150mL de nata líquida
50g de queso de untar
Azúcar glass ó edulcorante al gusto
Nueces troceadas
Preparación:
Empezaremos preparando la crema de moka para el relleno porque necesita reposar y, así, mientras reposa podremos preparar el resto de la receta.
Ponemos a calentar la leche y cuando empiece a hervir la retiramos del fuego y le añadimos la gelatina. Removemos hasta que esté completamente disuelta. Añadimos también el azúcar y el chocolate troceado y removemos hasta que se funda.
Añadimos los dos huevos sin dejar de batir y volvemos a poner a fuego suave hasta que empiece a hervir, sin parar de remover para que no estropee la crema. Es importante vigilar la potencia del fuego para que no se nos queme el chocolate.
En cuanto la crema empiece a hervir y haya espesado un poco, la retiramos del fuego, añadimos el café soluble, mezclamos y la dejamos templar.
Cuando la crema esté casi fría del todo le añadimos la mantequilla cortada en dados y batimos enérgicamente con unas varillas hasta incorporarla a la crema. Gracias a la mantequilla, la crema espesará y tendrá mejor textura. Reservamos.
Estiramos la masa sablé y cubrimos los moldes de tartaletas previamente engrasados. Los horneamos durante unos 10 minutos y retiramos del horno. Dejamos enfriar antes de desmoldar, con cuidado de no romper la masa.
Montamos la nata con el queso de untar y endulzamos a nuestro gusto con azúcar glass ó con edulcorante.
Rellenamos las tartaletas con la crema de moka, por encima ponemos la nata montada, decoramos con las nueces troceadas, y ya tenemos listas nuestras tartaletas.
A disfrutar! :)
Un día había quedado con unos amigos para merendar filloas y yo me tenía que encargar de preparar algunas cremas para rellenarlas. Así que, para inspirarme, cogí uno de los libros de mi biblioteca: 1000 salsas dulces y saladas de Gilles Dubois. Empecé a rebuscar alguna receta que me llamase la atención, pues no quería preparar algo que fuese demasiado típico y así encontré una crema bávara con chocolate. Me puse manos a la obra pero al final, hice la receta con lo que tenía por casa y como a mi me pareció mejor.
Varié bastantes cosas de la receta original, pero creo que lo que marcó la diferencia fue el incorporarle mantequilla al final de todo, pues la textura cambió por completo, pasando de una crema fluída a una crema con cuerpo, similar a una mousse. Además, le añadí un toque de café que encandiló a todos los que la probaron, pero si no os gusta el café podéis omitirlo y quedaros con una simple crema de chocolate.
Desde entonces, para mi esta crema es un básico... la utilizo para rellenar tartas y tartaletas, para acompañar filloas y tortitas... vamos, que si sois golosos hasta os la podéis comer a cucharadas.
Las tartaletas que os traigo hoy no son más que una excusa para enseñaros esta crema, pero aunque son sencillas, son deliciosas: la mezcla de chocolate y café con nata y queso, junto con el sabor a mantequilla de la masa sablé y las nueces, forman un bocado digno de la mejor pastelería.
Con las cantidades que os indico podéis preparar hasta 8 tartaletas, pero teniendo en cuenta la fragilidad de las tartaletas una vez horneadas, os aconsejo que calculéis como si sólo fueseis a sacar 6 tartaletas, para tener un margen de error en caso de que alguna se rompa por el camino.
Ingredientes:
500g de masa sablé o quebrada
400mL de leche
1 sobre de gelatina neutra en polvo
150g de azúcar
200g de chocolate negro
2 huevos
1 cucharadita de café soluble
200g de mantequilla
150mL de nata líquida
50g de queso de untar
Azúcar glass ó edulcorante al gusto
Nueces troceadas
Preparación:
Empezaremos preparando la crema de moka para el relleno porque necesita reposar y, así, mientras reposa podremos preparar el resto de la receta.
Ponemos a calentar la leche y cuando empiece a hervir la retiramos del fuego y le añadimos la gelatina. Removemos hasta que esté completamente disuelta. Añadimos también el azúcar y el chocolate troceado y removemos hasta que se funda.
Añadimos los dos huevos sin dejar de batir y volvemos a poner a fuego suave hasta que empiece a hervir, sin parar de remover para que no estropee la crema. Es importante vigilar la potencia del fuego para que no se nos queme el chocolate.
En cuanto la crema empiece a hervir y haya espesado un poco, la retiramos del fuego, añadimos el café soluble, mezclamos y la dejamos templar.
Cuando la crema esté casi fría del todo le añadimos la mantequilla cortada en dados y batimos enérgicamente con unas varillas hasta incorporarla a la crema. Gracias a la mantequilla, la crema espesará y tendrá mejor textura. Reservamos.
Estiramos la masa sablé y cubrimos los moldes de tartaletas previamente engrasados. Los horneamos durante unos 10 minutos y retiramos del horno. Dejamos enfriar antes de desmoldar, con cuidado de no romper la masa.
Montamos la nata con el queso de untar y endulzamos a nuestro gusto con azúcar glass ó con edulcorante.
Rellenamos las tartaletas con la crema de moka, por encima ponemos la nata montada, decoramos con las nueces troceadas, y ya tenemos listas nuestras tartaletas.
A disfrutar! :)
martes, 4 de diciembre de 2012
Cake rápido de manzana y limón
La receta que os traigo hoy es muy similar al cake rápido de canela que ya os había enseñado en otra ocasión, de hecho, la receta base es casi idéntica y varían los ingredientes que dan el sabor al cake; en aquella receta era la canela, en este caso son dados de manzana, frutos secos y limón. Así que no es una gran novedad esta receta, pero sí es un ejemplo de lo versátil que es este tipo de cake.
Se trata de un tipo de bizcocho con la miga suelta, densa y jugosa, pero a diferencia de los bizcochos tradicionales se preparara sin batir. Se mezclan por un lado los ingredientes secos y por otro lado los ingredientes líquidos; luego se juntan ambas mezclas y se revuelven lo justo para homogeneizar y listo. Es la misma técnica que se utiliza para hacer la masa de los muffins -podéis consultar las recetas de los muffins de frutos rojos y de los muffins de castañas con chocolate-, pues así evitamos que el gluten se desarrolle y conseguimos una miga suelta.
Dado que lo único que hacer aquí es pesar ingredientes y revolver con una cuchara, la dificultad es prácticamente nula; además, en el horno tarda sólo 30 minutos, por lo que es una receta muy rápida de preparar. Así que ya sabéis, tened esta receta a mano para cuando vengan invitados sorpresa ó cuando queráis hacer algún dulce para un desayuno ó una merienda sin tener que estar demasiado tiempo metidos en la cocina.
En este caso le añadí a la masa unas pasas sultanas, porque creo que a la manzana y al limón le van genial -y eso que no soy yo muy fan de las pasas, pero las sultanas me parecen más ricas que las normales y además no tienen pepitas-, pero vosotros podéis omitirlas o sustituirlas por unas nueces troceadas u otros frutos secos.
Vamos allá con la receta:
Ingredientes:
250g de harina
100g de azúcar
Una cucharadita y media de levadura
Media cucharadita de bicarbonato
Media cucharadita de sal
1 huevo
50g de mantequilla
1 yogur natural -también serviría uno de limón ó de manzana-
40mL de zumo de limón
100mL de leche
Una cucharadita de esencia de vainilla
La piel rallada de un limón
1 manzana
Un puñado de pasas sultanas
Un puñado de almendras laminadas
Preparación:
Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos un molde de cake, cubriendo su fondo con un trozo de papel de horno y sin engrasar los laterales.
Mezclamos en un recipiente la harina, el azúcar, la levadura, el bicarbonato y la sal. Reservamos.
Ponemos la mantequilla a fundir; mientras tanto mezclamos el huevo, el yogur, el zumo de limón, la leche, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Cuando la mantequilla se haya fundido, la agregamos también a la mezcla
Pelamos y descorazonamos la manzana y la cortamos en dados pequeños. Agregamos la manzana y las pasas a la mezcla de los ingredientes secos y las mezclamos bien para que se enharinen bien y luego queden repartidas en el cake y no se nos vayan al fondo.
Entonces añadimos los ingredientes líquidos sobre los secos y removemos con una cuchara lo justo para homogeneizar. Ponemos la maza en el molde, la igualamos con una espátula y repartimos por encima las almendras laminadas.
Horneamos durante unos 30 minutos a 180ºC, hasta que al pincharlo con un cuchillo salga limpio.
Dejamos enfriar en el molde; para desmoldarlo pasamos con cuidado un cuchillo por los laterales del molde y sacamos el cake, retiramos el papel del fondo y tendremos nuestro cake listo para servir y disfrutar.
Se trata de un tipo de bizcocho con la miga suelta, densa y jugosa, pero a diferencia de los bizcochos tradicionales se preparara sin batir. Se mezclan por un lado los ingredientes secos y por otro lado los ingredientes líquidos; luego se juntan ambas mezclas y se revuelven lo justo para homogeneizar y listo. Es la misma técnica que se utiliza para hacer la masa de los muffins -podéis consultar las recetas de los muffins de frutos rojos y de los muffins de castañas con chocolate-, pues así evitamos que el gluten se desarrolle y conseguimos una miga suelta.
Dado que lo único que hacer aquí es pesar ingredientes y revolver con una cuchara, la dificultad es prácticamente nula; además, en el horno tarda sólo 30 minutos, por lo que es una receta muy rápida de preparar. Así que ya sabéis, tened esta receta a mano para cuando vengan invitados sorpresa ó cuando queráis hacer algún dulce para un desayuno ó una merienda sin tener que estar demasiado tiempo metidos en la cocina.
En este caso le añadí a la masa unas pasas sultanas, porque creo que a la manzana y al limón le van genial -y eso que no soy yo muy fan de las pasas, pero las sultanas me parecen más ricas que las normales y además no tienen pepitas-, pero vosotros podéis omitirlas o sustituirlas por unas nueces troceadas u otros frutos secos.
Vamos allá con la receta:
Ingredientes:
250g de harina
100g de azúcar
Una cucharadita y media de levadura
Media cucharadita de bicarbonato
Media cucharadita de sal
1 huevo
50g de mantequilla
1 yogur natural -también serviría uno de limón ó de manzana-
40mL de zumo de limón
100mL de leche
Una cucharadita de esencia de vainilla
La piel rallada de un limón
1 manzana
Un puñado de pasas sultanas
Un puñado de almendras laminadas
Preparación:
Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos un molde de cake, cubriendo su fondo con un trozo de papel de horno y sin engrasar los laterales.
Mezclamos en un recipiente la harina, el azúcar, la levadura, el bicarbonato y la sal. Reservamos.
Ponemos la mantequilla a fundir; mientras tanto mezclamos el huevo, el yogur, el zumo de limón, la leche, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Cuando la mantequilla se haya fundido, la agregamos también a la mezcla
Pelamos y descorazonamos la manzana y la cortamos en dados pequeños. Agregamos la manzana y las pasas a la mezcla de los ingredientes secos y las mezclamos bien para que se enharinen bien y luego queden repartidas en el cake y no se nos vayan al fondo.
Entonces añadimos los ingredientes líquidos sobre los secos y removemos con una cuchara lo justo para homogeneizar. Ponemos la maza en el molde, la igualamos con una espátula y repartimos por encima las almendras laminadas.
Horneamos durante unos 30 minutos a 180ºC, hasta que al pincharlo con un cuchillo salga limpio.
Dejamos enfriar en el molde; para desmoldarlo pasamos con cuidado un cuchillo por los laterales del molde y sacamos el cake, retiramos el papel del fondo y tendremos nuestro cake listo para servir y disfrutar.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Muffins de castañas y chocolate
Estamos en temporada de castañas y hay que aprovechar para preparar ricas recetas antes de que se acaben. La verdad es que la castaña, siendo un producto tan típico de Galicia, está bien poco explotado en nuestra cocina ¿o sólo me lo parece a mi? Apenas se ven platos que utilicen castañas más allá de las castañas asadas ó cocidas.
Las castañas eran un producto muy utilizado como fuente de carbohidratos antes de la llegada de la patata desde América. Se utilizaban como tales ó para preparar harina cuando no había posibilidad de adquirir harinas de cereales.
Me sorprende, sabiendo ésto, que no hayan sobrevivido más platos tradicionales que utilicen castañas. Imagino que será porque el éxito de la patata fue tan rotundo que relegó rápidamente a la castaña a un segundo plano (ó tercero, ó cuarto...).
Por mi parte, cuando era pequeño me encantaba ir a recoger castañas a la llegada del otoño; lo disfruto igualmente ahora, pero no tengo tanto tiempo para hacerlo como antes. De hecho, la diversión estaba prácticamente más en recoger las castañas que en comerlas... algo que también me pasaba en verano con las moras.
De hecho, creo que en los parques públicos deberían poner más castaños y menos árboles meramente ornamentales... así la gente podría disfrutar del placer de recolectar sin necesidad de tener un castaño en su finca. Y quien dice castaños, dice avellanos, nogales... sobretodo en zonas donde estos árboles son autóctonos. Si algún alcalde me lee, que tome nota ;)
Ahora que ya dejé mi idea en el aire vamos con lo que de verdad nos ocupa aquí: la receta de unos deliciosos muffins de castañas con pepitas de chocolate. Con estas cantidades salen unos 18 muffins:
Ingredientes:
180g de castañas cocidas y peladas
180g de nata líquida
25g de vinagre
2 huevos
50g de leche
50g de aceite
150g de harina
150g de azúcar
1 cucharadita de levadura
Media cucharadita de bicarbonato
100g de chocolate troceado ó pepitas de chocolate
Preparación:
Precalentamos el horno a 200ºC.
Ponemos las castañas cocidas y peladas junto con los ingredientes líquidos y lo trituramos todo con ayuda de una batidora hasta conseguir un puré muy fino. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo programando 30 segundos en velocidad progresiva 5 a 10.
Por otra parte mezclamos los ingredientes secos junto con el chocolate troceado ó las pepitas de chocolate. Podemos utilizar chocolate negro, chocolate con leche ó incluso chocolate blanco, según nos apetezca.
Preparamos los moldes de papel colocándolos dentro de unos moldes de silicola para magdalenas, moldes metálicos para muffins ó flaneras individuales, para que no cedan con el peso de la masa y queden bonitos. Dejamos los moldes listos antes de seguir con la preparación de la masa porque, en cuanto mezclemos los ingredientes líquidos con los secos, empezará la reacción del bicarbonato con el vinagre, por lo que a partir de ahí tendremos que movernos presurosos :) Sin ponernos nerviosos, pero sin perder un segundo.
Añadimos los ingredientes líquidos sobre los ingredientes secos y mezclamos con una espátula o una cuchara, removiendo lo justo para incorporar ambas partes, pero intentando batir la mezcla lo mínimo posible.
Con ayuda de dos cucharas -o una cuchara y una espátula- vamos poniendo la masa en los moldes hasta completar dos tercios de su capacidad. Una vez que terminemos de repartir la masa, metemos nuestros muffins en el horno a 200ºC durante unos 20 minutos, vigilando que no se doren en exceso. Comprobaremos que al pincharlos con un alfiler salga limpio y entonces los retiraremos del horno.
Los dejamos enfriar y estarán listos para disfrutar.
Las castañas eran un producto muy utilizado como fuente de carbohidratos antes de la llegada de la patata desde América. Se utilizaban como tales ó para preparar harina cuando no había posibilidad de adquirir harinas de cereales.
Me sorprende, sabiendo ésto, que no hayan sobrevivido más platos tradicionales que utilicen castañas. Imagino que será porque el éxito de la patata fue tan rotundo que relegó rápidamente a la castaña a un segundo plano (ó tercero, ó cuarto...).
Por mi parte, cuando era pequeño me encantaba ir a recoger castañas a la llegada del otoño; lo disfruto igualmente ahora, pero no tengo tanto tiempo para hacerlo como antes. De hecho, la diversión estaba prácticamente más en recoger las castañas que en comerlas... algo que también me pasaba en verano con las moras.
De hecho, creo que en los parques públicos deberían poner más castaños y menos árboles meramente ornamentales... así la gente podría disfrutar del placer de recolectar sin necesidad de tener un castaño en su finca. Y quien dice castaños, dice avellanos, nogales... sobretodo en zonas donde estos árboles son autóctonos. Si algún alcalde me lee, que tome nota ;)
Ahora que ya dejé mi idea en el aire vamos con lo que de verdad nos ocupa aquí: la receta de unos deliciosos muffins de castañas con pepitas de chocolate. Con estas cantidades salen unos 18 muffins:
Ingredientes:
180g de castañas cocidas y peladas
180g de nata líquida
25g de vinagre
2 huevos
50g de leche
50g de aceite
150g de harina
150g de azúcar
1 cucharadita de levadura
Media cucharadita de bicarbonato
100g de chocolate troceado ó pepitas de chocolate
Preparación:
Precalentamos el horno a 200ºC.
Ponemos las castañas cocidas y peladas junto con los ingredientes líquidos y lo trituramos todo con ayuda de una batidora hasta conseguir un puré muy fino. Si tenéis Thermomix podéis hacerlo programando 30 segundos en velocidad progresiva 5 a 10.
Por otra parte mezclamos los ingredientes secos junto con el chocolate troceado ó las pepitas de chocolate. Podemos utilizar chocolate negro, chocolate con leche ó incluso chocolate blanco, según nos apetezca.
Preparamos los moldes de papel colocándolos dentro de unos moldes de silicola para magdalenas, moldes metálicos para muffins ó flaneras individuales, para que no cedan con el peso de la masa y queden bonitos. Dejamos los moldes listos antes de seguir con la preparación de la masa porque, en cuanto mezclemos los ingredientes líquidos con los secos, empezará la reacción del bicarbonato con el vinagre, por lo que a partir de ahí tendremos que movernos presurosos :) Sin ponernos nerviosos, pero sin perder un segundo.
Añadimos los ingredientes líquidos sobre los ingredientes secos y mezclamos con una espátula o una cuchara, removiendo lo justo para incorporar ambas partes, pero intentando batir la mezcla lo mínimo posible.
Con ayuda de dos cucharas -o una cuchara y una espátula- vamos poniendo la masa en los moldes hasta completar dos tercios de su capacidad. Una vez que terminemos de repartir la masa, metemos nuestros muffins en el horno a 200ºC durante unos 20 minutos, vigilando que no se doren en exceso. Comprobaremos que al pincharlos con un alfiler salga limpio y entonces los retiraremos del horno.
Los dejamos enfriar y estarán listos para disfrutar.
jueves, 18 de octubre de 2012
Hamburguesas de espinacas
Ya iba tocando receta salada otra vez... que yo me lío con el dulce y luego no sé parar :)
La receta que os traigo hoy es de unas hamburguesas un poco especiales, pues llevan incorporadas verduras; que nadie me diga ahora que las hamburguesas no son sanas, eh! Todo dependerá de cómo las preparemos y con qué las acompañemos... En este caso, como las verduras ya van con la carne, simplemente con queso y pan están deliciosas; aunque si lo que buscamos es un plato sano de verdad, será mejor que el pan que utilicemos sea pan de verdad -de los que sólo llevan harina, agua, levadura y sal- y no el pan de hamburguesas comprado, que lleva grasas y demás "porquerías".
Si sois de esos padres un tanto pícaros y queréis endosarles a vuestros hijos una ración extra de verduras éste es vuetro plato: el sabor de las espinacas no se nota en exceso, sino que simplemente se nota que la hamburguesa es "sabrosa"... lo malo es que el color verde no se lo saca nadie! Así que tendréis que camuflarlo con una dosis mayor de entusiasmo para que vuestros hijos no sospechen de vuestras tretas :)
Con las cantidades que os explico salen unas 12 hamburguesas y como seguramente no os las comeréis todas de una sentada, os cuento lo que yo hago: una vez formadas las hamburguesas (abajo os explico cómo), las pongo en una bandeja y van al congelador; cuando están congeladas, las envuelvo individualmente en film transparente y luego todas en una bolsa con cierre hermético y vuelta al congelador. Así tenemos siempre a mano unas hamburguesas ricas, sanas y listas para disfrutar en cualquier momento.
De más está decir que podéis usar la carne que más os guste para hacer estas hamburguesas: cerdo, ternera, una mezcla de ambas... al gusto del consumidor! Y dejando atrás los prolegómenos, vamos con la receta:
Ingredientes:
500g de carne picada
500g de espinacas
25g de nueces
1 huevo
2 ajos
Pimienta
Aceite
Sal
Preparación:
Lavamos las espinacas y las salteamos con un poco de aceite, sal y los ajos troceados. Cuando estén casi hechas del todo, le añadimos las nueces troceadas y dejamos que se terminen de hacer y que evaporen el máximo del agua que hayan soltado las espinacas al cocinarse. Reservamos.
Mezclamos la carne picada con el huevo y aderezamos con pimienta y un poco de sal.
Cuando las espinacas se hayan templado un poco las picaremos con un cuchillo dejándolas lo más finas posible y luego las mezclamos con la carne. Si tenéis Thermomix, podéis poner en el vaso las espinacas y trocearlas en 5 segundos a velocidad 4; luego añadís la carne y mezcláis 4 segundos en velocidad 6.
En un aro de emplatar vamos poniendo porciones de la mezcla y con ayuda de una cuchara damos la forma a las hamburguesas. Lo haremos sobre cuadrados de papel de horno, así luego nos será más fácil manipular las hamburguesas formadas. Podríais darle la forma a mano, pero con el aro de emplatar quedan perfectas, y éstos pequeños detalles de presentación hacen que los platos sencillos sean mucho más vistosos.
Una vez que tengamos las hamburguesas formadas las haremos a la plancha a fuego medio con una gotita de aceite. Se hacen en un santiamén, así que no les quitéis ojo!
Podéis servirlas con pan y todos los complementos que queráis ó en plato con una guarnición al gusto. Deliciosas de cualquier forma.
Buen provecho!!
viernes, 25 de mayo de 2012
Bizcocho cebra de chocolate y avellanas
Hoy es día 25, por lo que toca publicar el reto mensual de Whole Kitchen:
El bizcocho cebra ó "zebra cake" es un tipo de bizcocho marmolado con un dibujo que recuerda a los de las cebras, de ahí su nombre. Lo verdaderamente interesante en este caso no es la receta en sí, sino la forma de poner la masa en el molde para que forme este dibujo. Así que podríais aplicar esta técnica a cualquier otro bizcocho que se os ocurra; con todo, si os gusta la combinación de avellanas y chocolate, no dejéis de probar este bizcocho.
Ingredientes:
50g de copos de avena
200g de harina
1 cucharadita de levadura química
Media cucharadita de bicarbonato
Un cuarto de cucharadita de sal
125mL de nata líquida
2 cucharadas de vinagre de sidra
100g de mantequilla
200g de azúcar
1 cucharadita de vainilla líquida
4 huevos
25g de cacao puro en polvo sin azúcar
25g de avellanas molidas
Preparación:
Molemos los copos de avena hasta conseguir una harina (yo lo hago en la Thermomix, con el vaso muy seco, programando 2 minutos en velocidad 10; pero podéis utilizar otros robots de cocina). Mezclamos con la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal y lo tamizamos todo junto. Reservamos.
Mezclamos la nata con el vinagre y dejamos reposar.
Por otro lado, batimos mucho la mantequilla con el azúcar y la vainilla hasta conseguir una crema. Entonces, añadimos los huevos uno a uno, batiendo bien entre cada adición. Cuando estén incorporados los huevos, añadimos la mezcla de harina, intercalando con la mezcla de nata, hasta que quede una pasta homogénea bastante fluída.
Dividimos esta masa en dos partes iguales. A una de ellas le añadimos el cacao puro en polvo y a la otra las avellanas molidas, para que la textura de ambas porciones sea similar; mezclamos bien cada una de las masas.
En un molde engrasado ó forrado con papel de horno ponemos una cucharada de la mezcla de avellanas; encima de ésta, ponemos una cucharada de la mezcla de chocolate, luego otra de avellanas, otra de chocolate y así hasta terminar la masa. Veremos que se forma un dibujo como el de una diana, signo de que lo hemos hecho bien.
Horneamos a 180ºC durante 45 minutos, comprobando que está hecho pinchándolo con una broqueta ó un cuchillo. Dejamos enfriar y desmoldamos.
Yo lo decoré con cacao puro en polvo y virutas de chocolate blanco.
Las avellanas las podéis sustituir por cualquier otro fruto seco molido: almendras, nueces... y la combinación con el chocolate seguirá siendo deliciosa.
Espero que lo disfrutéis :)
lunes, 30 de abril de 2012
Tarta Sacher
La tarta Sacher fue una de las primeras tartas que aprendí a preparar; me encanta su bizcocho, tanto que incluso lo utilizaba para otras tartas más sencillas que la propia Sacher. Hoy os voy a enseñar mi receta de la tarta original, a la que incorporé algunas mejoras inspiradas en la receta de Whole Kitchen.
Es una receta entretenida, pues hay que preparar el bizcocho, dos rellenos diferentes y una cobertura, pero el resultado bien merece todo el esfuerzo. No es una tarta especialmente difícil, pero sí que vamos a necesitar tiempo para hacerla; vamos, que no es una receta express :)
El bizcocho de la tarta es muy jugoso, con un intenso sabor a chocolate, perfecto para tomar incluso sólo con un vaso de leche.
Para el relleno de albaricoque en muchas recetas utilizan mermelada o confitura, pero nosotros lo vamos a preparar con orejones, pues así tendremos un relleno más espeso, no tan dulce y con un sabor que recuerda ligeramente al sabor de las castañas, que con el chocolate de la tarta queda genial; si os gustan las variaciones podéis cambiar este puré de albaricoque por un puré de fresas o frambuesas y el resultado será espectacular.
Ingredientes del bizcocho:
180g de chocolate negro
125g de mantequilla
180g de azúcar
6 yemas
6 claras
125g de almendra molida
100g de harina
25g de cacao puro en polvo
Medio sobre de levadura química
Preparación del bizcocho:
Precalentamos el horno a 180ºC.
Troceamos el chocolate, lo fundimos al baño María y lo reservamos para que se temple.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una pasta homogénea. Le añadimos el chocolate tibio sin dejar de batir. Añadimos las yemas una a una, dejando que la anterior se integre bien antes de añadir la siguiente. Por último agregamos las almendras molidas y mezclamos hasta homogeneizar.
Montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y un chorrito de vinagre.
Añadimos un cuarto de las claras a la mezcla de chocolate, mezclando con movimientos envolventes. Cuando esté incorporado agregamos el resto de las claras y mezclamos muy suavemente.
Agregamos la harina, el cacao y la levadura tamizadas poco a poco mientras mezclamos con cuidado para no eliminar el aire de la mezcla.
Horneamos unos 50 minutos hasta que al pinchar el centro con una brocheta, salga limpia.
Dejamos enfriar; cortamos el bizcocho por la mitad y alisamos la superficie, obteniendo dos láminas de bizcocho iguales.
Ingredientes del puré de albaricoques:
250g de orejones
100mL de zumo de melocotón
Preparación del puré de albaricoques:
Ponemos los orejones en un cazo con abundante agua y los hervimos durante unos 15 minutos para que se rehidraten. Los escurrimos y dejamos que se templen para poder manipularlos.
Revisamos los orejones para retirar cualquier posible resto del pedúnculo que pudieran tener.
Trituramos los orejones junto con el zumo de melocotón hasta conseguir un puré espeso pero ligeramente fluido.
Ingredientes de la ganache de chocolate:
250mL de nata líquida
150g de chocolate negro
25g de miel
50g de mantequilla
Preparación de la ganache de chocolate:
En un cazo ponemos a hervir la nata líquida con la miel. Mientras tanto, troceamos el chocolate.
Cuando la nata empiece a hervir la retiramos del fuego y le añadimos el chocolate troceado, removiendo con unas varillas hasta que el chocolate se funda completamente.
Dejamos templar la mezcla y entonces añadimos la mantequilla troceada y batimos enérgicamente hasta incorporarla.
Ingredientes de la cobertura de chocolate:
200g de chocolate de cobertura
100mL de nata líquida
50g de mantequilla
2 hojas de gelatina neutra
Preparación de la cobertura de chocolate:
Ponemos a remojo en agua fría la gelatina.
Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño María. Cuando esté líquido le añadimos la mantequilla y la nata y removemos hasta conseguir una crema homogénea. Mientras todavía esté caliente la mezcla, le añadiremos las láminas de gelatina rehidratadas y escurridas.
Montaje de la tarta:
Ponemos sobre una bandeja una lámina del bizcocho y lo emborrachamos con zumo de melocotón.
Ponemos sobre el bizcocho una capa uniforme de puré de albaricoque y, sobre ésta, una capa de ganaché de chocolate. Cubrimos con la otra lámina de bizcocho y también la emborrachamos con zumo.
Entonces, cubrimos toda la superficie y los laterales de la tarta con el puré de albaricoques restante, dejándolo bien liso. Y a continuación, revestimos toda la tarta con el resto de ganache de chocolate. Alisamos bien la superficie de la tarta y la llevamos al congelador durante unas 12 horas.
Pasado ese tiempo, retiramos la tarta del congelador y la ponemos en el plato en el que la vayamos a servir.
Con la cobertura de chocolate todavía caliente cubrimos toda la tarta y la decoramos como nos guste.
Dejaremos la tarta en la nevera para que se descongele completamente antes de servirla.
Y ya sólo nos queda disfrutar el resultado de nuestro trabajo. Como ya os dije, es una receta elaborada, pero no os dejéis intimidar por la explicación tan larga, pues es más difícil contarlo que hacerlo :)
Es una receta entretenida, pues hay que preparar el bizcocho, dos rellenos diferentes y una cobertura, pero el resultado bien merece todo el esfuerzo. No es una tarta especialmente difícil, pero sí que vamos a necesitar tiempo para hacerla; vamos, que no es una receta express :)
Para el relleno de albaricoque en muchas recetas utilizan mermelada o confitura, pero nosotros lo vamos a preparar con orejones, pues así tendremos un relleno más espeso, no tan dulce y con un sabor que recuerda ligeramente al sabor de las castañas, que con el chocolate de la tarta queda genial; si os gustan las variaciones podéis cambiar este puré de albaricoque por un puré de fresas o frambuesas y el resultado será espectacular.
Ingredientes del bizcocho:
180g de chocolate negro
125g de mantequilla
180g de azúcar
6 yemas
6 claras
125g de almendra molida
100g de harina
25g de cacao puro en polvo
Medio sobre de levadura química
Preparación del bizcocho:
Precalentamos el horno a 180ºC.
Troceamos el chocolate, lo fundimos al baño María y lo reservamos para que se temple.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una pasta homogénea. Le añadimos el chocolate tibio sin dejar de batir. Añadimos las yemas una a una, dejando que la anterior se integre bien antes de añadir la siguiente. Por último agregamos las almendras molidas y mezclamos hasta homogeneizar.
Montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y un chorrito de vinagre.
Añadimos un cuarto de las claras a la mezcla de chocolate, mezclando con movimientos envolventes. Cuando esté incorporado agregamos el resto de las claras y mezclamos muy suavemente.
Agregamos la harina, el cacao y la levadura tamizadas poco a poco mientras mezclamos con cuidado para no eliminar el aire de la mezcla.
Horneamos unos 50 minutos hasta que al pinchar el centro con una brocheta, salga limpia.
Dejamos enfriar; cortamos el bizcocho por la mitad y alisamos la superficie, obteniendo dos láminas de bizcocho iguales.
Ingredientes del puré de albaricoques:
250g de orejones
100mL de zumo de melocotón
Preparación del puré de albaricoques:
Ponemos los orejones en un cazo con abundante agua y los hervimos durante unos 15 minutos para que se rehidraten. Los escurrimos y dejamos que se templen para poder manipularlos.
Revisamos los orejones para retirar cualquier posible resto del pedúnculo que pudieran tener.
Trituramos los orejones junto con el zumo de melocotón hasta conseguir un puré espeso pero ligeramente fluido.
Ingredientes de la ganache de chocolate:
250mL de nata líquida
150g de chocolate negro
25g de miel
50g de mantequilla
Preparación de la ganache de chocolate:
En un cazo ponemos a hervir la nata líquida con la miel. Mientras tanto, troceamos el chocolate.
Cuando la nata empiece a hervir la retiramos del fuego y le añadimos el chocolate troceado, removiendo con unas varillas hasta que el chocolate se funda completamente.
Dejamos templar la mezcla y entonces añadimos la mantequilla troceada y batimos enérgicamente hasta incorporarla.
Ingredientes de la cobertura de chocolate:
200g de chocolate de cobertura
100mL de nata líquida
50g de mantequilla
2 hojas de gelatina neutra
Preparación de la cobertura de chocolate:
Ponemos a remojo en agua fría la gelatina.
Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño María. Cuando esté líquido le añadimos la mantequilla y la nata y removemos hasta conseguir una crema homogénea. Mientras todavía esté caliente la mezcla, le añadiremos las láminas de gelatina rehidratadas y escurridas.
Montaje de la tarta:
Ponemos sobre una bandeja una lámina del bizcocho y lo emborrachamos con zumo de melocotón.
Ponemos sobre el bizcocho una capa uniforme de puré de albaricoque y, sobre ésta, una capa de ganaché de chocolate. Cubrimos con la otra lámina de bizcocho y también la emborrachamos con zumo.
Entonces, cubrimos toda la superficie y los laterales de la tarta con el puré de albaricoques restante, dejándolo bien liso. Y a continuación, revestimos toda la tarta con el resto de ganache de chocolate. Alisamos bien la superficie de la tarta y la llevamos al congelador durante unas 12 horas.
Pasado ese tiempo, retiramos la tarta del congelador y la ponemos en el plato en el que la vayamos a servir.
Con la cobertura de chocolate todavía caliente cubrimos toda la tarta y la decoramos como nos guste.
Dejaremos la tarta en la nevera para que se descongele completamente antes de servirla.
Y ya sólo nos queda disfrutar el resultado de nuestro trabajo. Como ya os dije, es una receta elaborada, pero no os dejéis intimidar por la explicación tan larga, pues es más difícil contarlo que hacerlo :)
martes, 7 de febrero de 2012
Tartitas de manzana y frangipane
No me gusta tirar comida, es más, disfruto aprovechándola: veo un trozo de pan duro y ya estoy pensando en hacer un pudin, pan rallado... veo unas frutas picadas en el frutero y enseguida preparo un bizcocho con fruta, un batido, un zumo... Y ya es una locura cuando hago limpieza en las alacenas ó en la nevera, que empiezo a colocar cada cosa en su sitio, reviso las caducidades... al final siempre me junto con cosillas que podrían irse a la basura directamente, pero me da cosa, así que siempre hago algo para aprovecharlas: unas onzas de chocolate olvidadas, cuatro nueces que quedan en la bolsa, un sobao huéfano...
Es estimulante, además, pararse a pensar qué hacer con esas cosas; unas veces cuesta más llegar a una solución y otras veces el problema se resuelve solo. Éste último fue el caso de la receta que os traigo hoy: unas tartitas de manzana y frangipane que preparé para aprovechar los recortes de hojaldre y un poco de frangipane sobrante de cuando preparé los phitiviers. De hecho, ya os lo había comentado cuando publiqué esa receta.
Nos gustaron tanto las tartitas que las repetí, pero ya no como receta de aprovechamiento. De hecho, me animé y preparé la masa de hojaldre pero, sin duda, se puede utilizar hojaldre comprado.
En el caso de que queráis aprovechar los recortes del hojaldre que hayáis usado para otra receta os diré que es muy importante que el hojaldre no se amase, pues de hacerlo se estropearía su estructura en capas y luego nos quedaría una pasta compacta al hornearla. Lo que hay que hacer es apilar los recortes de hojaldre; se van poniendo unos trozos encima de otros y luego se vuelve a estirar con el rodillo. Si queréis incluso podéis doblar la masa una vez estirada y volver a estirar con el rodillo. Así tendréis una lámina de hojaldre aprovechando los recortes que, de otra forma, acabarían en la basura.
Ingredientes:
1 lámina de hojaldre
40g de mantequilla
40g de azúcar
40g de almendra molida
1 huevo
4 manzanas
Azúcar con canela para espolvorear
Preparación:
Precalentamos el horno a 200ºC.
A continuación preparamos la crema frangipane: batimos el azúcar con la mantequilla hasta conseguir una crema; añadimos el huevo y lo incorporamos a la pasta. Por último agregamos la almendra y mezclamos hasta que quede homogéneo. Reservamos.
Disponemos la lámina de hojaldre bien estirada y vamos cortando círculos del tamaño de las cápsulas de papel (de las que se usan para magdalenas) con un cortapastas redondo. Si no tenéis cortapastas os sirve un vaso ó cualquier cacharro que se os ocurra, y a malas siempre podéis cortar cuadrados con un cuchillo.
Ponemos un círculo de hojaldre en cada cápsula de papel y sobre el hojaldre ponemos una cucharadita de crema frangipane.
Cortamos en cubos las manzanas peladas y descorazonadas y los repartimos por todas las tartitas.
Espolvoreamos azúcar con canela encima de todas las tartas, sin miedo porque es lo que le va a dar el dulzor a las tartitas. Yo tengo la mezcla siempre preparada en un salero: pongo media cucharadita de canela por cada 50g de azúcar, mezclo bien y listo para espolvorear lo que se tercie: tartas de manzana, bizcochos, filloas, orejas de carnaval...
Horneamos durante 10-15 minutos, hasta que veamos que el hojaldre está ligeramente dorado.
Retiramos y dejamos templar. Personalmente me gustan mucho más cuando están tibias, acompañando un té o un café, pero se pueden comer frías perfectamente.
Depende un poco de cuánto estiréis el hojaldre, si ponéis más o menos crema en cada tarta, etc, pero con estas cantidades salen aproximadamente 24 tartitas.
Espero que os gusten :)
Es estimulante, además, pararse a pensar qué hacer con esas cosas; unas veces cuesta más llegar a una solución y otras veces el problema se resuelve solo. Éste último fue el caso de la receta que os traigo hoy: unas tartitas de manzana y frangipane que preparé para aprovechar los recortes de hojaldre y un poco de frangipane sobrante de cuando preparé los phitiviers. De hecho, ya os lo había comentado cuando publiqué esa receta.
Nos gustaron tanto las tartitas que las repetí, pero ya no como receta de aprovechamiento. De hecho, me animé y preparé la masa de hojaldre pero, sin duda, se puede utilizar hojaldre comprado.
En el caso de que queráis aprovechar los recortes del hojaldre que hayáis usado para otra receta os diré que es muy importante que el hojaldre no se amase, pues de hacerlo se estropearía su estructura en capas y luego nos quedaría una pasta compacta al hornearla. Lo que hay que hacer es apilar los recortes de hojaldre; se van poniendo unos trozos encima de otros y luego se vuelve a estirar con el rodillo. Si queréis incluso podéis doblar la masa una vez estirada y volver a estirar con el rodillo. Así tendréis una lámina de hojaldre aprovechando los recortes que, de otra forma, acabarían en la basura.
Ingredientes:
1 lámina de hojaldre
40g de mantequilla
40g de azúcar
40g de almendra molida
1 huevo
4 manzanas
Azúcar con canela para espolvorear
Preparación:
Precalentamos el horno a 200ºC.
A continuación preparamos la crema frangipane: batimos el azúcar con la mantequilla hasta conseguir una crema; añadimos el huevo y lo incorporamos a la pasta. Por último agregamos la almendra y mezclamos hasta que quede homogéneo. Reservamos.
Disponemos la lámina de hojaldre bien estirada y vamos cortando círculos del tamaño de las cápsulas de papel (de las que se usan para magdalenas) con un cortapastas redondo. Si no tenéis cortapastas os sirve un vaso ó cualquier cacharro que se os ocurra, y a malas siempre podéis cortar cuadrados con un cuchillo.
Ponemos un círculo de hojaldre en cada cápsula de papel y sobre el hojaldre ponemos una cucharadita de crema frangipane.
Cortamos en cubos las manzanas peladas y descorazonadas y los repartimos por todas las tartitas.
Espolvoreamos azúcar con canela encima de todas las tartas, sin miedo porque es lo que le va a dar el dulzor a las tartitas. Yo tengo la mezcla siempre preparada en un salero: pongo media cucharadita de canela por cada 50g de azúcar, mezclo bien y listo para espolvorear lo que se tercie: tartas de manzana, bizcochos, filloas, orejas de carnaval...
Horneamos durante 10-15 minutos, hasta que veamos que el hojaldre está ligeramente dorado.
Retiramos y dejamos templar. Personalmente me gustan mucho más cuando están tibias, acompañando un té o un café, pero se pueden comer frías perfectamente.
Depende un poco de cuánto estiréis el hojaldre, si ponéis más o menos crema en cada tarta, etc, pero con estas cantidades salen aproximadamente 24 tartitas.
Espero que os gusten :)
miércoles, 25 de enero de 2012
Pithiviers
Hoy os traigo el primer reto del año propuesto por el Círculo Whole Kitchen:
Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de enero nos invita a preparar un clásico de la cocina francesa: Pithiviers
Yo nunca había oído hablar de esta receta, pero en cuanto la vi me pareció interesante. Se trata de una especie de empanada de hojaldre rellena de crema frangipane. La crema frangipane no la había preparado nunca tampoco, pero ésta sí que la conocía; así que este mes fue doblemente instructivo: aprendí una receta nueva (los pithiviers) y preparé una de las recetas que estaban en lista de espera (la crema frangipane).
La verdad es que le tenía un poco de miedo a la crema frangipane, pues está hecha a base de harina de almendras y que pensé que quizas se parecería a una masa de mazapán... y es que no me gusta nada el sabor del mazapán. Pero una vez probada he de decir que nada tiene que ver con los mazapanes y que es una crema muy suave, incluso me sorprendió que una vez horneada quedaba ligeramente aireada, como si llevase levadura, aunque no la lleva. Vamos, todo un descubrimiento esta crema, de hecho, para aprovechar los recortes del hojaldre preparé unas tartitas individuales de manzana, y a cada una le puse un poco de crema en el fondo y el resultado fue genial. De estas tartitas de aprovechamiento no tengo foto, pero espero repetirlas pronto y les dedicaré una entrada para ellas solas, que bien se lo merecen.
Y ahora vamos con la receta que nos ocupa: los Pithiviers. Es una receta que podemos preparar en raciones individuales ó a modo de tarta para cortar y servir; en este caso yo la hice grande, pero cada uno que se decante por la versión que más le guste.
Se caracterizan por los dibujos en forma de roseta que tienen trazados en su superficie; ahí podéis dejar volar vuestra imaginación y seguro que os salen unos diseños geniales.
En cuanto al hojaldre yo utilicé una lámina de hojaldre comprado, pero el que quiera puede animarse a preparar su propio hojaldre. Obviamente, con hojaldre comprado la receta se prepara en un momento y si nos entretenemos en preparar la masa pues tardaremos más, pero eso ya depende de la paciencia de cada uno; ni que decir tiene que si preparáis vuestro propio hojaldre el sabor de la tarta ganará seguro.
Ingredientes:
Una lámina de hojaldre (ó 2 si son muy pequeñas)
80g de mantequilla a temperatura ambiente
80g de azúcar
80g de almendra molida
2 huevos pequeños
1 clara de huevo para pintar la masa
Preparación:
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta hacer una pasta homogénea. Cuando esté bien batida añadimos los huevos uno a uno, incorporándolos bien a la mezcla antes de añadir el siguiente. Una vez incorporados los huevos añadimos la almendra molida y mezclamos bien. Ya tenemos preparada nuestra crema frangipane. Reservamos en la nevera.
Extendemos la masa de hojaldre y cortamos dos círculos; yo utilizo un plato como molde.
Colocamos sobre uno de los círculos la crema frangipane y la repartimos bien por toda la superficie, dejando libres unos 2 centímetros de margen.
Batimos ligeramente la clara de huevo y pintamos el borde que dejamos libre de crema.
En el otro círculo de hojaldre trazaremos unos cortes en forma de roseta y luego lo pondremos sobre la crema. Presionamos los bordes para unir ambos círculos; podemos hacer unos cortes en los bordes para asegurarnos de que quedan bien unidos y darle también un toque decorativo.
Dejamos reposar 10 minutos en la nevera. Mientras, precalentamos el horno a 200ºC.
Pincelamos toda la superficie del hojaldre con la clara de huevo batida y metemos al horno durante 20-25 minutos. Si veis que se empieza a dorar la superficie muy pronto podéis bajar la temperatura a 180ºC.
Retiramos del horno y dejamos enfriar. Ya tenemos preparado nuestro Pithivier :) Espero que lo disfrutéis.
Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de enero nos invita a preparar un clásico de la cocina francesa: Pithiviers
Yo nunca había oído hablar de esta receta, pero en cuanto la vi me pareció interesante. Se trata de una especie de empanada de hojaldre rellena de crema frangipane. La crema frangipane no la había preparado nunca tampoco, pero ésta sí que la conocía; así que este mes fue doblemente instructivo: aprendí una receta nueva (los pithiviers) y preparé una de las recetas que estaban en lista de espera (la crema frangipane).
La verdad es que le tenía un poco de miedo a la crema frangipane, pues está hecha a base de harina de almendras y que pensé que quizas se parecería a una masa de mazapán... y es que no me gusta nada el sabor del mazapán. Pero una vez probada he de decir que nada tiene que ver con los mazapanes y que es una crema muy suave, incluso me sorprendió que una vez horneada quedaba ligeramente aireada, como si llevase levadura, aunque no la lleva. Vamos, todo un descubrimiento esta crema, de hecho, para aprovechar los recortes del hojaldre preparé unas tartitas individuales de manzana, y a cada una le puse un poco de crema en el fondo y el resultado fue genial. De estas tartitas de aprovechamiento no tengo foto, pero espero repetirlas pronto y les dedicaré una entrada para ellas solas, que bien se lo merecen.
Y ahora vamos con la receta que nos ocupa: los Pithiviers. Es una receta que podemos preparar en raciones individuales ó a modo de tarta para cortar y servir; en este caso yo la hice grande, pero cada uno que se decante por la versión que más le guste.
En cuanto al hojaldre yo utilicé una lámina de hojaldre comprado, pero el que quiera puede animarse a preparar su propio hojaldre. Obviamente, con hojaldre comprado la receta se prepara en un momento y si nos entretenemos en preparar la masa pues tardaremos más, pero eso ya depende de la paciencia de cada uno; ni que decir tiene que si preparáis vuestro propio hojaldre el sabor de la tarta ganará seguro.
Ingredientes:
Una lámina de hojaldre (ó 2 si son muy pequeñas)
80g de mantequilla a temperatura ambiente
80g de azúcar
80g de almendra molida
2 huevos pequeños
1 clara de huevo para pintar la masa
Preparación:
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta hacer una pasta homogénea. Cuando esté bien batida añadimos los huevos uno a uno, incorporándolos bien a la mezcla antes de añadir el siguiente. Una vez incorporados los huevos añadimos la almendra molida y mezclamos bien. Ya tenemos preparada nuestra crema frangipane. Reservamos en la nevera.
Extendemos la masa de hojaldre y cortamos dos círculos; yo utilizo un plato como molde.
Colocamos sobre uno de los círculos la crema frangipane y la repartimos bien por toda la superficie, dejando libres unos 2 centímetros de margen.
Batimos ligeramente la clara de huevo y pintamos el borde que dejamos libre de crema.
En el otro círculo de hojaldre trazaremos unos cortes en forma de roseta y luego lo pondremos sobre la crema. Presionamos los bordes para unir ambos círculos; podemos hacer unos cortes en los bordes para asegurarnos de que quedan bien unidos y darle también un toque decorativo.
Dejamos reposar 10 minutos en la nevera. Mientras, precalentamos el horno a 200ºC.
Pincelamos toda la superficie del hojaldre con la clara de huevo batida y metemos al horno durante 20-25 minutos. Si veis que se empieza a dorar la superficie muy pronto podéis bajar la temperatura a 180ºC.
Retiramos del horno y dejamos enfriar. Ya tenemos preparado nuestro Pithivier :) Espero que lo disfrutéis.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Cookies de chocolate y avellanas
Estamos en la época oficial de las visitas! Todos tenemos algún pariente al que sólo vemos en bodas, funerales y Navidad ¿o sólo me pasa a mi? Si somos nosotros los que vamos de visita no hay de qué preocuparse, sólo hay que poner el "modo gorrón" encendido y ale! a dejar pasar las horas!
El problema viene cuando nosotros somos los visitados... sobretodo si vienen de sorpresa... claro, ven a Papa Noel y a los Reyes Magos que se pasan cuando les place y se creen con el mismo derecho... Alguno, en un alarde de buenos modales, te llama por teléfono 5 minutos antes de llamar a tu puerta, que a efectos prácticos es lo mismo que si no hubiese llamado!
La cosa es que de repente te encuentras con la casa patas arriba, la despensa saqueada, unos visitantes sonrientes en tu sofá y el problema de que en España no se entiende una charla sin comida de por medio; ofreces un café para salir del paso y, con la excusa de prepararlo, te internas en la cocina devanándote los sesos y escudriñando cada esquina de cada alacena buscando qué poner en la mesa del salón.
Bueno, pues aquí es donde entro yo, espada en mano, sobre mi caballo blanco para socorreros! No, no nos vamos a deshacer de los invitados, mal que le pese a alguno; vamos a prepararles unas galletas muy ricas y muy rápidas y así saldréis de la cocina con el café y una bandeja de galletas recién hechas, quedando como los mejores anfitriones que jamás hayan visto.
La receta de estas galletas está inspirada en ésta de Uno de Dos, que a su vez copió de Lorraine Pascale... yo hice su receta una vez y, aunque estaba buena, no estaba perfecta para mi gusto... así que hice unas modificaciones y ésta que os presento es mi receta:
Ingredientes:
100g de mantequilla
180g de azúcar
1 huevo
1 cucharadita de vainilla líquida
150g de chocolate con leche
50g de avellanas molidas
200g de harina
media cucharadita de sal
media cucharadita de levadura química
Preparación:
Ponemos el horno a precalentar a 180ºC.
Batimos la mantequilla con el azúcar y la vainilla hasta que quede una mezcla cremosa; añadimos el huevo y continuamos batiendo. Podemos hacer este paso a mano o con batidora eléctrica; yo utilizo la Thermomix primero 30 segundos en velocidad 5 y al añadir el huevo pongo la mariposa y continuo batiendo en velocidad 3 hasta que la mezcla queda homogénea y fluída.
Mientras se bate la mantequilla, troceamos el chocolate con leche de forma que quede como si fuesen pepitas de chocolate; por supuesto podéis utilizar directamente pepitas de chocolate, pero a mi me gusta más coger una tableta de buen chocolate y trocearla. Reservamos.
En un bol mezclamos los ingredientes secos: harina, sal, levadura y avellanas molidas. Yo utilizo avellana en polvo comprada (la podéis encontrar en los supermercados junto con las almendras fileteadas y esas cosas); obviamente, si queréis, podéis pelar y moler vuestras propias avellanas y el sabor será incluso mejor, pero la receta no será tan rápida.
Añadimos la pasta de mantequilla a los ingredientes secos y mezclamos con una cuchara; una vez mezclado añadimos el chocolate troceado y mezclamos hasta que queden bien distribuídos los trocitos.
Sobre una bandeja de horno ponemos una lámina de papel de hornear. Vamos haciendo bolitas de masa del tamaño de una nuez y las vamos colocando en la bandeja dejando espacio entre cada bolita, pues en el horno se irán extendiendo solas y si las juntamos mucho se pegarán.
Horneamos a 180ºC durante 10 minutos, puede parecer que todavía no están hechas del todo, pero lo están (aún así, cada uno conoce su horno y tanto el tiempo como la temperatura pueden variar ligeramente). Dejamos reposar en la propia bandeja un par de minutos y luego retiramos y dejamos enfriar en una rejilla. Enfrían rápido, así que en lo que tardáis en servir el café ya estarán listas para colocar en un platito y llevar a la mesa.
El resultado son unas galletas crujientes donde los sabores de las avellanas, el chocolate y la mantequilla conviven perfectamente.
Estas galletas sólo tienen un problema y es que vuestros visitantes empezarán a venir mucho más a menudo a vuestra casa... pero yo de eso ya no me responsabilizo! :)
El problema viene cuando nosotros somos los visitados... sobretodo si vienen de sorpresa... claro, ven a Papa Noel y a los Reyes Magos que se pasan cuando les place y se creen con el mismo derecho... Alguno, en un alarde de buenos modales, te llama por teléfono 5 minutos antes de llamar a tu puerta, que a efectos prácticos es lo mismo que si no hubiese llamado!
La cosa es que de repente te encuentras con la casa patas arriba, la despensa saqueada, unos visitantes sonrientes en tu sofá y el problema de que en España no se entiende una charla sin comida de por medio; ofreces un café para salir del paso y, con la excusa de prepararlo, te internas en la cocina devanándote los sesos y escudriñando cada esquina de cada alacena buscando qué poner en la mesa del salón.
Bueno, pues aquí es donde entro yo, espada en mano, sobre mi caballo blanco para socorreros! No, no nos vamos a deshacer de los invitados, mal que le pese a alguno; vamos a prepararles unas galletas muy ricas y muy rápidas y así saldréis de la cocina con el café y una bandeja de galletas recién hechas, quedando como los mejores anfitriones que jamás hayan visto.
La receta de estas galletas está inspirada en ésta de Uno de Dos, que a su vez copió de Lorraine Pascale... yo hice su receta una vez y, aunque estaba buena, no estaba perfecta para mi gusto... así que hice unas modificaciones y ésta que os presento es mi receta:
Ingredientes:
100g de mantequilla
180g de azúcar
1 huevo
1 cucharadita de vainilla líquida
150g de chocolate con leche
50g de avellanas molidas
200g de harina
media cucharadita de sal
media cucharadita de levadura química
Preparación:
Ponemos el horno a precalentar a 180ºC.
Batimos la mantequilla con el azúcar y la vainilla hasta que quede una mezcla cremosa; añadimos el huevo y continuamos batiendo. Podemos hacer este paso a mano o con batidora eléctrica; yo utilizo la Thermomix primero 30 segundos en velocidad 5 y al añadir el huevo pongo la mariposa y continuo batiendo en velocidad 3 hasta que la mezcla queda homogénea y fluída.
Mientras se bate la mantequilla, troceamos el chocolate con leche de forma que quede como si fuesen pepitas de chocolate; por supuesto podéis utilizar directamente pepitas de chocolate, pero a mi me gusta más coger una tableta de buen chocolate y trocearla. Reservamos.
En un bol mezclamos los ingredientes secos: harina, sal, levadura y avellanas molidas. Yo utilizo avellana en polvo comprada (la podéis encontrar en los supermercados junto con las almendras fileteadas y esas cosas); obviamente, si queréis, podéis pelar y moler vuestras propias avellanas y el sabor será incluso mejor, pero la receta no será tan rápida.
Añadimos la pasta de mantequilla a los ingredientes secos y mezclamos con una cuchara; una vez mezclado añadimos el chocolate troceado y mezclamos hasta que queden bien distribuídos los trocitos.
Sobre una bandeja de horno ponemos una lámina de papel de hornear. Vamos haciendo bolitas de masa del tamaño de una nuez y las vamos colocando en la bandeja dejando espacio entre cada bolita, pues en el horno se irán extendiendo solas y si las juntamos mucho se pegarán.
Horneamos a 180ºC durante 10 minutos, puede parecer que todavía no están hechas del todo, pero lo están (aún así, cada uno conoce su horno y tanto el tiempo como la temperatura pueden variar ligeramente). Dejamos reposar en la propia bandeja un par de minutos y luego retiramos y dejamos enfriar en una rejilla. Enfrían rápido, así que en lo que tardáis en servir el café ya estarán listas para colocar en un platito y llevar a la mesa.
El resultado son unas galletas crujientes donde los sabores de las avellanas, el chocolate y la mantequilla conviven perfectamente.
Estas galletas sólo tienen un problema y es que vuestros visitantes empezarán a venir mucho más a menudo a vuestra casa... pero yo de eso ya no me responsabilizo! :)
martes, 7 de junio de 2011
Arroz salteado con verduras
Hace unos días, hablando con mi amiga Juancha le prometí que le dedicaría una entrada del blog jejejeje así que aquí va esta receta en honor a Juancha:
Es un plato ligero y sencillo; yo lo preparo a menudo, generalmente aprovechando ingredientes de temporada: en otoño le añado setas, si tengo calabaza también le pongo... esta vez utilicé calabacines porque mi huerto está produciendo muchos y tengo que darles salida.
Ingredientes para 4 raciones:
2 calabacines medianos
3 zanahorias
1 puerro
Un puñado de piñones ó nueces
200g de arroz
Aceite de oliva
Sal
Semillas de sésamo y de lino (opcional)
Preparación:
Pelamos y cortamos las zanahorias en dados y las empezamos a sofreir con un poco de aceite de oliva y sal. Con una ó dos cucharadas soperas de aceite de oliva es más que suficiente.
Troceamos el puerro y lo añadimos pasados unos 5 minutos.
Pelamos los calabacines, les sacamos las semillas y los cortamos en dados. Lo añadimos al sofrito y vamos removiendo hasta que todas las verduras estén en su punto: hechas pero enteras, no hay que pasarse cocinándolas para que no se deshagan.
Por otro lado, cocemos el arroz con un poco de sal y lo dejamos "al dente"; lo escurrimos y lo añadimos al sofrito junto con los piñones ó las nueces. Lo salteamos todo junto a fuego vivo y lo servimos con las semillas por encima. Podemos poner las semillas mezcladas en algún cuenco y que cada comensal se ponga la cantidad que quiera, como si de queso rayado se tratase...
Espero que os guste :) Con éste mismo sofrito, pero sin arroz, podremos hacer otra receta que os enseñaré más adelante...
Es un plato ligero y sencillo; yo lo preparo a menudo, generalmente aprovechando ingredientes de temporada: en otoño le añado setas, si tengo calabaza también le pongo... esta vez utilicé calabacines porque mi huerto está produciendo muchos y tengo que darles salida.
Ingredientes para 4 raciones:
2 calabacines medianos
3 zanahorias
1 puerro
Un puñado de piñones ó nueces
200g de arroz
Aceite de oliva
Sal
Semillas de sésamo y de lino (opcional)
Preparación:
Pelamos y cortamos las zanahorias en dados y las empezamos a sofreir con un poco de aceite de oliva y sal. Con una ó dos cucharadas soperas de aceite de oliva es más que suficiente.
Troceamos el puerro y lo añadimos pasados unos 5 minutos.
Pelamos los calabacines, les sacamos las semillas y los cortamos en dados. Lo añadimos al sofrito y vamos removiendo hasta que todas las verduras estén en su punto: hechas pero enteras, no hay que pasarse cocinándolas para que no se deshagan.
Por otro lado, cocemos el arroz con un poco de sal y lo dejamos "al dente"; lo escurrimos y lo añadimos al sofrito junto con los piñones ó las nueces. Lo salteamos todo junto a fuego vivo y lo servimos con las semillas por encima. Podemos poner las semillas mezcladas en algún cuenco y que cada comensal se ponga la cantidad que quiera, como si de queso rayado se tratase...
Espero que os guste :) Con éste mismo sofrito, pero sin arroz, podremos hacer otra receta que os enseñaré más adelante...
jueves, 9 de diciembre de 2010
Bizcocho especiado de uvas pasas
Este fin de semana preparé este bizcocho inspirándome en uno de la revista Thermomix Magazine del mes de Noviembre. El bizcocho original era de ciruelas secas, pero yo utilicé uvas pasas, a parte de los muchos cambios que le hice a la receta de la revista...
Además, tenía en la despensa un paquete de muesli que habíamos comprado pero que luego no le gustó a nadie, así que aproveché para darle salida:
Además, tenía en la despensa un paquete de muesli que habíamos comprado pero que luego no le gustó a nadie, así que aproveché para darle salida:
Ingredientes:
200g de muesli (no en barritas)
100g de harina
1 sobre de levadura
1 pizca de sal
1 pizca de nuez moscada
Media cucharadita de canela molida
1 clavo de olor
120g de uvas pasas sin semillas
120g de manzana (1 manzana)
200g de agua
200g de vino blanco
3 huevos
200g de mantequilla
200g de azúcar
200g de azúcar glass
1 clara de huevo
1 cucharada de zumo de limón

Preparación:
La preparación es muy sencilla; yo utilicé una parte de muesli para aprovecharlo pero podéis sustituirlo por copos de avena.
Precalentamos el horno a 180ºC.
Ponemos en el vaso de la Thermomix el muesli, la harina, la levadura, la sal, el bicarbonato, la nuez moscada, la canela y el clavo y lo pulverizamos todo hasta conseguir una harina: primero 30 segundo en velocidad 10, abrimos la tapa, bajamos todo lo que haya quedado en las paredes, y programamos otros 30 segundos en velocidad 10. Reservamos.
En una olla pequeña ponemos las uvas pasas sin rabo y la manzana cortada en trozos (no hace falta pelarla). Cubrimos con el agua y el vino y dejamos hervir durante 10 minutos. Entonces trituramos la mezcla (con el líquido incluido) durante 30 segundos en velocidad 7. Reservamos.
En el vaso de la Thermomix ponemos la mantequilla y el azúcar y programamos velocidad 3 hasta conseguir una pasta homogénea. Entonces, manteniendo la misma velocidad, vamos añadiendo los huevos uno a uno por el bocal. Cuando esté bien mezclado vamos añadiendo la harina intercalándola con el puré: una cucharada de harina, una medida de puré, otra cucharada de harina, otra medida de puré... hasta conseguir una mezcla homogénea.
Vertemos la mezcla en un molde previamente engrasado ó forrado con papel de hornear y horneamos durante 45 minutos aproximadamente. Comprobamos la cocción pinchando el bizcocho en el centro con una brocheta y si ésta sale limpia es que el bizcocho ya está listo. Retiramos y dejamos enfriar antes de desmoldar.
Preparamos la glasa con el azúcar glass, la clara y el zumo de limón, programando 20 segundos en velocidad 7. Cubrimos el bizcocho con la glasa y dejamos que ésta se seque.
Espero que os guste. A mi no me gustan las uvas pasas, pero el sabor de este bizcocho me parece delicioso... :)
domingo, 2 de mayo de 2010
Galletas Digestive
Tenía ganas de volver a preparar las Galletas de Avena y Almendras que tanto nos habían gustado, pero no tenía almendras... así que se me ocurrió poner nueces en vez de almendras, y como además tenía un paquete de semillas de lino, también le añadí. El resultado fueron unas galletas que saben idénticas a las galletas Digestive que, personalmente, me encantan:

Ingredientes:
200g de harina
200g de copos de avena
100g de nueces peladas
100g de azúcar
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita de sal gorda
1 huevo
80g de margarina
10g de leche
50g de semillas de lino
Preparación:
Ponemos en el vaso de la Thermomix la harina, la avena, las nueces, el azúcar, la levadura y la sal y pulverizamos programando 1 minuto, velocidad 10.
Sacamos a un bol y añadimos las semillas de lino, el huevo, la margarina y la leche y mezclamos bien hasta conseguir una masa que no se pegue en absoluto a los dedos; debe quedar una masa dura; si fuese necesario se irá añadiendo harina hasta conseguir la textura adecuada.
Entonces estiramos la masa con el rodillo sobre una superficie enharinada, hasta conseguir un grosor de unos 8mm. Cortamos las galletas con un cortapastas; yo utilicé el propio cubilete de la Thermomix.
Ponemos las galletas cortadas en una bandeja con papel de horno y horneamos a 180º durante 10 minutos.
Para mi gusto están deliciosas; a las próximas puede que les ponga una cobertura de chocolate :)
miércoles, 27 de enero de 2010
Browny sin azúcar
Este sábado tenía una reunión y quería llevar algo dulce para picotear... estuve buscando ideas porque quería llevar un bizcocho, que son muy agradecidos; pero no encontré ningun bizcocho que me apeteciese. Pero en su lugar me tropecé con la idea de un browny.
Para complicarlo todo un poco más, quería hacer una receta sin azúcar, pues una de las personas que iba a estar en dicha reunión es diabética; y para más inri, mi experiencia en repostería con edulcorantes era nula...
Los brownys no suelen gustarme demasiado para llevar fuera, porque son bizcochos que triunfan en sabor y no en presentación... pero como quería hacerlo con edulcorante y no estaba seguro de que un bizcocho normal fuese a subir como si llevase azúcar, el browny era una buena idea para empezar a experimentar con la sacarina; en caso de que no subiese nada de nada siempre podría decir que el browny era así! jejeje
De todas formas, el browny subió bien, incluso más de lo que esperaba, y de sabor estaba delicioso, nadie diría que no lleva azúcar!

Ingredientes:
170g de nueces peladas
170g de chocolate sin azúcar
2 huevos
15g de edulcorante en polvo marca Dia (son unas 30 cucharaditas de edulcorante)
100g de margarina
80g de harina
25g de chocolate puro en polvo sin azúcar
1 cucharadita de levadura química
1 chorrito de esencia de vainilla
1 pizca de sal
Preparación:
Precalentamos el horno a 175ºC.
Las nueces peladas las troceamos a cuchillo dejándolas no demasiado pequeñas y las reservamos.
Ponemos el chocolate partido en trozos en el vaso de la Thermomix y pulverizamos en velocidad 5-10 durante unos segundos. Reservamos.
Ponemos la mariposa, añadimos los huevos y el edulcorante y programamos 5 minutos, 37º, velocidad 3 1/2. Luego añadimos la margarina, el chocolate pulverizado que teníamos reservado, el chocolate puro en polvo y la esencia de vainilla y mezclamos unos 10 segundos en velocidad 2.
Añadimos la harina, la levadura y la sal y mezclamos otros 10 segundos en velocidad 2.
Añadimos las nueces troceadas y mezclamos con la ayuda de una espátula. Quedará una masa muy espesa.
Ponemos la masa en un molde con papel de horno y la repartimos bien. Horneamos durante 20 minutos a 175ºC (comprobamos que está bien cocido pinchándolo con una aguja) y listo!
Si lo queremos cortar en porciones es mejor hacerlo en caliente, pues luego se desmigaja

Me quedo gratamente sorprendido con esta primera receta con edulcorante! Os animo a probarlo!
Para complicarlo todo un poco más, quería hacer una receta sin azúcar, pues una de las personas que iba a estar en dicha reunión es diabética; y para más inri, mi experiencia en repostería con edulcorantes era nula...
Los brownys no suelen gustarme demasiado para llevar fuera, porque son bizcochos que triunfan en sabor y no en presentación... pero como quería hacerlo con edulcorante y no estaba seguro de que un bizcocho normal fuese a subir como si llevase azúcar, el browny era una buena idea para empezar a experimentar con la sacarina; en caso de que no subiese nada de nada siempre podría decir que el browny era así! jejeje
De todas formas, el browny subió bien, incluso más de lo que esperaba, y de sabor estaba delicioso, nadie diría que no lleva azúcar!

Ingredientes:
170g de nueces peladas
170g de chocolate sin azúcar
2 huevos
15g de edulcorante en polvo marca Dia (son unas 30 cucharaditas de edulcorante)
100g de margarina
80g de harina
25g de chocolate puro en polvo sin azúcar
1 cucharadita de levadura química
1 chorrito de esencia de vainilla
1 pizca de sal
Preparación:
Precalentamos el horno a 175ºC.
Las nueces peladas las troceamos a cuchillo dejándolas no demasiado pequeñas y las reservamos.
Ponemos el chocolate partido en trozos en el vaso de la Thermomix y pulverizamos en velocidad 5-10 durante unos segundos. Reservamos.
Ponemos la mariposa, añadimos los huevos y el edulcorante y programamos 5 minutos, 37º, velocidad 3 1/2. Luego añadimos la margarina, el chocolate pulverizado que teníamos reservado, el chocolate puro en polvo y la esencia de vainilla y mezclamos unos 10 segundos en velocidad 2.
Añadimos la harina, la levadura y la sal y mezclamos otros 10 segundos en velocidad 2.
Añadimos las nueces troceadas y mezclamos con la ayuda de una espátula. Quedará una masa muy espesa.
Ponemos la masa en un molde con papel de horno y la repartimos bien. Horneamos durante 20 minutos a 175ºC (comprobamos que está bien cocido pinchándolo con una aguja) y listo!
Si lo queremos cortar en porciones es mejor hacerlo en caliente, pues luego se desmigaja

Me quedo gratamente sorprendido con esta primera receta con edulcorante! Os animo a probarlo!
lunes, 26 de octubre de 2009
Dendritos
El sábado quería hacer un bizcocho, pero mi madre se me adelantó... así que me quedé con las ganas de cocinar algo dulce, y para calmar mi antojo "reposteril" pues me puse a inventar unos bombones con lo que tenía por casa, y así surgieron los "dendritos":

Ingredientes:
50g de cereales integrales
150g de frutos secos variados
50g de chocolate con leche
100g de chocolate de cobertura
150g de chocolate blanco
40g de aceite de girasol
80g de azúcar glass
Esencia de vainilla
Preparación:
En un bol ponemos los cereales y los rompemos un poco con las manos. Reservamos.
Tostamos ligeramente los frutos secos en el horno, dejamos templar y trituramos 3 segundos en velocidad 5. Mezclamos con los cereales en el bol.
En el vaso de la thermomix ponemos los chocolates, el aceite, el azúcar y la esencia de vainilla, trituramos unos segundos en velocidad 10. Bajamos con una espátula lo que quede en las paredes y programamos 5 minutos, 50º y velocidad 1. Cuando acabe el tiempo tiene que estar el chocolate fundido, si no lo estuviese programamos un poco más de tiempo a la misma velocidad y temperatura.
Vertemos el chocolate sobre los cereales y los frutos secos reservados, mezclamos con una espátula.
En una bandeja con papel de horno vamos formando montoncitos con ayuda de 2 cucharillas. Metemos en la nevera hasta que solidifiquen y listo para disfrutar!
En este caso yo le puse cereales integrales de los que trigo y arroz, tipo Special K, ó Fitness, ó alguno similar. Éstos fueron de almendras y avellanas, pero con otros frutos secos también estarían muy ricos.
Animaos a probarlos y ya me contaréis qué os parecen ;)

Ingredientes:
50g de cereales integrales
150g de frutos secos variados
50g de chocolate con leche
100g de chocolate de cobertura
150g de chocolate blanco
40g de aceite de girasol
80g de azúcar glass
Esencia de vainilla
Preparación:
En un bol ponemos los cereales y los rompemos un poco con las manos. Reservamos.
Tostamos ligeramente los frutos secos en el horno, dejamos templar y trituramos 3 segundos en velocidad 5. Mezclamos con los cereales en el bol.
En el vaso de la thermomix ponemos los chocolates, el aceite, el azúcar y la esencia de vainilla, trituramos unos segundos en velocidad 10. Bajamos con una espátula lo que quede en las paredes y programamos 5 minutos, 50º y velocidad 1. Cuando acabe el tiempo tiene que estar el chocolate fundido, si no lo estuviese programamos un poco más de tiempo a la misma velocidad y temperatura.
Vertemos el chocolate sobre los cereales y los frutos secos reservados, mezclamos con una espátula.
En una bandeja con papel de horno vamos formando montoncitos con ayuda de 2 cucharillas. Metemos en la nevera hasta que solidifiquen y listo para disfrutar!
En este caso yo le puse cereales integrales de los que trigo y arroz, tipo Special K, ó Fitness, ó alguno similar. Éstos fueron de almendras y avellanas, pero con otros frutos secos también estarían muy ricos.
Animaos a probarlos y ya me contaréis qué os parecen ;)
lunes, 28 de septiembre de 2009
Galletas de avena y almendras II
El otro día hice unas Galletas de Avena y Almendras que triunfaron tanto entre los de mi casa, como entre los invitados! De hecho las galletas duraron un suspiro, porque entraban una detrás de la otra...
Por eso, esta tarde me animé a repetir la receta, pero no me pude resistir a introducir variaciones, así que las comentaré por si a alguien le pueden interesar:
- Además de la vainilla, le añadí media cucharadita de café de canela.
- A la masa le añadí un poco más de harina, de tal forma que se pudiese estirar con el rodillo para poder cortar las galletas con un cortapastas.
- Decoré las galletas con una almendra, para darle un toque más alegre.
Y aquí está el resultado:

Están deliciosas de ambas formas, pero quizás esta versión es más elegante y la otra un poco más rústica ;)
Por eso, esta tarde me animé a repetir la receta, pero no me pude resistir a introducir variaciones, así que las comentaré por si a alguien le pueden interesar:
- Además de la vainilla, le añadí media cucharadita de café de canela.
- A la masa le añadí un poco más de harina, de tal forma que se pudiese estirar con el rodillo para poder cortar las galletas con un cortapastas.
- Decoré las galletas con una almendra, para darle un toque más alegre.
Y aquí está el resultado:

Están deliciosas de ambas formas, pero quizás esta versión es más elegante y la otra un poco más rústica ;)
sábado, 26 de septiembre de 2009
Galletas de avena y almendra
Ayer tuve antojo de galletas de avena... anteriormente había hecho galletas de avena, pero no me convencía demasiado el resultado porque quedaban galletas blandas, y se hacían aburridas de comer. Pero esta vez conseguí hacer unas galletas crujientes, que era justo lo que estaba buscando:
Ingredientes:
150g de copos de avena
100g de almendras
80g de margarina
100g de azúcar
1 huevo
1 cucharada de leche
Esencia de vainilla
150g de harina
1 sobre de levadura química
una pizca de sal
Preparación:
Ponemos en el vaso los copos de avena y las almendras y lo trituramos en velocidad 10 hasta hacer harina. Reservamos.
Ponemos en el vaso la margarina y el azúcar y mezclamos durante 2 minutos, a 37º y velocidad 3. Añadimos el huevo, la leche, la vainilla y la sal y mezclamos otros 3 minutos en velocidad 3.
A continuación, añadimos esta mezcla a la harina de avena y almendras y mezclamos con una espátula. Añadimos la harina, que habremos pesado previamente, y la levadura. Terminamos de mezclar y empezamos a formar unas galletas irregurales con la ayuda de 2 cucharas.
Horneamos a 180º, en horno precalentado, durante unos 10 minutos.
Quedan unas galletas ligeras y crujientes con un agradable sabor a avena y a almendra! Que era justo el tipo de galleta que yo quería!
Espero que os animéis a probarlas y que os gusten tanto como a mi! =)
Ingredientes:
150g de copos de avena
100g de almendras
80g de margarina
100g de azúcar
1 huevo
1 cucharada de leche
Esencia de vainilla
150g de harina
1 sobre de levadura química
una pizca de sal
Preparación:
Ponemos en el vaso los copos de avena y las almendras y lo trituramos en velocidad 10 hasta hacer harina. Reservamos.
Ponemos en el vaso la margarina y el azúcar y mezclamos durante 2 minutos, a 37º y velocidad 3. Añadimos el huevo, la leche, la vainilla y la sal y mezclamos otros 3 minutos en velocidad 3.
A continuación, añadimos esta mezcla a la harina de avena y almendras y mezclamos con una espátula. Añadimos la harina, que habremos pesado previamente, y la levadura. Terminamos de mezclar y empezamos a formar unas galletas irregurales con la ayuda de 2 cucharas.
Horneamos a 180º, en horno precalentado, durante unos 10 minutos.
Quedan unas galletas ligeras y crujientes con un agradable sabor a avena y a almendra! Que era justo el tipo de galleta que yo quería!Espero que os animéis a probarlas y que os gusten tanto como a mi! =)
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